martes, 25 de agosto de 2026

NO ESTOY PREPADADA

 Entrada en la que hablo del inicio del cole.

   Hoy he ido a recoger al pequeño a la guarde. La monitora me ha preguntado la si la primera semana de septiembre también le iba a llevar y le he dicho que sí. Pensando que aún faltaba mucho. De camino al coche he mirado el calendario y no me ha gustado lo que he visto. Queda semana y media para que el pequeño empiece el cole.

   Sí, ya lo sé, es maravilloso verle crecer sano. Me siento muy afortunada de tenerle y soy feliz al compartir con él cada etapa. Pero hoy mi en mi rallada no le voy a dar voz a la parte racional. Seamos realistas, le dé voz o no, se va a hacer lo que diga ella. Hoy quiero darle voz a mi corazón. Poner en sus manos el teclado del móvil y que se exprese libremente. Últimamente no le trato del todo bien y hoy quiero que sea él el encargado de escribir esta entrada.

   No, no estoy preparada. Hace dos días (en realidad 3 años pero el sentimiento no es ése) que estaba embarazada y deseando verle la cara. Ayer me repetí varias veces una eco 3d porque el señor se tapaba la cara. Hace tan sólo unas horas, giraba la cara para mirarle, después de un parto que da para otra entrada. Recuerdo como si lo acabara de vivir las lágrimas al tenerle que dejar ingresado. Soy capaz de describir esa sensación al salir del hospital una noche de sábado. 

   Pero todo eso ha quedado lejos. Los primeros días de guardería coincidiendo con mi nuevo trabajo. La nueva rutina. Los lloros cuando entraba en la guardería. Pero si aún ahora, después de dos años, le dejo y me voy corriendo. Cualquier día me confunden con un repartidor. 

   No estoy preparada para tener que explicarle que hoy ha sido el último día de guarde y mañana el primero de cole. No se lo puedo explicar a él porque me resulta difícil entenderlo a mí. 

   Sí, lo sé, no tengo que pensar en el futuro y todo eso. Pero como hoy la cosa va de sentimientos, me da mucho miedo que lo pase mal. Que le cueste adaptarse, salir de colegio llorando mientras le escucho llorar a él, coger el coche y luchar contra el impulso de llevármelo a trabajar. 

   No estoy preparada para que me digan que se ha peleado en clase. O que no come bien o cualquier otra cosa que le haga sentir mal. 

   Ya he pasado por esto, ya he vivido en dos ocasiones el primer día de clase. Y los recuerdos se empeñan en decirme que no fue tan malo.

   No estoy preparada para hacerle una foto el martes. Para compararla con la del último día de clase. Me cuesta imaginarme marcando cada prenda de ropa. Comprando la bata y la bolsa de almuerzo. 

   Pero si aún no he acabado la carta que le quiero dar a la monitora de la guardería. ¿Cómo voy a rellenar la solicitud de madrugadores? Todavía no he escrito la reseña positiva al monitor de natación y septiembre me dirá si entra a natación él sólo. 

   Agosto, no te vayas. Quédate. Me da igual el calor, las noches sin dormir o no disfrutar de los días de fiesta de septiembre. No estoy preparada para dejarte ir. Hay una canción que dice "reloj no marques las horas". Y ahora pienso en ella. "Reloj detén tu camino".

   A mi pequeño en la guarde le llevan en palmitas, igual que a sus compañeros y compañeras. Pero en el cole, como ya son más mayores, eso no va a ser así. Va a ser uno más. 

   No estoy preparada pero lo haré. Y le explicaré lo que va a pasar y le diré que es muy mayor y le acompañaré en cada uno de los días que tenga que ir a clase. Y seré su apoyo cuando necesite un hombro en el que llorar sea de felicidad, rabia o tristeza. Mi apoyo y mi sonrisa la va a tener siempre. Aunque tenga pendiente una carta, una reseña y amordazar a mi corazón. 

   Gracias por tu tiempo. 




jueves, 20 de agosto de 2026

DIFERENCIA ENTRE PRECIO Y VALOR

Entrada en la que hablo sobre el valor y precio de las cosas.

