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lunes, 19 de septiembre de 2022

DESPUÉS DE LA VISITA



Relato basado en hechos reales.


  Hay malas rachas que duran un poco más de la cuenta. Diana estaba acostumbrada a lidiar con ellas. Había aprendido a no luchar contra los elementos, era amiga de ellos. Surfeaba las grandes olas y hacía barbacoa cuando el fuego aparecía en escena. A pesar de ello, ahora estaba sumergida en un mar de situaciones que le venían grandes. Estaba al límite de sus fuerzas... o eso pensaba ella.


   El fin de semana se presentaba interesante. Después de trabajar, el sábado iría con sus amigas que estarían haciendo una barbacoa. Llevaría una gran tarta. Le apetecía mucho el plan. El domingo irían a la piscina con los amigos de su pareja. Aunque no era mucho de agua sabía que se lo iba a pasar bien. 


   El mayor se despertó con mocos y dolor de garganta. Palito por la nariz y Doña Vida mostró parte del plan que tenía pensado para nuestra protagonista y para el resto de la familia. Intentó organizar, sin éxito, la entrega de la tarta. Propuso que alguna fuera a por un trozo pero no fue posible. Así que allí estaba ella. Con una gran tarta en la nevera y sin poder ver a sus amigas ni ir a la piscina. 


   Comentó con su hijo mayor la frase de "Querida vida, cuando te pregunto si mi vida no puede ponerse peor, es una pregunta retórica, no un desafío". Ambos comentaron la racha que llevaban. Para intentar endulzar un poco el sábado, decidieron salir a picar algo por la noche. Doña Vida les dejó disfrutar de un rato en familia. Tenía una sorpresa preparada. Tras el picoteo y un rato de juegos con la perrilla en la calle, tocaba volver a casa.


  Al abrir la puerta algo pasó que no se abría. Estaban a punto de descubrir la sorpresa que la vida tenía preparada. Su pareja preguntó por qué habían puesto la cadena en la puerta. Diana palideció. Alguien había entrado en casa y había puesto la cadena. Su hijo mayor accedió al domicilio por donde habían accedido minutos antes persona o personas ajenas a su hogar. Con la cadena ya quitada, vieron el desastre. Las dos mesillas de la habitación de matrimonio vaciadas en el suelo. Una hucha estrujada y tirada sobre la cama. El armario abierto y ni rastro de una pesada caja de metal donde Diana guardaba monedas de poco valor. 


   Llamada a la policía, al seguro, y a lidiar con la sensación de miedo más real que ha vivido nuestra protagonista. 


   Finalmente, a las cinco de la mañana era capaz de cerrar los ojos, para seguir soñando con robos. 


   Doña Vida tenía preparadas más sorpresas. Al día siguiente ansiedad por dejar a su hijo pequeño en casa, con la verja cerrada y con una alarma de cuatro patas. Unas décimas de fiebre esa misma noche, que serían una pista de la próxima sorpresa. Bueno, muy sorprendente no fue ver en el test las dos rallitas, pero si lo fue el dolor de garganta que le impidió trabajar.


   Diana respira hondo. Sigue empeñada en no rendirse. Se aferra a la idea de que cuando todo lo malo pase, llegará todo lo bueno. Va a aprovechar el tiempo de aislamiento obligado para poner a punto la tabla de surfear y comprar mucha carne para la próxima barbacoa. Mientras tanto, la gran tarta cada vez es más pequeña.

jueves, 29 de agosto de 2019

HISTORIA DE UN VERANO


  Relato sobre una historia de amor. 

   - Te quiero - dice en voz alta María cuando el autobús abandona la estación.

   - Ya no te oye.

   La voz de Isaac la sobresalta. No se esperaba ver a su gran amigo allí. Llorando le abraza. Él ha vivido de primera mano su historia de amor y sabía que ella no iba a tener el valor de decirle a Arturo lo que siente por él.

   - Me ha dicho que si le decía que le quería, lo  dejaría todo. Se hubiera quedado aquí. A mi lado. Pero yo no he tenido valor. No le podía hacer eso. Dejar su vida en la otra punta de España por mí... No. Imagina que sale mal y me echa la culpa de todo. - Las lágrimas le impiden continuar.

   Sabe que ha perdido al amor de su vida por no tener el valor de decirle lo que siente. Un sentimiento que nació el día en que se conocieron. Él trabajaba en un chiringuito de playa. Ella se fijó en Arturo desde el primer día que lo abrieron. Conocía al dueño, que fue el que los presentó.

   - Aquí está mi camarero nuevo. Es guapo ¿eh? Lo he traído desde la otra punta de España. Tiene buenas referencias y además le debía un favor a una vieja amiga. Ella es María, mi clienta más fiel. Vive en los edificios que se ven desde aquí. Tómale nota y vente para adentro, hay muchas botellas que colocar.

   Con esa presentación no pudieron hacer más que reírse. Enseguida entablaron conversación. Él le contó que su jefe tuvo un lío con su madre y por eso había ido a trabajar allí, aprovechando que no le habían renovado el contrato en la fábrica. Ella le contó que estaba estudiando su segunda carrera y que todos los veranos bajaba al mismo chiringuito. Las noches de más trabajo, ayudaba a Gonzalo.

   Con el paso de los días, las conversaciones se volvían más profundas. Después de una semana ya se habían dado su primer beso. Fue justo como ella lo esperaba. Era una noche oscura en la que una gran luna llena iluminaba más que las farolas. Arturo ya se empezaba a acostumbrar al ritmo de trabajo y hacía días que quería decirle algo.

   - Está preciosa la luna.

   - Es fea en comparación con tu sonrisa.

   Sonrojada, ella le mira. Su sonrisa no puede ser más amplia. Antes de que pueda agradecer el cumplido, él la besa. Hacía tiempo que no sentía ese cosquilleo en la tripa. En ese instante nacía algo que crecería durante todo el verano.

   Se veían por la noche, cuando Arturo acababa su turno. Quedaban solos y con los amigos de ella. Paseaban por la orilla de la mano, recogían conchas y esquivaban gaviotas. No se atrevían a hablar de futuro, solo disfrutaban el presente. El día de la despedida se acercaba y ambos lloraban en soledad pensando en ese momento. A pesar de lo que sentían el uno por el otro, ambos sabían que era un amor de verano. Ella estudiando en la costa, él trabajando en una gran ciudad. Vidas paralelas y una relación con fecha de caducidad.

   La última noche fue inolvidable. Gonzalo le había dado el día libre y le prometió volverle a llamar para el verano siguiente. La pareja fue a cenar a un bonito restaurante y durmieron abrazados en una cala a la que María solía ir cuando necesitaba pensar en sus cosas. No durmieron esa noche. No querían dejar de mirarse. De nuevo, la luna les iluminaba.

   - Dime que me quieres y no me subo al autobús.

   Ella baja la mirada. No puede. Sabe que él necesita ayudar a su madre económicamente y en la pequeña ciudad costera no hay trabajo en invierno.

   - Lo siento. - Dice mirando al suelo.

   - Te quiero - Él ya no le oye. Pero su corazón sí.

   - Necesito bajarme del autobús.

  El conductor le mira. Detiene el vehículo en una parada de autobús urbano y le deja sacar la maleta. Sonríe mientras observa por el retrovisor el reencuentro de la pareja. Hace unos años le habría gustado que el conductor de su autobús hubiera hecho lo mismo.

domingo, 17 de marzo de 2019

UNA COLONIA, UN BESO Y UNA LECCIÓN APRENDIDA.



