martes, 25 de agosto de 2026

NO ESTOY PREPADADA

 Entrada en la que hablo del inicio del cole.

   Hoy he ido a recoger al pequeño a la guarde. La monitora me ha preguntado la si la primera semana de septiembre también le iba a llevar y le he dicho que sí. Pensando que aún faltaba mucho. De camino al coche he mirado el calendario y no me ha gustado lo que he visto. Queda semana y media para que el pequeño empiece el cole.

   Sí, ya lo sé, es maravilloso verle crecer sano. Me siento muy afortunada de tenerle y soy feliz al compartir con él cada etapa. Pero hoy mi en mi rallada no le voy a dar voz a la parte racional. Seamos realistas, le dé voz o no, se va a hacer lo que diga ella. Hoy quiero darle voz a mi corazón. Poner en sus manos el teclado del móvil y que se exprese libremente. Últimamente no le trato del todo bien y hoy quiero que sea él el encargado de escribir esta entrada.

   No, no estoy preparada. Hace dos días (en realidad 3 años pero el sentimiento no es ése) que estaba embarazada y deseando verle la cara. Ayer me repetí varias veces una eco 3d porque el señor se tapaba la cara. Hace tan sólo unas horas, giraba la cara para mirarle, después de un parto que da para otra entrada. Recuerdo como si lo acabara de vivir las lágrimas al tenerle que dejar ingresado. Soy capaz de describir esa sensación al salir del hospital una noche de sábado. 

   Pero todo eso ha quedado lejos. Los primeros días de guardería coincidiendo con mi nuevo trabajo. La nueva rutina. Los lloros cuando entraba en la guardería. Pero si aún ahora, después de dos años, le dejo y me voy corriendo. Cualquier día me confunden con un repartidor. 

   No estoy preparada para tener que explicarle que hoy ha sido el último día de guarde y mañana el primero de cole. No se lo puedo explicar a él porque me resulta difícil entenderlo a mí. 

   Sí, lo sé, no tengo que pensar en el futuro y todo eso. Pero como hoy la cosa va de sentimientos, me da mucho miedo que lo pase mal. Que le cueste adaptarse, salir de colegio llorando mientras le escucho llorar a él, coger el coche y luchar contra el impulso de llevármelo a trabajar. 

   No estoy preparada para que me digan que se ha peleado en clase. O que no come bien o cualquier otra cosa que le haga sentir mal. 

   Ya he pasado por esto, ya he vivido en dos ocasiones el primer día de clase. Y los recuerdos se empeñan en decirme que no fue tan malo.

   No estoy preparada para hacerle una foto el martes. Para compararla con la del último día de clase. Me cuesta imaginarme marcando cada prenda de ropa. Comprando la bata y la bolsa de almuerzo. 

   Pero si aún no he acabado la carta que le quiero dar a la monitora de la guardería. ¿Cómo voy a rellenar la solicitud de madrugadores? Todavía no he escrito la reseña positiva al monitor de natación y septiembre me dirá si entra a natación él sólo. 

   Agosto, no te vayas. Quédate. Me da igual el calor, las noches sin dormir o no disfrutar de los días de fiesta de septiembre. No estoy preparada para dejarte ir. Hay una canción que dice "reloj no marques las horas". Y ahora pienso en ella. "Reloj detén tu camino".

   A mi pequeño en la guarde le llevan en palmitas, igual que a sus compañeros y compañeras. Pero en el cole, como ya son más mayores, eso no va a ser así. Va a ser uno más. 

   No estoy preparada pero lo haré. Y le explicaré lo que va a pasar y le diré que es muy mayor y le acompañaré en cada uno de los días que tenga que ir a clase. Y seré su apoyo cuando necesite un hombro en el que llorar sea de felicidad, rabia o tristeza. Mi apoyo y mi sonrisa la va a tener siempre. Aunque tenga pendiente una carta, una reseña y amordazar a mi corazón. 

   Gracias por tu tiempo. 




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