   La entrada de hoy va sobre algo que seguro que en algún momento has pensado. La diferencia entre el precio y el valor de las cosas. Precio es el importe por el cual las compramos y el valor, en algunas ocasiones y según con qué objetos, es lo que realmente valen para nosotros. 

   Por ejemplo, ahora ¿dónde estás? ¡Vaya! Te he pillado en el baño. No pasa nada, mientras haces tus cosas mira a tu alrededor y recuerda lo que tienes dentro del armario. Sí, ese armario que estás mirando. Una de las colonias que tienes dentro. ¿Cuánto cuesta? ¿Entre 10 y 100 euros? Ahora vamos a hablar de su valor. Tal vez fue un regalo de una persona especial, la elegiste porque era la que llevaba tu madre y te recuerda esos años tan bonitos o puede que la compraras al azar y alguien te dijera que hueles muy bien. Sea como fuere, su valor se ha multiplicado. 

   Las emociones son lo que hacen de un boli, algo especial y único. Por ejemplo, el de la foto que acompaña esta entrada. No recuerdo donde lo compré. Pero me acompaña desde que empecé en el nuevo trabajo. Y para mí es muy especial. Porque me transmite los nervios de los primeros días, el recuerdo de los compañeros que había entonces, incluso la tristeza por estar lejos de mi pequeño durante tantas horas. 

   Si tiro del hilo de los recuerdos llego hasta una camiseta y un peluche. La primera me la regalaron unos amigos de mi padre en mi tierra, Bilbao. Y era del Athletic Club Bilbao. Me encantaba, con esas letras que sólo he visto allí. La conservé durante años hasta que se perdió en alguna mudanza. 

   En cuanto al muñeco, imagínate a una pequeña de unos 9 años en la puerta de la casa de una vecina. Me lo dio y lo movió un poco de tal manera que sonó un cascabel. Recuerdo como si fuera ayer que lo estuve buscando haciéndolo sonar. Lo tenía en una pata. 

   ¿El precio de ambos objetos? Bajo. ¿El valor? Incalculable. No sé en qué mudanza se perderían pero me da pena no conservarlos.

   ¿Otros ejemplos? No sé...una pelota antiestrés, el papel de una galleta de la suerte, un par de calcetines o de pendientes. Cualquier cosa a la que tengas aprecio tiene más valor que precio. Porque el dinero lo tienes para pagarlo hoy, ahora, en este momento. Pero no puedes pagar un sentimiento del pasado.

   Una sonrisa, un beso, una mirada, un abrazo. Todo eso no cuesta nada. Pero tiene mucho valor. Aunque no lo sepamos valorar cuando lo tenemos. Cuando nos falta nos damos cuenta de la cantidad de cosas valiosas que no podemos pagar con dinero. 

   Con monedas se pueden "comprar" gestos de cariño. Si le compro un juguete a mi pequeño y le pido un beso me lo da. Pero si me da un abrazo sin haber obtenido nada antes, para mí vale mucho más. Porque el cariño sincero es el más valioso.

¿Y dónde están las cosas más valiosas? No en tiendas de lujo, sino en nuestro corazón. Porque necesitamos objetos para vivir pero también palabras de ánimo, palmadas en la espalda y felicitaciones de la gente que nos guarda en su corazón. 

Y hasta aquí la entrada de hoy. Al final me he desviado un poco del tema pero creo que he sabido transmitir la idea. ¿En qué piensas cuando hablo de objetos valiosos? Gracias por tu tiempo. Para tí es valioso porque no vuelve, y yo valoro mucho que lo uses para leerme.





lunes, 17 de agosto de 2026

MI TRÍO DE LA MINA

 Entrada dedicada a tres personas con las que he compartido momentos. 

   No te voy a echar de menos. Vamos, lo tengo clarísimo. Ni a ti, ni a las chicas con las que también compartí momentos. Sí, lo sé, yo tampoco me lo creo. Pero hay días en los que me gusta hacerme la fuerte y prefiero engañarme un poquito. Tal vez de esta manera me duela menos tu partida. 