   Allí estaba yo. Sentada en el bar donde tuvimos nuestra primera cita. Solo que esta vez ocupaba tu sitio. De espaldas a la puerta. Con el móvil en la mano le pedía en silencio a la aplicación de mensajería que pusiera "en línea". Pero tenía la certeza que eso no iba a suceder. Y que aunque viera las palabras que tanto anhelaba, no vería la de "escribiendo". Te conocía poco, pero lo suficiente.

   "Seré idiota" me repetía una y otra vez, como si de un mantra se tratara. "¿Por qué no controlé mi impulso? ¿Por qué me dejé llevar por el miedo? ¿Por qué asumí que era como los demás cuando me demostró que era diferente?" Las lágrimas resbalaban por mis mejillas. Con un rápido gesto las secaba. Estaba en un bar, eran las seis de la tarde y no quería que nadie se acercara a preguntarme. No habría sabido qué decirle, bueno sí, que había sido una tonta impulsiva y que no me podía arrepentir más de lo que hice y que había aprendido una lección tan valiosa como dolorosa y que...

   Un olor me distrajo de mis pensamientos. "Una caña por favor". Me sequé las lágrimas de un movimiento. Nunca me habías visto llorar y ése no iba a ser el primer día. "Gracias". Contuve la respiración mientras te oía acercarte. Cerré los ojos. No quería mirarte, no podía, me sentía tan avergonzada... El móvil pasó de mis manos a las tuyas. Te miré a la vez que me ponía en pie con piernas temblorosas.

   - Lo siento, cariño. He sido una idiota, yo...
 - Las lágrimas empezaron a brotar sin control.

   Un beso puso punto y final a mi disculpa. Tus manos cogieron las mías.

   - Yo tampoco lo he hecho bien. Pero si tengo una cosa clara es que me importas mucho. Cuando venía hacia aquí recordaba todo lo que pasaba por mi cabeza aquel día. La ilusión, las ganas de verte y abrazarte han crecido desde entonces. Sólo aceptaré tus disculpas si tú aceptas las mías. Tu corazón ha vivido muchos desengaños. El mío está acostumbrado a estar sólo. Sé que podemos llegar a un punto de entendimiento. Deja de llorar, mujer, no me gusta verte así. Sólo quiero que llores por mí si te hago feliz.

   Te abracé en silencio. Las lágrimas poco a poco dejaron de mojar mis mejillas. Mi corazón decía tu nombre. Me habías dado una lección de madurez que nunca olvidaría. En ese instante supe que ibas a ser el hombre de mi vida.

   ¿Por qué he recordado todo esto? Porque estoy en el supermercado comprando tu colonia. Ese olor que tiene la habilidad de hacerme sonreír. Y aunque más personas lleven la misma marca, nadie huele como tú.

domingo, 3 de febrero de 2019

MARÍA Y VICENTE


Relato que cuenta los pensamientos de una mujer que se despierta en mitad de la noche  


   María se despierta. Son las tres de la mañana. Busca la postura para volver a dormir y se encuentra con Vicente. El hombre duerme con la boca abierta, la baba colgando y con unos ronquidos que amenazan con despertar a todo el vecindario.

   Le encanta ese hombre. Desde que le conoció supo que le quería en su cama y en su vida. Se conocieron en un bar de copas. Ella con sus amigas, él con sus amigos. No tardaron en bailar juntos y muy pegados. Esa misma noche, Vicente se fue a casa con un teléfono más en su agenda.

   El primer encuentro no tardó en llegar, fue en casa de María. Quedaron a tomar café y antes de que estuviera hecho el cabecero golpeaba contra la pared. Desde aquél día se vieron todas las semanas.

   Vicente se mueve en la cama. Le ha despertado un ronquido aún más alto que los anteriores. Son las tres y media. María cierra los ojos, haciéndose la dormida. El hombre sale de la habitación a tiempo que se viste y masculla entre dientes algo inaudible.

A pesar de cerrar con cuidado la puerta de la calle, ella siente un golpe fuerte. No lo quiere admitir, pero se ha enamorado de un hombre casado.

sábado, 2 de febrero de 2019

UN ÁRBOL MUY ESPECIAL




Nueva entrada en la que cuento la historia real de un árbol muy especial.

   ¡Hola! Os saluda un árbol. Sí, ya lo sé, es raro que un trozo de madera escriba. Pero el papel sale de la celulosa que nosotros producimos. Así, que si lo piensas en frío, no es algo tan raro. ¿Por qué os escribo? Porque tengo algo que contar. Una historia. Mi historia. Bueno, en realidad no es ni sólo una ni mía, pero estoy seguro que os gustará conocerla.

   Me he hecho una foto, que os muestro al principio del texto. ¿A qué salgo guapo? He querido que la viérais porque en la vida real existo y la imagen es una prueba de ello. Si algún día quieres visitarme, la mujer que me está ayudando a escribir estas letras estará encantada de decirte dónde puedes encontrarme.

   Soy un trozo de madera muy especial. Único diría yo. Porque guardo con cariño las cenizas de todas esas personas que me nombraron como última voluntad. La vida y la muerte me hacen cosquillas en las raíces. Y cuando nadie está por aquí, cada uno me cuenta su historia. Sin palabras. No son necesarias. Porque lo más importante no es audible.

   Un abuelo octogenario cuyo corazón se cansó de latir, un padre que se fue dejando a su hijo, un niño que no sobrevivió a la dura enfermedad, una abuela que dejó a su marido triste y viudo… Muchos de ellos ni se conocían, otros sí y lo que tienen en común soy yo. Les doy sombra en los peores días de agosto y abrigo cuando la nieve se posa sobre la tierra. En el mundo en el que están ya no experimentan ni frío ni calor pero sé que a todos les gusta sentirse queridos. Y yo les quiero, porque sus vidas forman parte de la mía.

   Me cuentan sus historias cuando llegan. Al principio es duro, porque vienen con muchas preguntas “¿por qué yo?” es la más habitual. Pero cuando las personas que han venido a traerles se van, el resto de la familia les hablan. Es emocionante sentir los reencuentros. Los nuevos olvidan sus preguntas y aceptan la nueva vida.

   No sé cuántos años puede vivir un árbol como yo. Pero lo que es seguro, es que nunca moriré. Y cuando llegue mi hora, dejaré una semilla para que otro árbol se haga grande y fuerte. Él será el encargado de dar cobijo a todas esas personas que pasaron de tener un cuerpo humano a uno de cenizas.

jueves, 31 de enero de 2019

ÚLTIMA CARTA


Inauguro sección con este relato escrito por algo que cuando lo valoramos es demasiado tarde, porque ya lo hemos perdido. 

    Nunca te he escrito una carta y la verdad es que no sé muy bien por dónde empezar. Sólo tengo una idea clara, quiero contarte el por qué de muchas cosas que no entiendes. Y también quiero hacerte ves todas esas cosas que no ves a pesar de su grandeza.

   Ya que he empezado la carta, voy a continuar pidiéndote explicaciones. Has dicho cosas muy feas de mí. Que soy una mierda es una de ellas. Sí, ahora sé que te avergüenzas de ello. Pero sé también que no lo volverás a decir. No te guardo rencor. La verdad es que ha habido veces en las que me he pasado contigo. No ha sido por gusto, sino para que volvieras al camino correcto. Te ponía señales y no las veías. Al final, tenía que tirarte al pozo y llevarme la cuerda. En ese momento decías cosas muy feas de mí. Pero a la vez veías todas esas señales que pasaste por alto días atrás.

