Relato que cuenta una historia de sentimientos...
Paula le da un beso en los labios a Luis. Lleva meses queriendo hacerlo y hoy ha reunido el valor necesario. Han pasado la tarde hablando de un montón de temas. La complicidad era visible para cualquiera que pasara por su lado.
El autobús abre las puertas. Ella le da las gracias por el rato que han pasado juntos y le pide que no se enfade por lo que acaba de hacer. Sube al vehículo mientras él la mira. No dice nada, sólo observa como se aleja.
Él intenta poner en orden sus ideas. Antes de esa tarde tenía muy claro lo que sentía. Ahora lo que tiene claro es que no sabe lo que siente. Ha notado la caída de una piedra que protegía su corazón. Construyó un muro el día que prometió no volverse a enamorar. Y hasta ese momento era resistente. Ahora empieza a dudarlo. No se esperaba el beso aunque tiene que reconocer que le ha gustado. Decide coger la piedra que se ha caído para volver a ponerla en su sitio. A pesar de que Paula le gusta, ha decidido no empezar nada con ella.
Sentada al lado de la venta observa el paisaje. Tiene ganas de llorar, reír y chillar. Todo a la vez. Luis le gusta desde hace meses. Es el protagonista de las historias de amor que se imagina cada noche antes de dormir. En todas ellas él la besa y le dice que quiere empezar una nueva vida a su lado. Unas veces lo hace en un parque, otras en una cafetería, algunas en una calle cualquiera de su ciudad. Y en todas ellas se abrazan. Nunca ha querido imaginar qué pasaría después de ese abrazo.
Los amigos de Luis le hacen olvidar lo sucedido hace unas pocas horas. Risas, cervezas, música. La noche transcurre con normalidad. Pero es una noche diferente. Porque a pesar de no querer pensar no puede evitar recordar el sabor de sus labios.
Paula, metida en la cama, cierra los ojos. Hoy no hay beso ni abrazo. Tan sólo el recuerdo de una mirada cuando llegaba el autobús. Una mirada que lo decía todo. "Lo siento, pero yo no..." El mensaje es claro. Él no quería ese acercamiento y se lo ha hecho saber sin despegar los labios. Lo acepta. Cuando decidió dar el paso sabia que había ese riesgo. Una lágrima resbala por su mejilla.
Paula y Luis hablan por WhatsApp como cada domingo. Se llevan muy bien, tienen complicidad y bromas que sólo entienden ellos. Él decide empezar la conversación incómoda pero ella le corta. Ya le ha quedado claro el mensaje. Sólo le pide que su amistad no se vea afectada. Luis le dice que cuente con ello. Le tiene mucho cariño a pesar de no poder ofrecerle lo que a ella le gustaría.