   Por otro lado, me alegro un montón. Por ti y por ellas. Porque sois tres personas que os merecéis cada regalo que os haga la vida. Aunque en este caso ha sido el fruto de vuestro esfuerzo. 

   Los tres me habéis ayudado mucho. Primero mi compañera. Enseñándome todo lo que sé. Hemos compartido horas de charla, abrazos e incluso alguna lágrima. Luego fue tu compi con la que empecé a salir en los descansos. Confidencias, buenos consejos y charlas que básicamente decían "no puedo ayudarte, pero puedes contar conmigo". Y ahora tú. Hemos compartido chuches y paseos al Día y a la tienda de móviles. Ahora ya nadie me preguntará "¿Estás contenta?". Valoro tu esfuerzo y el que no te hayas rendido. Ahora toca recoger los frutos.

   Aunque nunca os lo he dicho, quiero daros las gracias. Por haberme acompañado y haberme permitido conoceros. Gracias por cada café con leche descafeinado, por cada paseo. Y sobretodo gracias por formar parte de mi vida. Porque aunque nos veamos mucho menos que antes, en mi corazoncito tenéis vuestro hueco. Os deseo lo mejor.


jueves, 13 de agosto de 2026

UNA PERSONA, UNA PIEZA DE PUZZLE

 Entrada en la que comparo a la vida con un puzzle.

   Hoy, haciendo un puzzle, se me ha ocurrido una idea. La vida es como uno gigantesco. Cada persona es una pieza y cada color una faceta de nuestra vida. Amor, amistad, trabajo, familia...Tenemos sobre la mesa un montón de cachitos. Vamos a unirlos. 

   Cada persona que vemos por la calle es una pieza única e irrepetible. Y aunque puedan parecer todas iguales, no lo son. Por eso tenemos que acercarnos pada conocerlas y ver si encajamos.

   Normalmente empezamos por las esquinas y los bordes. Aquí tenemos el doble sentido con la palabra "borde". Las personas que lo son encajan con menos piezas. Pero muchas veces es sólo una apariencia, porque son fundamentales para tener una base con la que construir nuestro puzzle/vida. 

   Una vez tenemos todo el contorno, nos toca empezar con lo de dentro. Me ha dicho que es lo más difícil. Pero a la vez es lo más entretenido. Porque es toda una aventura encontrar a nuestras piezas. Y prisa no hay ya que tenemos toda una vida por delante.

   Hay veces que nos empeñamos en encajar con alguien. Y lo intentamos de todas las maneras posibles. Hasta que nos rendimos y decidimos buscar otra pieza. Esto nos pasa con el amor, las amistades e incluso los trabajos.

   Haciendo un puzzle me he encontrado que dos piezas encajaban. Estaba convencida. Me ha pasado cuando pensaba que había encontrado al amor de mi vida y no era así. O incluso con amistades o familia. 

   Los rolletes también están reflejados en el puzzle. Son esas piezas que encajas con dudas pero enseguida te das cuenta que no van ahí. 

   Hay algunos puzzles, como el que estaba haciendo, que por detrás tiene unas letras. Eso facilita mucho la labor de hacerlo. Pero hay que darle la vuelta y corres el riesgo de desmontarlo. Es una pequeña trampa. Pero seamos sinceros ¿quién no ha hecho trampa alguna vez? Yo fingí mucho interés por las serpientes para conquistar a un chico siendo adolescente. Por favor, decidme que no soy la única que ha hecho una tontería así. 

   Hay veces que las piezas de diferentes colores se unen entre sí. Esto pasa cuando los compañeros de trabajo pasan a ser amigos o trabajas con un familiar. 

   En otras ocasiones nos damos cuenta que tenemos que desmontar parte del puzzle para quitar una pieza que creíamos que encajaba. Esto nos dificulta la labor porque tenemos que desmontar parcialmente lo que tanto trabajo nos ha costado unir. Eso pasa cuando nuestra pareja de toda la vida nos dice que se va a vivir fuera de nuestro país. Y nos vemos ante una complicada situación en la que tenemos que elegir. O esa es nuestra pieza y encaja con nosotros. O la quitamos. Desmontando a los amigos en común y las relaciones familiares que se han forjado al cabo de los años.