   He sido dura contigo, lo sé y no me arrepiento. Tenías que aprender unas determinadas lecciones para continuar tu camino. Lo has pasado mal, muy mal. Incluso has llegado a pensar que no tengo sentido. Pero eso sólo ha sido un pensamiento pasajero.

   Amor, amigos, familia, salud, dinero… Te he tocado las narices con todos y cada uno de ellos. Había veces en las que cogía dos y jugaba a ver cómo superabas el reto. Aprendiste a priorizar y cuando te equivocabas en tus decisiones te lo hacía ver de forma clara.

   Una de las peores cosas que has llevado es tu tren. Personas que no imaginabas que se iban a subir, te hacían compañía. Y esas otras que no pensabas que se iban a bajar, abandonaban el tren en marcha. Y ahí estabas tú, llorando a todo llorar sin entender nada. En esos momentos te daba un caramelo para contrarrestar el sabor amargo de la tristeza.

   ¿Y qué me dices del amor? Ahí también lo has pasado muy mal. Pero te diré una cosa, eso no es cosa mía ¿Eh? El que se encargó de todo fue el Señor Cupido. Pero ya te diste cuenta que cada desengaño tenía algo que enseñarte.

   Te decía al principio que quería enseñarte todas esas cosas grandes que no ves. Ahora es el turno de ellas. El amor de tu vida cogiéndote la mano, todos y cada uno de los momentos bonitos que has vivido, las lágrimas de felicidad derramadas, la sensación de plenitud en las buenas temporadas.

   Quería Amiga, tu tiempo, igual que el mío, se agota. Debo dejarte en manos de una señora a la que sé que le tienes mucho miedo. Pero créeme, te lo va a hacer fácil. Sonríe por última vez y saluda a la Señora Muerte.

   Atentamente, la Vida.

lunes, 14 de enero de 2019

PRIMER BESO


Relato en el que hablo de un momento único.
   

  Tengo guardado para ti mi último primer beso. Sé que será el último porque no quiero besar por primera vez a nadie más. Es un beso muy importante. Por eso lo tengo bien guardado. Quiero que sea especial y que lo recuerdes siempre. Me gustaría que dentro de unos años, cuando su recuerdo te venga a la mente, me lo digas. Porque así tendré la certeza de que elegí bien el momento para hacerlo.

   No sé si será un día cuando salgas de clase o cuando consigas algo que te haya costado mucho esfuerzo. Tal vez lo haga cuando suene una preciosa canción en un bar cualquiera, para así convertirla en nuestra melodía. Igual elijo un lugar bonito en un parque o me decanto por la entrada de una discoteca.

   La verdad, es que aún no lo tengo decidido. Pero lo que tengo claro es que da igual el momento, el lugar y la gente que nos rodee. Porque ese día estaremos solos tu y yo. Y me encargaré de que no sólo recuerdes mi beso, sino también mi mirada, mi olor, mi caricia en tu mejilla cuando te aparte el pelo. Será un momento único, especial, irrepetible.

   Te he elegido a ti entre todas las chicas que conozco porque eres especial. Porque casi desde el primer momento en que te vi, supe que ibas a significar mucho para mi. Supe que no quería que fueras una más, que yo no fuera para ti uno más.

   Quizá, tal vez, sea una locura lo que te estoy escribiendo. La vida es muy larga y nunca sabemos por dónde nos puede llevar. Pero la decisión está tomada y voy a dar el paso. Lo haré el día en el que tus ojos me digan que me quieres dar tu último primer beso.

martes, 25 de diciembre de 2018

AMAR HASTA EL FINAL


   Ella creía en el amor para toda la vida. A pesar de las veces que le habían roto el corazón, seguía intentándolo una y otra vez. Sus amigas la tenían por loca. Las casadas le decían que esa ilusión del principio moría para dar paso a la rutina. Y las solteras le hablaban de sexo y vivir el momento.


    Cuando empezaba con un chico, se subía a la nube. Luchaba por esa persona que le hablaba de una relación seria. Confiaba con los ojos cerrados en cada cosa que le decía y se auto convencía de que iba a ser el amor de su vida. Las desilusiones no tardaban en llegar. Suele pasar que cuando eres tan confiada, la gente te hace daño. A pesar de ello, lo seguía intentando una y otra vez.


   Cuando alguien le preguntaba, ella defendía su postura. Decía que el amor de su vida era un chico más alto, sonriente, guapo, cariñoso y muy buena persona. Le daba igual si pesaba 70 o 140 kilos. No le importaba si para el resto de la gente era feo. Sabía que esa persona le iba hacer la mujer más feliz del mundo. Deseaba que llegara ese momento para demostrarle a sus amigas que todas estaban equivocadas.


   El día que le conoció a él supo que por fin había encontrado lo que llevaba años buscando. Se llevaban muy bien. Parecían hechos el uno para el otro. En pocos meses se convirtieron en la envidia de sus amigas solteras y casadas. Era feliz. Muy feliz. En ese momento entendía porque no había funcionado con nadie más. Nunca se había sentido así. Gritó a los cuatro vientos que era el hombre de su vida.


   Ella le mira con los ojos abiertos de par en par. Encima de ella, el amor de su vida la tiene inmovilizada. Alrededor del cuello, las manos fuertes de un trabajador del campo. Intenta entender porque la está matando. Nota la falta de aire. No lo entiende, ella le quiere y pensaba que era recíproco. Justo antes de perder el conocimiento por la falta de oxígeno, un último pensamiento. Tenía razón. El amor para toda la vida existía. Aunque no supiera que ese hombre alto, sonriente, guapo y cariñoso fuera un asesino y no una buena persona.

miércoles, 25 de julio de 2018

NO HIZO FALTA DECIR ADIÓS


Relato donde hablo del principio... y del fin.



   Recuerdo el día que nos conocimos. Al instante hubo química, atracción... La verdad es que no sabría cómo definirlo pero lo cierto es que nos gustamos desde que mi amiga nos presentó en aquel concierto de rap. Yo era la primera vez que iba y ella insistió porque decía que me gustaría. Acertó, sólo que no me gustó el concierto, sino Ismael.


   Las cosas, al principio, iban rodadas. Una mirada antes de un abrazo, un abrazo antes de un beso y muchos besos antes de que nuestros cuerpos se unieran en una noche de pasión desenfrenada. Lo recuerdo como si fuera ayer y aún se me eriza la piel al recordar cada caricia por todos los rincones de mi cuerpo. En aquel momento éramos uno, y lo fuimos durante varios meses.


   No recuerdo exactamente qué pasó ni en qué momento sucedió, pero toda esa química, complicidad o como quiera que se llame lo que teníamos, se fue. Nos convertirnos poco a poco en casi desconocidos. Empezamos a dejar de tener intimidad física. Y con ella las ganas de vernos también fueron a menos. En nuestros mensajes ya no había corazones ni palabras cariñosas. Llegamos al punto en el que a mí se me olvidaba darle los buenos días y a él las buenas noches.


   No hubo lágrimas ni discusiones. De la misma manera que la chispa encendió el fuego, la rutina o los diferentes estilos de vida la apagó. Tal y como vino el amor, de forma imprevista y sin llamarle, se fue.


   Un día quedamos. Sabíamos que teníamos que despedirnos. El darnos dos besos nos hizo darnos cuenta que ya no había nada que salvar, que el amor había sucumbido, incapaz de luchar por dos personas que habían dejado de quererse. La conversación, frente al café, fue la de un par de amigos que hace tiempo que no se ven y que saben que no van a volver a verse. Pasada una hora nos despedimos.