   Mientras estaba entretenida haciendo las uniones, se me ha caído el móvil encima. Me ha fastidiado tener que volver a hacerlo. La cantidad de veces que en la vida hemos tenido que volver a unir las piezas que pensábamos que nunca se iban a separar. Esto pasa mucho con la familia o los amigos cuando discutimos con ellos. 

   Y por último lo mejor. La satisfacción de encontrar a "nuestra pieza". Esa con la que encajamos a la perfección. La que permanece a nuestro lado a pesar de los movimientos bruscos e inesperados. Yo tengo varias amigas que son "mi pieza". En el amor también pasa eso. Hay veces que lo encuentras pronto y otras que te cuesta un montón. Sea como fuere, son las piezas que nos interesan porque forman la unión más fuerte. 

   ¿Y tú? ¿Cómo vas con la difícil misión de encontrar piezas que encajen? Gracias por tu tiempo y por formar parte de mi pequeño espacio.

 

martes, 11 de agosto de 2026

RECALCULANDO SUEÑOS

  Entrada en la que hago una reflexión sobre los sueños y que podemos hacer cuando no se cumplen.

   Hace unos días vi la peli de dibujos titulada "Ballerina". En ella, una niña huérfana, luchaba por su sueño, ser bailarina. Me dejó pensativa. Tener un sueño y luchar por él. Cometer errores, caerse, levantarse y seguir luchando. Visto así, no parece difícil. Siendo constante se puede lograr. Aunque ser una gran bailarina viviendo en un horfanato no suela accesible.

   Todo el mundo tiene un sueño. Cuando somos pequeños y pensamos en qué queremos ser de mayor, nos lo imaginamos. Bombero, médico, astronauta... Y en cuanto a la situación personal, tres hijos, casa, perro y un amor que haga a Disney querer comprar nuestra historia. Casarnos de blanco con 300 invitados o todo lo contrario. Cada persona sueña con una cosa. Y vive intentando conseguir ese sueño. 

   Pero hay veces que la vida te mira a los ojos, se ríe de ti, te da una colleja y te dice "anda, tira". Y es cuando nos damos cuenta que lo más cerca que vamos a estar de la luna, es cuando nos compremos un buen telescopio. Y nos vemos obligados a cambiar de sueño. Asumimos que la Nasa no va a pagar nuestro sueldo y buscamos una profesión que nos dé de comer. Aunque seamos siempre unos enamorados de todo lo que tenga que ver con el espacio exterior. 

   En otras ocasiones, la vida nos mete un puñetazo en el estómago. Y es cuando nuestro sueño es ser padres. Decidir dejar de intentarlo para asumir que nunca lo conseguiremos es muy complicado. Porque muchas veces invertimos tiempo y dinero. Años y miles de euros. Y todo eso para nada. Bueno sí, para tener una gran herida en el corazón que duele más que cualquier cosa. He incluso para tener bebés pero no en la tierra. 

   Pasa lo mismo con soñar con casarse o tener una profesión para que hace falta una ayuda de la que no disponemos. No todos los cantantes buenos están en Spotify ni los buenos actores han rodado películas. Ni podemos tener ese coche con el que siempre hemos soñado o aprobar la oposición para la que llevamos años estudiando. 

   Llegados a este punto ¿qué podemos hacer? Primero pasar el duelo. Con todas y cada una de sus fases. Avanzando por la negación, llegando a la ira, exprimiendo todo lo posible la negociación para llegar a la depresión y superarla consiguiendo con ello la aceptación. Una vez hecho este trabajo nos toca hacer lo mismo que el GPS cuando nos equivocamos de camino "recalculando ruta". Toca pensar en un sueño nuevo otro objetivo. Coger todas las ganas y la ilusión que nos quede para centrarnos en algo que sea más asequible. Un sueño que podamos cumplir. 

   Y vuelta a empezar. Miramos a la vida y le decimos que pasamos de una gran boda con 300 invitados. Nos conformamos con una de 30 con un gran vestido de novia. Si la vida se sigue riendo podemos optar por invitar a 3 personas que nos acompañen al juzgado con un vestido blanco comprado de rebajas. Que una cosa os digo, sólo la parte de encontrar a una persona que nos diga "sí, quiero" ya es un gran sueño cumplido. 

   Y así con todo. Debemos adaptarnos a las circunstancias que tenemos y en la medida de lo posible sacar la parte positiva de los sueños no cumplidos. Aprender a ver esas ventanas que se abren cuando la vida nos da con la puerta en las narices. Ver el vaso siempre lleno, de agua y de aire en diferentes proporciones. Y nunca rendirse, ni dejar de ilusionarse y mucho menos dejar de soñar. Cambiaremos de objetivo, pero hay que tener alguno que nos permita guiñarle un ojo a la vida. 

   Me habría gustado ser más concreta en esta entrada, hablar de mis sueños. Pero no es el momento. La gente que me conoce mucho sabe cuáles son. Sólo diré que la vida me ha golpeado y estoy en pleno proceso de duelo. Saltando de una fase a otra según el día. Me encantaría decir que estoy cerca de la última pero no sería verdad. A la vez, voy diseñando mi nuevo sueño pero me resulta difícil porque no he pasado el duelo.

   Bueno ¿y tú? ¿La vida te ha golpeado y estás diseñando tu nuevo sueño? ¿Has conseguido alguno de los que tenías cuando eras pequeño? ¿En cuál has pensado mientras leías la entrada? Te animo a compartirlo en comentarios.

viernes, 7 de agosto de 2026

FELIZ ANIVERSARIO... ¿O NO?

   María quería Laura con locura. Era la mujer de su vida. Cada día daba gracias por haberla encontrado en aquel bar de copas. Su amigo Luis les presentó y desde el primer momento se volvieron inseparables.

   El primer beso, esa misma noche, lo recuerda perfectamente. Estaban en la puerta del local. Hacía una hora que había cerrado y ninguna tenía la más mínima intención de irse a casa. A María le dio un escalofrío. En ese momento lo interpretó como algo normal ya que empezaba a refrescar. En realidad era un mal presentimiento que no supo identificar. Laura, al verla a temblar, la abrazó.

   - Mi niña, no quiero que te quedes fría.

   - No tengo frío, ha sido solo un esca... - no terminó la palabra.

   Después del breve pico la conversación continuó.

   - Perdona, ¿Qué decías?

    La respuesta no tardó en llegar en forma de largo beso. Esa noche durmieron en casa de Laura. Allí podían estar solas y dar rienda suelta a la pasión contenida durante toda la noche. En realidad no estaban solas. Toby, un pequeño perro mestizo, observaba a su dueña. No entendía por qué no había dicho nada al entrar. Al ver que le ignoraba, se fue a su cama. Suspiró y se quedó profundamente dormido a pesar del ruido de los muelles.

   Después de esa noche, vinieron muchas más. Tres meses después ya vivían juntas. Eran la envidia de todos sus amigos. Compartían aficiones y nunca discutían. Sólo había un pequeño detalle. María no soportaba a ese ser de cuarto patas que le seguía cuando su novia no estaba en casa. Pero nunca lo confesó. Simplemente le miraba con desprecio hasta que el animal se daba cuenta y dejaba de seguirla.

   El tiempo pasaba y se acercaba el día de su tercer aniversario. María le iba a dar una sorpresa a su novia que nunca olvidaría. Aunque el destino era caprichoso y la soprendida iba a ser ella. Pero como todo esto María no lo sabía, vivía feliz planeando su aniversario.

      Por fin llegó el día. María le da un beso a su novia y se va de casa como cada mañana. En esta ocasión no se dirige al trabajo sino al supermercado. Lleva la lista de la compra en el bolsillo. Le va a hacer una elaborada comida al amor de su vida. La ocasión lo merece. Hoy hacen tres años y va a ser un día inolvidable...aunque no de la manera que ella piensa.