   - Te quise.

   - Te quiero.

   - Te querré.

   Y así, con nuestro ritual, nos dimos un beso en los labios y nos fuimos cada uno por un lado. Ninguno de los dos se volvió... O tal vez ambos nos volvimos pero en diferente momento.

domingo, 18 de junio de 2017

QUERIDA PERSONA ESPECIAL

Entrada dedicada a una persona futura en la que le cuento cómo me gustaría pasar un día.

   Hola Persona EspecIal Futura:

   Me vas a perdonar, aún no sé tu nombre, por eso no lo pongo.

   Después de un día en el parque de atracciones, quiero contarte todas las cosas que tengo pensadas para hacer cuando estemos juntos. Quiero que vengamos aquí. Podemos hacerlo solos o con más gente, eso me da igual. Pero hay unas cuantas atracciones en las que quiero montar contigo. Igual detestas los parque de atracciones, pero estoy segura que vendrás por mí, igual que yo haré otras cosas por ti.

   Quiero que entremos en el laberinto de espejos. Será divertido empezarlo contigo de la mano y luego perdernos hasta encontrarnos a la salida. Te pido por favor que si ves que tardo mucho en salir, entres a buscarme. Con mi sentido de la orientación puedo estar dentro hasta que cierren y vuelvan a abrir el parque.

    También quiero montarme en la casa del terror. Te sonará infantil, pero es un sitio que me da miedo. Sé que te reirás cuando veas que no abro los ojos en todo el rato. Espero que me abraces con ternura para que pueda olvidar donde estoy y así disfrutar de tu compañía.

   Luego podemos ir a la noria. Me da un poco de miedo, pero desde arriba se ve toda Zaragoza. Podemos comentar donde está tal o cual barrio. Te enseñaré donde trabajo. Se ve desde allí arriba.

   ¿Dónde podemos ir más? ¡Ah! Sí. Al tiovivo. Me parece muy romántico cabalgar a tu lado mientras nos miramos. ¡No te rías! Venga, vale, dejo que lo hagas.

   Te pediré que me compres un algodón de azúcar. Prometo darte las gracias con un beso dulce y pegajoso.

   Si vamos en verano, nos podemos montar en los rápidos. Saldremos riendo y empapados de agua.

   En el barco Misisipi estaré detrás tuyo, para que me guíes en la oscuridad y me avises de los peligros que hay bajo nuestros pies.

   Si te gusta la montaña rusa o el revolution, veré como te montas. Y desde abajo te sacaré la lengua. Me dan miedo esas atracciones, pero quiero que te lo pases bien.

    Será un día muy bonito. Lleno de risas y complicidad, en el que nuestra vena más infantil saldrá a la luz. Cuando llegue la noche estaremos agotados y recordaremos cada atracción con esa sonrisa que sale sola cuando piensas en tu persona especial.

   Te mando un abrazo. Cuando nos conozcamos te daré muchos más.

   Firmado. Isa.

miércoles, 19 de abril de 2017

AMENAZA MAÑANERA






Relato basado en un hecho real.

    —Te voy a rajar de arriba a abajo.

    —¡Mierda! ¿Tú otra vez? ¿Pero no te habían asignado otro compartimento? 

    —Jajaja. Ya ves que no. Cárcel más grande, pero seguimos siendo compañeros.

   —Sí... ya veo ya... ¡¡Isabeeeel!!

   —No puede oírte. A estas horas va de camino al trabajo y no te necesita.

    —Mira, tronco, vamos a ser razonables ¿Vale? Tú te alejas de mí y nadie sufre daños. 

   —De eso nada. Yo te rajo enterito y tan amigos. Pero... ¿Qué es eso? ¿Luz?

   Isabel coge el móvil para mirar la hora. Nota que está helado y le sorprende, no hace tanto frío a pesar del cierzo. Habría jurado que temblaba en el momento que le tocó, pero en la pantalla no aparecía ningún mensaje. Va bien de tiempo. Vuelve a guardar el aterrorizado móvil en el bolso y al meter la mano se da cuenta que las llaves campan a sus anchas. Las guarda en otro bolsillo y cierra la cremallera. 

   —Hola, guapo. 

   —¡Horror! ¡Monedas! ¡¡¡Isabeeeel!! Exijo mi independencia inmediata.

   Afortunadamente para él, la joven está en una tienda de bolsos y busca uno donde quepa y lo tenga a mano. Por un instante piensa... ¿No se sentirá sólo? ¡Qué tontería! Es un móvil. No tiene sentimientos.

   

martes, 11 de abril de 2017

ÚLTIMAS LETRAS


Relato que va sobre una chica que vuelve al trabajo después de una semana.


   María abre la puerta de la oficina, cabizbaja. Camina despacio hasta su mesa, situada al final del único pasillo. No saluda a nadie, no tiene ganas de hablar. Hace una semana que su padre falleció y la tristeza no ha abandonado su alma.

   —Hola María. —saluda Roberto, su jefe. — sabías que no hacía falta que volvieras tan pronto. ¿Verdad?

   Ella levanta la vista a tiempo que una lágrima resbala por su mejilla.

   —Lo sé, pero hoy es mi cumpleaños y no quería quedarme en casa. La vida sigue y debo cumplir con mi obligación.

   Aparta la mirada de unos ojos negros que la observan con admiración. Coge el primer papel del montón que tiene sobre la mesa. Es una factura. Enciende el ordenador al tiempo que muerde el tape del boli mientras mira la factura sin verla.

   Durante toda la mañana se respira un ambiente de tristeza. Las bromas habituales dejan paso a los susurros. Los gritos del jefe pidiendo las cosas para ayer son sustituidos por palabras educadas apenas audibles por el destinatario. Todo el mundo se compadece en silencio de una María triste que intenta trabajar y no es capaz de hacerlo sin que las lágrimas asomen por sus mejillas.

   —Buenos días. ¿María? —Un alegre repartidor abre la puerta. Lleva en las manos un gran ramo de flores.

   —Soy yo. —Acierta a decir entre lágrimas mientras se acerca al hombre.

   Tras firmar el papel que le entrega, lee la pequeña nota.

   "Muchas felicidades, ratoncita. Es muy probable que no pueda darte un beso hoy. He oído a los médicos hablar con tu madre cuando pensaban que dormía. Si se cumplen sus expectativas, quiero decirte que eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Te quiero. Siempre. Allá donde esté"

miércoles, 29 de marzo de 2017

19. CORAZÓN Y RAZÓN UNIDOS.

Relato inédito que habla sobre una alianza poco común...

   Laura entra en casa. Son las ocho de la noche y está agotada. Sólo quiere cenar algo rápido e irse a la cama. Cuando deja el bolso y el abrigo en la silla una voz le saluda.

   —Buenas noches, Laura. —Ella sonríe. Es la voz de su corazón.

   —¿Qué tal has pasado el día?— La voz de la razón le sorprende

   —Corazón, Razón. ¿Qué hacéis juntos?

   —Tenemos que contarte algo. Siéntate y ponte cómoda. El amor de tu vida va a llegar pronto. Consideramos que durante estos años has aprendido mucho y te mereces ser feliz y dejar de preocuparte por si el amor verdadero existe o no. Así que lo encontrarás.

   —Esto que me cuentas, Razón, es muy bonito. ¿Dónde está la pega? Nunca os he visto unidos y eso me asusta.

   Corazón toma la palabra.

   —Queremos hablarte de las nuevas sensaciones que juntos vamos a experimentar. En esta ocasión, mi compañero de fatigas estará callado. Te haré creer que ese hombre maravilloso que conocerás próximamente es mi dueño. Pero no va a ser así. Juntos tú y yo le vamos a querer como a ningún otro. Sólo veremos sus cosas buenas y las malas no tendrán importancia, Razón se encargará de que parezcan virtudes poco comunes. Nos lo vamos a pasar muy bien. Volaremos sobre una nube tan alta que no habrá ni rastro de nada negativo. Y cuando mejor estés. —Corazón empieza a llorar y Razón toma la palabra

    —Cuando eso suceda, te golpearás contra el suelo. Te diré todas esas cosas que habré callado durante meses, te mostraré la cara de un hombre manipulador que es muy consciente del poder que tiene sobre ti, te mostraré con claridad todas y cada una de las mentiras que habrá detrás de cada "hoy no puedo quedar, tengo una reunión de última hora" y te enseñaré que los detalles ocultaban traiciones.

   Laura está en shock. ¿Por qué le dicen todo eso?

   —Queremos que estés preparada —continúa hablando razón— está conversación la habrás olvidado con el primer rayo de sol. Queremos hacer de ti una persona fuerte, con las ideas claras y con la certeza de que eres capaz de mover cielo y tierra con sólo proponértelo. Existe el amor verdadero, pero sólo hay uno y es maravilloso. Pero para que puedas disfrutar de él, debes estar preparada. Y esta es nuestra manera de hacer que lo estés. No nos preguntes por tiempos, eso no es cosa nuestra. Sólo disfruta y vive con intensidad cada momento. Ya es tarde, debemos irnos. Acuérdate de olvidar esta conversación.

   Laura ve cómo las dos voces salen por la puerta por la que ella ha entrado hace tan solo unos minutos. Se siente abatida. Tiene que pasar una última prueba para poder disfrutar de la plenitud del sentimiento más bonito que existe. No sabe si estará preparada para hacerlo.

   Decide hacer caso a las voces y aparca los pensamientos. Cena una ensalada y camina hacia la cama. No tarda en caer dormida. Sueña con nubes, fuegos artificiales, sonrisas, dibujos de corazones. Sueña con la felicidad que le da saber con certeza que el amor para toda la vida sí existe.

martes, 28 de marzo de 2017

18.UN MAL DÍA, UN BUEN DÍA.

Relato publicado el día 1/1/2012. Habla sobre un día y una cita en la vida de la protagonista.


   Laura entra en casa y cierra la puerta. Tiene que cenar y arreglarse para salir pero no le apetece nada. Ha tenido un mal día en el trabajo. Bueno, no un mal día, un día peor que malo.

   Suena el móvil un mensaje le recuerda la hora a la que han quedado y las ganas que tienen de conocerla. Sonríe. Ella también tiene muchas ganas de conocer a su amigo de internet con el que lleva un mes hablando.

   Deja el móvil sobre la mesa y camina hacia el baño. Tiene ganas de llorar, de gritar, de golpear con rabia cualquier cosa que se ponga delante. Decide quedarse con lo primero y frente al espejo llora. Llora por el mal día que ha tenido, por que una amiga suya tiene a su bebé ingresado, porque dentro de dos día va a estar un mes sin ver a sus pequeños, porque su padre no le habla por culpa de su hermana...

   De nuevo, el móvil suena. Al mirarlo vuelve a sonreir entre lágrimas, el chico en cuestión se aburre y le apetece hablar con ella. Le contesta con un breve mensaje, le pide unos minutos para darse una ducha rápida.

   En la cama está la ropa del trabajo. La mira y recuerda el mal día. Llorando todavía se mete en la bañera. Los vecinos vuelven a discutir. Tiene ganas de tirar la pared abajo y pedirles que se callen. En vez de eso recuerda la nana que le cantaba a sus hijos cuando éstos eran pequeños.

   Poco a poco se relaja, el agua caliente y las sales de baño ayudan a ello. Tiene poco tiempo pero necesita unos minutos de no pensar en nada.

   Ya duchada, ve como el agua se va. Allí ha dejado todo el estrés y la tensión acumulada. Escucha un grito. Sus vecinos siguen enfadados. Lentamente se arregla. Mira el reloj y no le da tiempo de cenar, decide hacerse un sandwich. Con él todavía en la mano sale de casa.

   Mira el móvil y dos mensajes le informan que su cita ya está de camino al lugar donde ha quedado. Por primera vez en el día, piensa en él. Le conoció a través de una red social hace un mes. Desde el primer momento le pareció un chico encantador, educado, simpático, guapo... Debería estar nerviosa, porque a pesar de haber hablado tanto por el chat nunca le ha visto en persona. La experiencia le dice que ese primer contacto es muy importante, ya que con él sabes si le puedes tener como amigo, si hay feeling, o si es una persona que te ha mentido en todo lo que te ha dicho. No está nerviosa, al contrario. Las ganas que tenía de conocerle cuando tan sólo llevaban dos días hablando en este momento se ven multiplicadas. Si, eso es lo que siente. Ganas de conocerle. Nada de dudas ni inseguridades.

   Una mano le saluda desde una esquina de la plaza donde han quedado. Sonriendo, camina hasta llegar a su altura. Pronuncian sus nombres y se dan dos besos. La primera pregunta la hace él. "¿Qué tal el curro?" Ella suspira. Decide ser sincera y le cuenta lo sucedido. Una vez a acabado le pide disculpas por el rollo que le ha metido. "Un brindis porque no vuelvas a tener días como este" Dice él levantando su cocacola. Justo en el momento en el que los vasos chocan ella siente que hace años de su mal día.

   La conversación hace un recorrido por la vida de estos dos amigos que se acaban de conocer. Laura está feliz y muy contenta de haber aceptado aquella fría noche hablar con un desconocido.

   Cuando el sueño amenaza con dejarla dormida en cualquier sitio, decide que es hora de ir a casa. Él se ofrece a acompañarla. De camino a su casa siguen hablando. Parece que les hayan dado cuerda, que tengan la necesidad de contar a la persona que tienen delante todo lo que no sabe de su vida.

   Ya en el portal de casa ella le da dos besos y le agradece la velada. Tiene ganas de darle un beso, de decirle que le gusta mucho, de pedirle que suba a su casa, pero decide no hacerlo. Quiere dejar ahí la velada. Le da miedo que su amigo no sienta lo mismo y sentirse rechazada. A pesar de que sus ojos brillan cada vez que la mira.

   En la cama sigue la ropa del trabajo, la pone en una silla. Ya no le recuerda el mal día que ha tenido, ahora le recuerda la bonita velada.

lunes, 27 de marzo de 2017

17. UNA TARDE DE AMOR Y CINE



Una breve historia sobre una chica que acude al encuentro de su amado. La foto que lo acompaña es de Gloria GM. Gracias por tu aportación a mis letras.

   Laura camina despacio por la calle. Ha quedado con su novio para ir al cine. Van a ver una película subtitulada de un género que tiene pocos seguidores. Llevan juntos tres meses gracias a su hermana, que les presentó precisamente porque les gustan las mismas películas. Fue una cita a ciegas y no pudo ir mejor.

   "Si alguien me mira va a pensar que estoy loca", piensa mientras camina. Está muy feliz. El amor le ha acariciado el corazón y siente que anda sobre las nubes. Le encanta Pedro. Es sensible, guapo, cariñoso y con una paciencia que ya le gustaría a tener a ella. Se complementan a la perfección y cada vez que sus manos se rozan, sienten una descarga. Con tan sólo mirarse a los ojos consiguen hacer desaparecer el mundo que les rodea.