   Las doce en punto. A esa hora Laura saldrá de casa para ir al gymnasio. María tiene una hora y media antes de que esté de vuelta. Abre la puerta y Toby la saluda. No le ve. Tiene la vista fija en el ramo de rosas. No entiende nada. Ella no ha encargado ningún... Unos gemidos interrumpen sus pensamientos. Reconoce una voz.

  -Hum.... Asiiiii

   Se le hiela la sangre cuando identifica la segunda voz. Son Laura y la mejor amiga de María las que están a sólo unos metros de ella. Dicen que del amor al odio hay un paso. Puede ser verdad, porque en ese instante, cegada por la rabia sólo piensa en hacer daño a la mujer que tanto ama.

   Mira a Toby y sonríe. El animal le devuelve la mirada entre sorprendido y desconfiado. Es la primera vez en tres años que se dirige a él en tono cariñoso estando solos. Coge la correa y se la pone. Moviendo la cola, sale de casa. Feliz por un paseo inesperado.

   Ella ha perdido a la mujer que quiere, pero esto no va a quedar así. Se va a encargar de que Laura sienta lo mismo que le ha hecho sentir. Con paso firme va al veterinario. Recuerda las clases de interpretación que dio en el colegio y entra en la consulta fingiendo estar alterada.

   - Hola Manuel. Llevo un disgusto. Toby acaba de morder a una niña. Necesito que le pongas una inyección. Cuando nos llegue la denuncia lo van a sacrificar y no quiero que mi amor pase por esto. Por favor, ponle la inyección rápido.

   El hombre la mira extrañado. Es el perro más dócil que conoce y le cuesta creer que haya podido morder a alguien. Y mucho menos a una niña. María insiste en que lo mate. Resignado, entra a Toby a una salita y lo pone encima de la mesa de operaciones.

   - Lo siento, pequeño. Tu hora ha llegado.

   Prepara una jeringilla y se la clava. Poco a poco la respiración se vuelve pausada hasta casi desaparecer del todo. Da instrucciones a su ayudante que acaba de entrar para que se quede con el perro.

   - Ahora te diré el procedimiento a seguir en estos casos. Quédate aquí.

   Sale a la salita de recepción con una mujer menos alterada y más feliz.

   - Tranquila, yo me encargo de todo. Llamaré a Laura y le contaré lo sucedido. Tu ahora vete a casa y descansa.

   - Gracias.

   María sale feliz de la consulta. Le envía un mensaje a Laura. "Toby está muerto. Tú y la zorra a la que te tiras para mí también lo estáis"

   El veterinario llama a la dueña del animal que descansa sobre la mesa de operaciones. El buzón de voz le da la bienvenida. "Hola, soy Manuel. Tengo a Toby dormido. Por favor, llámame cuando escuches este mensaje. Es importante"  


martes, 4 de agosto de 2026

KANGÚ

Entrada en la que hablo de un vehículo que ha sido muy importante para mí durante unos cuantos años. 

   Te echo de menos. Mucho. Tu color, el sonido que hacías cuando estábamos juntas, nuestros viajes... Hemos vivido tanto que aún no me hago a la idea que ya haga más de año y medio que no estás conmigo. 

   Te diría que no me voy a emocionar escribiendo esta entrada, pero no te engañaría. Hemos vivido tantas cosas juntas que me conoces de sobra. Sabes cómo lloro, cómo río, cómo hablo por teléfono... Sabes de mí más que mucha gente. Disculpa, estoy hablando en presente cuando debería hacerlo en pasado. Y para que la persona que está leyendo esto sepa de qué estoy escribiendo, empezaré por el principio. 

   Era el año 2006 cuando, mi ahora ex marido, iba a buscarte al taller. Eras una bonita furgoneta renault kangú de color rojo. Te tintaron los cristales del mismo color. Hasta ese momento tu misión era llevar y traer material. Trabajabas en un taller. Estuviste los primeros 6 meses desempeñando esa labor. Nosotros estábamos sin coche y gracias a un compañero de trabajo dimos contigo. 