    Recuerda su primer beso. Estaban sentados en las butacas centrales de una sala pequeña y medio vacía. Pedro estaba nervioso, tomó aire y la miró fijamente a los ojos. "Me gustas mucho" acertó a decir sin trabarse. Cerró los ojos y le dio un beso. Ella sonreía ampliamente. Un segundo antes de que apagaran las luces, le cogió de la mano y le susurró al oído. "Tú a mí también". De nuevo sus labios se unieron. Permanecieron toda la sesión con las manos entrelazadas. Se acariciaban, dibujaban circulos y corazoncitos en la palma de la mano. Y cuando se miraban, un rubor aparecía en sus mejillas.

   Ya casi está llegando al bar donde han quedado. Tiene muchas ganas de verle a pesar de que se vieron el día anterior. Llega, se sienta en una mesa y pide un café. Ha llegado antes de hora y coge el móvil para jugar al tetris. Cuando levanta la vista ve una bonita rosa. Sorprendida se levanta y le da un beso. Le mira a los ojos y le da las gracias sin separar los labios, lo hace con una de esas miradas que sólo entienden las personas enamoradas.

sábado, 25 de marzo de 2017

15. HABÍA UNA VEZ UN TIGRE Y UN DELFÍN...



En esta ocasión uno dos entradas que forman un sólo relato. La primera parte la publiqué el día 10/10/2010 y el final fue el 12/10/2010. Habla de un amor imposible.




   El tigre mira al delfín. Observa sus formas estilizadas. Le ve moverse por el agua. Nada feliz. Su medio natural es el mar. Allí tiene todo lo que necesita. Comida, compañía, diversión... no necesita mas. Se siente observado y mira al tigre.

   El felino, apoyado contra el cristal, se siente avergonzado. No quiere que descubra su admiración. Él también es feliz. Cada día le cuesta mas cazar, siente que se hace mayor, las hembras muestran cierto interés, pero hoy ha descubierto un ser que le ha llamado la atención. Poco tienen en común y lo sabe, pero hay algo que le impide separarse del cristal. Tal vez sea su agilidad o su capacidad para moverse entre las rocas sin ni siquiera rozarlas. Sea como fuere, ahí está. Admirando el color de su piel, su hocico alargado y su capacidad para comunicarse con tan sólo emitir inaudibles sonidos.

   Decide alejarse. Tal vez algún día vuelva a visitar a su nuevo amigo, tal vez no. ¿Y si se arriesga? ¿Y si salta el tanque y nada con él? No, sabe que el agua mojando su piel no es una sensación agradable y que nunca va a poder tener lo que quiere, la misma admiración que siente el tigre por el delfín.

   El tigre poco a poco se aleja. Sabe que no va a volver al tanque. Está cabizbajo. No le resulta fácil alejarse de aquello que admira, pero sabe que es lo mejor. El delfín seguirá feliz en su medio acuático y no recordará la visita del gran gato de bigotes largos. En su gran tanque de agua tiene muchas distracciones, tiene su vida, no necesita la admiración de un ser de cuatro patas al que no le gusta el agua.

   Tan sólo han sido un par de días los que ha admirado al delfín, pero le da pena irse. Sabe que su presencia no deja ningún recuerdo y eso le duele. Levanta la cabeza. Él es un señor tigre. Un gran felino y sabe que va a encontrar en su mundo algún ser de su especie con el que compartir cacerías y momentos de sueño bajo el sol. En realidad, no necesita al delfín. No necesita admirar a un animal tras la cristalera. Nunca lo ha necesitado, pero fue una sensación nueva. No había visto un ser tan ágil en el agua y no podía imaginar que él pudiera llamar su atención.

   Poco a poco llega a su manada. Cuando el primer cachorrillo se acerca para saludarle olvida al delfín.

FIN

viernes, 24 de marzo de 2017

14. CAMBIOS

Relato que habla de los cambios que se producen cuando el amor se acaba. Publicado el día 2/4/2012.



   La decisión ya está tomada. No hay vuelta atrás. Cada uno va a seguir por su camino. Un camino incierto y lleno de obstáculos. Hasta hace unos días saltábamos juntos por encima de ellos, a partir de ahora no, haremos lo mismo pero en solitario. Cada uno por su lado.

   Hace unos meses tenía pesadillas con esta situación que hoy es una realidad. Cada discusión, cada portazo, cada lágrima... hacían que le viera las orejas al lobo. Sabía que esto no podía durar mucho así. Tenía miedo de que un día te fueras enfadada de casa y decidieras no volver. Por eso tenía pesadillas, porque desde que te conocí fuiste mi vida.

   Justo en el momento que nuestras miradas se cruzaron en aquel bar de copas supe que quería estar contigo... y así fue. Viví un sueño de cinco años y ahora, cuando nuestra pequeña ya sabe andar sola, nuestros caminos se separan.

   No somos compatibles, eso es todo. Nos queremos mucho pero somos incapaces de encontrar un punto intermedio para llevar una buena convivencia. Lo siento, en realidad no se muy bien que he hecho mal. Tal vez nada... tal vez todo... o igual es simplemente que no estamos destinados a estar juntos. Así de fácil y de difícil a la vez.

   Pero bueno, lo hecho hecho está y ahora no quiero pensar en lo que podía haber sido y no fue. Ahora toca pensar en el futuro, en ese largo camino lleno de obstáculos que tengo por delante. Cuando hable de ti tendré que poner el prefijo "ex-" ex-mujer. Suena raro... y mas cuando me refiero a ti. Cuando alguien me pregunte cual es mi estado civil deberé decir divorciado. No me gusta esa palabra, casado suena mejor, e incluso soltero... si, creo que diré eso.

   Ahora toca decidir con quien va a estar cada día nuestra pequeña. Esa píldora cuesta aún mas tragarla que las anteriores. Tu vivirás en otra casa y cuando ella esté contigo no estará conmigo. Recuerdo el día que nació... ¡No! He dicho que nada de recuerdos... y mucho menos felices. Habrá que llegar a un acuerdo sobre donde pasará cada día la reina de la casa. Va a ser duro llegar y no verla. Llegar...a una casa que no será la mía.

   Recuerdo nuestra última mudanza y el recuerdo desaparece. Tengo que continuar. Tendré que avisar en el trabajo que mi situación ha cambiado, tal vez puedan darme un horario mas flexible para que pueda compaginarlo con la peque. Ahora no puedo pensar en eso, no se con quien va a estar ni que voy a necesitar.

   El mes que viene empiezan las vacaciones escolares. Ahora ya no iremos al pueblo costero donde veraneábamos todos los años, bueno, podré ir yo y alquilar la habitación 307 del hotelito a pie de playa que siempre reservábamos. Pero tú no dormirás a mi lado.

   Dormir sólo. Llevo varios días dando vueltas por la cama y no consigo encontrar mi sitio. Me falta el lugar que ocupaba tu cuerpo, tu hermoso cuerpo. Nadie me acaricia el pelo y no sé como dormir. Es curioso, una niña de un año y tres meses sabe dormirse sola y yo, un hombre de 27 años no. Tengo que aprender. Igual que tendré que aprender a vivir con el silencio de una casa vacía, con la soledad de un corazón roto, con las preguntas de amigos y familiares. Preguntas que yo mismo me hago y a las que no sé y no quiero dar respuesta. ¿Cómo vivo sin ti? ¿Cómo lo hago para no llamarte y contarte los cotilleos del curro? ¿A quién le cuento que he tenido una idea para decorar la habitación de la niña? No sé... supongo que tendré que adaptarme.

   Tengo miedo, y mucho. No sé si seré capaz de caminar, de saltar cada tronco, cada piedra, cada riachuelo. ¿Dónde me lleva el camino? ¿Qué me espera al final de él? ¿Un nuevo amor? ¿La soledad? No lo sé y me da igual. Sólo quiero empezar a andar cuanto antes para llegar a la meta. Para mirar hacia atrás y ver que todo está superado. ¿Llegará ese día? Quiero pensar que si, pero no se cuando. Lo que tengo seguro es que el día que sea capaz de superarlo todo seré mas fuerte.

   Ahora voy a guardar esta hoja de papel mojado de lágrimas y voy a meterme en la cama, para seguir buscando tu figura, para asumir que lo que ayer fue una pesadilla, hoy se convierte en realidad.

jueves, 23 de marzo de 2017

13. UNA TAZA DE CAFÉ CON LECHE DESCAFEINADO


Relato que habla sobre una primera cita. Publicado el día 4/6/2012.

   Laura anda despacio. Está muy nerviosa. Camina por las calles de la ciudad mirando al suelo, cosa que siempre le ha ayudado a pensar. De vez en cuando levanta la vista para asegurarse que va en la dirección correcta y que no tiene ninguna farola ni semáforo en medio de su camino. Está seria, y por más que intenta respirar hondo siente que sus pulmones no se llenan de aire. Intenta relajarse pensando que es tan sólo una cita mas. No puede, sabe que no es así. Lleva meses esperando ese día. Aún hoy no se lo cree mucho y tiene la sensación de estar viviendo un sueño. Él y ella. Solos. Un café y una animada charla. Sin horarios. Tiene muchas ganas de llegar, de preguntarle todo lo que lleva meses queriendo saber, de mirar en sus ojos sin miedo a perderse en ellos, a que alguien pueda notar algo.

   Se conocen desde hace un año y medio. Fue el día de noche vieja, en casa de un amigo común. Desde que se saludaron sintieron afinidad pero se vieron obligados a disimularlo ya que ambos tenían pareja. Gracias a ese amigo se han visto varias veces. Siempre con mas gente.

   Durante el año la soltería ha llamado a sus puertas por diferentes motivos. Cuernos por parte de la ex en el caso de él y una futura suegra muy posesiva en el caso de ella.

   Hasta hace unos día Luis no le había pedido una cita formal. No se atrevía, pensaba que ella iba a rechazar su proposición y no quería arriesgarse a una negativa. Tienen muchas cosas que contarse y por eso está tan nerviosa. Quiere saberlo todo. Desde cómo se enteró que su ex le ponía los cuernos hasta por qué hoy quería quedar con ella y no hace un mes, pasando por lo que sintió el día que la conoció. Es un chico guapo, encantador, simpático, una persona con la que se puede hablar de todo y que no juzga sus ideas. Cuando está a su lado se siente pequeña. No le gusta eso, pero es la realidad y sabe que mentirse no es el camino correcto, así que lo asume con resignación. Nota nervios cuando le siente cerca, ganas de tocarle, de acariciar sus manos, de mirarle a los ojos y decirle "me gustas". Hoy tendrá una oportunidad para hacerlo. Tal vez no le diga lo que siente, no con palabras. Cuando miras a una persona que te gusta tus ojos te delatan y no puedes evitar que envíen dicho mensaje.

   Está en la puerta del bar. Inspira hondo y sin soltar el aire, abre la puerta. Es la primera persona a la que ve. Ya en la mesa da vueltas a su taza de café. Nunca le ha gustado mucho el sabor, pero con leche no le resulta tan fuerte. Lo ha pedido descafeinado, no necesita nada que altere mas sus nervios. El movimiento de las manos de Luis le delata. También está nervioso y no puede ni quiere disimularlo.

   -Tenía muchas ganas de quedar contigo. La verdad es que me ha costado decidirme porque no sabía si te apetecería. Luego pensé... bueno, le propongo tomar un café como amigos si me dice que no, no pasa nada. Me alegro que hayas aceptado la invitación y que sepas que estoy muy nervioso. Hace mucho que no quedo con una chica como tú.

   Laura respondió con una mirada interrogativa y él le contó lo que sentía.

   Cuando sólo quedan bares de fiesta abiertos Luis y Laura caminan hacia casa de ella. No quieren meterse en un garito donde no van a poder hablar. La pareja de amigos caminan uno al lado del otro. En las horas que llevan juntos se han puesto al corriente de la vida que han tenido antes de conocerse. Sin querer sus manos se rozan y mientras hablan del trabajo de él se dan la mano. Laura cierra los ojos y desea con todas sus fuerzas que ese momento no termine. Si antes estaba nerviosa, ahora mas. Si antes le gustaba, ahora le encanta. Si antes tenía ganas de besarle, ahora sus ojos sólo miran los labios carnosos de la persona que habla a su lado.

   Cuando llegan al portal, las palabras sobran. Tan sólo una mirada y sucede aquello que llevan deseando desde hace meses. Con un beso da comienzo una relación que no se sabe cuanto durará pero que ambos quieren que empiece.

   Luis camina por la ciudad en dirección a su casa. Recuerda cuando salió, lo nervioso que estaba, la inseguridad que sentía, las ganas que tenía de verla. Nada ha cambiado, sigue sintiendo inseguridad y aún tiene mas ganas de ver a la mujer que le ha robado el corazón. Ya no está nervioso, ahora sabe que es correspondido y le da mucha tranquilidad. Han quedado para comer el día siguiente y tal vez entonces tenga el valor necesario para decirle lo que no ha sido capaz hoy... te quiero.

martes, 21 de marzo de 2017

11. UNA GOTA DE AGUA

Pasado el ecuador de los 20 relatos, comparto uno inédito. La pregunta que le hace María a Juan no es mía, sino de Jordi Hortelano, que me ha dejado utilizarla. 

   Hoy María ha despertado al despertador. El cansancio acumulado de toda la semana le hizo irse a la cama pronto y dormidas las 6 horas que está acostumbrada ya no tiene más sueño.y se ha desvelado Sabe que de nada sirve dar vueltas en la cama para volver al mundo de los sueños, así que decide levantarse.

   Abrigada con una bata y una taza de café en la mano, sale a la pequeña terraza. Es invierno y ha amanecido hace apenas unos minutos. Se acerca al rosal, la única planta que le da color al espacio abierto. Observa una gota de rocío en la punta de una de las hojas. Tiembla levemente, intentando no desprenderse de la hoja, luchando contra la gravedad. Se ve reflejada en la gotita, ella también tiembla y no es ni ahora ni por frío. Lo hace cuando ve a Juan, cuando queda con su amigo para tomar café o ir al gimnasio. Precisamente fue él quien le regaló hace año y medio el bonito rosal. Pensar en él le hace volver a la realidad. Recuerda que se había puesto el despertador para hacer las tareas propias de un sábado como limpiar, planchar, cocinar e ir a la compra. Normalmente lo hace a lo largo de todo el día, pero no va a tener tiempo ya que han quedado por la tarde para ir al cine.

   Mientras un pequeño chorro de agua llena la taza,  el despertador le recuerda que no lo ha apagado. Camina hasta la habitación pensando en la gota de agua que vive sobre una hoja. El realidad la gota ya no tiembla, porque la gravedad ha vencido la batalla, pero eso ella no lo sabe.