   Cuando nos conocimos yo no te podía conducir porque no tenía el carnet. Un par de años después me puse al volante. Y llegamos al momento en el que los recuerdos me vienen todos a la vez. 

   Los primeros días conduciendo y el miedo de mi copiloto. La vez que me perdí de camino al trabajo. Otras tantas veces que me he perdido. Nadie como tú conocía mi sentido de la orientación. El viaje más largo que hemos hecho juntas ha sido hasta casi Portugal. También nos hemos ido de vacaciones a la playa con los peques. Te he llevado a muchas de mis rutas de montaña.

   Has conocido a las personas más importantes de mi vida. Novios, amigas, conocidos, compañeros de trabajo. Has oído conversaciones de todo tipo. Desde "qué majico es este chico" hasta "no le soporto" pasando por el "no aguanto el dolor de pies" de cuando trabajaba por la tarde. 

   Hay una canción que dice en una de sus estrofas..."Y es que empiezo a pensar.
Que el amor verdadero es tan sólo el primero. Y es que empiezo a sospechar
Que los demás son sólo para olvidar." Y tiene razón, pero no en el amor romántico, sino en mi amor hacia a ti. Porque ahora llevo otro coche y no hago más que compararlo contigo. No es mío, el motor suena raro, es gasolina en vez de diésel. Vamos, que no me ayuda en absoluto a olvidarte sino todo lo contrario.

   Mira, te voy a contar algo que ya sabes. Soy una persona muy sensible que enseguida se encariña con objetos. De pequeña me pasaba mucho más que ahora. ¿Cómo no me voy a encariñar contigo? Si hemos estado juntas 18 años. Me tocaste en repartición cuando me separé. Y desde entonces te he llevado a todos los sitios. 

   Esto muy poca gente lo sabe, pero soy mucho de ver "señales". Hay veces que tomo una decisión que no sé si es la correcta y todo se pone a mi favor. Hace buen tiempo y las cosas fluyen con facilidad. Por otro lado, también me pasa lo contrario. Elijo el camino de la derecha y no hay manera de avanzar por él. Estando al volante he tenido varias de esas señales y cuando les he hecho caso, me ha ido mejor que cuando las he ignorado. Y esos momentos quedan para ti y para mi, son nuestros secretos.

   Juntas hemos vivido dos accidentes. En ambos me han dado a mí. Afortunadamente he salido ilesa y el seguro se ha encargado de tus daños. 

   Lloré cuando te dejé en el desguace. No tenía opción. Tenías una avería que costaba mucho repararla y para una furgoneta de tantos años no merecía la pena. 

   Siempre decía que eras un camión. Porque te matricularon como vehículo mixto adaptable. Y no podía cambiarlo. Tenías las ruedas específicas más caras que las normales, no podía pasar de 90 km/h en autovía y las últimas itvs eran cada 6 meses. Sí, eras un gasto. Una amante cara que le oí una vez no recuerdo a quién. Pero eras mía, mi amante cara.

   No siempre te he conducido yo. Te he dejado para un par de mudanzas, para llevar al trabajo a dos amigos, he incluso te han puesto a lo máximo de velocidad que podías dar. A día de hoy, sigo sin saber exactamente cuanto fue. Tú también tienes secretos para mí.

   En Francia también hemos estado, que no me acordaba. Pero en esa ocasión no era yo quien llevaba el volante, sino uno de los que dije "que majico es este chico". Tú ya me entiendes. 

   Me gustaría acabar la entrada como intento hacerlo siempre, con un mensaje positivo. Pero en este caso no encuentro lo positivo a tener que mirar hacia el futuro sin una furgoneta que me ha dado tanto en el pasado. Supongo que forma parte de la vida. Aprender a despedirse para seguir conociendo amores nuevos. 

   Gracias por tu tiempo. ¿Y tú? ¿Recuerdas tu primer coche? Si es así te animo a contarme su historia en los comentarios.