   Tras los dos besos de rigor, caminan hacia la entrada del cine. Él ha sacado las entradas por internet y sólo tienen que coger las palomitas y los refrescos.

   —Tengo que hacerte una pregunta— le dice ella cuando están sentados en las butacas centrales cuidadosamente elegidas.

   —¡Dispara! Luego te contaré yo algo.

—Empieza tú— contesta intentando disimular su nerviosismo.

   —Las damas primero. Ya sabes que soy  un caballero.

   Antes de que María pueda abrir la boca las luces de la sala se apagan. Agradecida por la puntualidad le dice en susurros que se la hará cuando acabe la película. Él asiente con la boca llena de palomitas.

   Con las letras de crédito acaba el film. Película de acción, previsible y con los actores de moda. No hay mucho que comentar. María intenta relajarse de camino a la cafetería cercana. Es un bar amplio, en la acera de enfrente. Allí pueden hablar tranquilamente.

   —Bueno. ¿Y qué querías preguntarme?

   Ella coge aire antes de responder.

   —¿Y si te digo que tiemblo por ti, como tiembla una gota de rocío sobre una hoja?

   —Una gota de rocío es una gota de agua ¿Verdad?

   —Sí.

   —¿Y por qué tiemblas por mí? No sé qué tiene que ver una gota encima de una hoja contigo.

   —Esto... da igual, déjalo. Es sólo una tontería que se me ha ocurrido esta mañana. He madrugado demasiado

   Una risita nerviosa y el sudor de sus manos la delatan. No tiene claro si él no ha querido entender la pregunta o no la ha entendido realmente. Sea como fuere, decide cambiar de tema. Guardará en el cajón del olvido lo que siente por su amigo durante unos meses más, o tal vez para siempre. Tras el momento de tensión, reanudan la conversación hablando del perro de Juan. Él le cuenta que lo tiene malo porque comió en el parque algo que no debía.

   Helado de chocolate y chucherías es la cena de María. Hace una hora que ha dejado a su amigo en casa y ahora una peli romántica le hace sacar lo que lleva dentro en forma de gotas de agua salada. "Quiero decirte algo" Las palabras del guapo protagonista le hace recordar la respuesta de Juan cuando le ha dicho que quería hacerle una pregunta. Al final no han hablado de eso. Decide aparcar ese pensamiento mientras se mete en la boca una gominola con forma de corazón.

   Toby saluda a su dueño, sin saber que sus tripas revueltas le han servido al hombre para acortar la cita con su amiga. Se siente mal por haberla engañado, pero es lo mejor que podía hacer. Si le hubiera hecho esa pregunta tan sólo unos meses antes, la respuesta habría sido muy diferente. Pero ahora ella no está en su corazón, lo estuvo desde que le regaló el rosal hasta que se dio cuenta que no podría llegar a nada más que una bonita amistad.

   Cuando Toby ya ha evacuado la vejiga, le deja en casa y camina hasta un cercano restaurante donde le espera Luisa. Una guapa chica de ojos azules que desde hace un mes le ha recompuesto el corazón que su amiga rompió sin querer. Siente alivio porque no le ha preguntado que quería contarle. Porque decirle que tenía novia habría hecho que no sólo la gota de agua cayera al suelo, sino también la hoja.

FIN

lunes, 20 de marzo de 2017

10. DESTINO

El día 3/11/2016 publicaba en el blog este relato. 

Relato que va sobre una conversación con alguien muy peculiar.


   -Buenos días, señor Destino. ¿Podemos pedirle un favor?

   -Pero... ¿Quiénes sois? ¿Cómo me habéis encontrado? ¿Os ha visto alguien entrar?

   -Yo soy Juan y ella es María. Le hemos encontrado con mucho esfuerzo. Y no, nadie nos ha visto entrar. ¿Qué hay de ese favor?

   El hombre mayor se pasa la mano por la gran barba blanca mientras observa a los dos jóvenes que tiene delante. A ella se le ve tímida pero decidida. Sabe donde está y lo que quiere. El chico es más alto que ella y mira fijamente al hombre. No se va a ir de la habitación hasta que no consiga el favor que han ido a pedirle. Destino lo sabe. Hace mucho que no recibe visitas, así que va a alargarla un poco.

   -Bueno, ¿Y cuál es ese favor? -Pregunta como si no lo supiera.

   -Queremos estar juntos. -María toma la palabra.

   -Jajajaja. Pero yo no me dedico a eso, el encargado del amor es Cupido.

   -Pero lo nuestro no es amor. -Juan toma la palabra de nuevo. -Amor nos sobra, pero cada vez que intentamos estar juntos, algo pasa. O no quiere ella, o no quiero yo, o pensamos que lo mejor es ser sólo amigos, o Cupido nos flecha y nos fijamos en otra persona. Mire, señor Destino, estamos cansados. Nos queremos mucho. Después de años hemos conseguido coincidir viviendo en la misma ciudad, ninguno tiene el corazón roto u ocupado, no tenemos miedo a que la amistad se dañe. Por favor, concédanos el favor de dejarnos vivir una historia de amor. Aunque sólo sea por un tiempo, nos demos cuenta que es mejor que seamos amigos y recordemos el tiempo que estuvimos juntos como el más bonito de nuestra vida. Queremos saber qué se siente al despertar al lado del otro, queremos besarnos, tocarnos, acariciarnos sin despertarnos justo después. Porque eso duele, duele saber que ha sido un sueño, sólo un sueño.

   -Es muy bonito todo lo que dices, pero me gustaría saber que opina ella. ¿Quieres a Juan?

   -Mucho. Muchísimo. No se puede imaginar cuanto. He llorado cuando el salía con otras mujeres, cuando me decía que me quería y yo no podía responderle lo mismo porque tenía pareja o el corazón roto. He sufrido mucho cuando le tenía cerca y no podía besarle porque sólo éramos amigos, cuando me decía que estaba enamorado y era de mi, pero no lo sabía y pensaba que era de otra mujer. He buscado en otros hombres la capacidad que tiene de transmitirme su amor, de mostrarme su apoyo, de estar para mí cuando ni yo misma estoy. Lo que me da, mas lo que me hace sentir, unido a lo que siento por él y lo que quiero darle, es más grande que la palabra amor. No hemos venido a pedirle que nos una para toda la vida. Sólo denos la oportunidad de saber si podemos estar juntos o es mejor seguir con la amistad. Sabemos que estamos destinados a no perdernos de vista, pero queremos saber si somos capaces de amarnos.

   Destino se acomoda en la gran silla de madera, único mueble de la habitación junto con una mesa hecha del mismo material. Él sabe como seguirán sus caminos. Conoce el final de la historia de amor que le piden. Pero eso lo tienen que descubrir ellos.

   -Vuestros sentimientos son sinceros. Veo que estáis preparados para iniciar el camino que os lleve a un amor romántico. Ya que habéis hecho el esfuerzo de venir hasta aquí, podéis amaros. Sólo tened en cuenta una cosa, yo os concedo tiempo, pero si es un día, un mes, un año o toda la vida, depende de vosotros.

   Juan y María se besan y justo en el momento que sus labios se unen ella abre los ojos. Cuando se da cuenta que está despierta, los cierra con fuerza. No quiere despertarse, quiere seguir soñando.

   -Cariño, vas a llegar tarde a trabajar. Deja de apretar los ojos y levántate.

   En ese momento se da cuenta que por una vez, la realidad es mejor que un sueño. Le da un rápido beso a Juan y se levanta de la cama.