Isabel
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jueves, 20 de agosto de 2026
DIFERENCIA ENTRE PRECIO Y VALOR
lunes, 17 de agosto de 2026
MI TRÍO DE LA MINA
Entrada dedicada a tres personas con las que he compartido momentos.
No te voy a echar de menos. Vamos, lo tengo clarísimo. Ni a ti, ni a las chicas con las que también compartí momentos. Sí, lo sé, yo tampoco me lo creo. Pero hay días en los que me gusta hacerme la fuerte y prefiero engañarme un poquito. Tal vez de esta manera me duela menos tu partida.
Por otro lado, me alegro un montón. Por ti y por ellas. Porque sois tres personas que os merecéis cada regalo que os haga la vida. Aunque en este caso ha sido el fruto de vuestro esfuerzo.
Los tres me habéis ayudado mucho. Primero mi compañera. Enseñándome todo lo que sé. Hemos compartido horas de charla, abrazos e incluso alguna lágrima. Luego fue tu compi con la que empecé a salir en los descansos. Confidencias, buenos consejos y charlas que básicamente decían "no puedo ayudarte, pero puedes contar conmigo". Y ahora tú. Hemos compartido chuches y paseos al Día y a la tienda de móviles. Ahora ya nadie me preguntará "¿Estás contenta?". Valoro tu esfuerzo y el que no te hayas rendido. Ahora toca recoger los frutos.
Aunque nunca os lo he dicho, quiero daros las gracias. Por haberme acompañado y haberme permitido conoceros. Gracias por cada café con leche descafeinado, por cada paseo. Y sobretodo gracias por formar parte de mi vida. Porque aunque nos veamos mucho menos que antes, en mi corazoncito tenéis vuestro hueco. Os deseo lo mejor.
jueves, 13 de agosto de 2026
UNA PERSONA, UNA PIEZA DE PUZZLE
Entrada en la que comparo a la vida con un puzzle.
Hoy, haciendo un puzzle, se me ha ocurrido una idea. La vida es como uno gigantesco. Cada persona es una pieza y cada color una faceta de nuestra vida. Amor, amistad, trabajo, familia...Tenemos sobre la mesa un montón de cachitos. Vamos a unirlos.
Cada persona que vemos por la calle es una pieza única e irrepetible. Y aunque puedan parecer todas iguales, no lo son. Por eso tenemos que acercarnos pada conocerlas y ver si encajamos.
Normalmente empezamos por las esquinas y los bordes. Aquí tenemos el doble sentido con la palabra "borde". Las personas que lo son encajan con menos piezas. Pero muchas veces es sólo una apariencia, porque son fundamentales para tener una base con la que construir nuestro puzzle/vida.
Una vez tenemos todo el contorno, nos toca empezar con lo de dentro. Me ha dicho que es lo más difícil. Pero a la vez es lo más entretenido. Porque es toda una aventura encontrar a nuestras piezas. Y prisa no hay ya que tenemos toda una vida por delante.
Hay veces que nos empeñamos en encajar con alguien. Y lo intentamos de todas las maneras posibles. Hasta que nos rendimos y decidimos buscar otra pieza. Esto nos pasa con el amor, las amistades e incluso los trabajos.
Haciendo un puzzle me he encontrado que dos piezas encajaban. Estaba convencida. Me ha pasado cuando pensaba que había encontrado al amor de mi vida y no era así. O incluso con amistades o familia.
Los rolletes también están reflejados en el puzzle. Son esas piezas que encajas con dudas pero enseguida te das cuenta que no van ahí.
Hay algunos puzzles, como el que estaba haciendo, que por detrás tiene unas letras. Eso facilita mucho la labor de hacerlo. Pero hay que darle la vuelta y corres el riesgo de desmontarlo. Es una pequeña trampa. Pero seamos sinceros ¿quién no ha hecho trampa alguna vez? Yo fingí mucho interés por las serpientes para conquistar a un chico siendo adolescente. Por favor, decidme que no soy la única que ha hecho una tontería así.
Hay veces que las piezas de diferentes colores se unen entre sí. Esto pasa cuando los compañeros de trabajo pasan a ser amigos o trabajas con un familiar.
En otras ocasiones nos damos cuenta que tenemos que desmontar parte del puzzle para quitar una pieza que creíamos que encajaba. Esto nos dificulta la labor porque tenemos que desmontar parcialmente lo que tanto trabajo nos ha costado unir. Eso pasa cuando nuestra pareja de toda la vida nos dice que se va a vivir fuera de nuestro país. Y nos vemos ante una complicada situación en la que tenemos que elegir. O esa es nuestra pieza y encaja con nosotros. O la quitamos. Desmontando a los amigos en común y las relaciones familiares que se han forjado al cabo de los años.
Mientras estaba entretenida haciendo las uniones, se me ha caído el móvil encima. Me ha fastidiado tener que volver a hacerlo. La cantidad de veces que en la vida hemos tenido que volver a unir las piezas que pensábamos que nunca se iban a separar. Esto pasa mucho con la familia o los amigos cuando discutimos con ellos.
Y por último lo mejor. La satisfacción de encontrar a "nuestra pieza". Esa con la que encajamos a la perfección. La que permanece a nuestro lado a pesar de los movimientos bruscos e inesperados. Yo tengo varias amigas que son "mi pieza". En el amor también pasa eso. Hay veces que lo encuentras pronto y otras que te cuesta un montón. Sea como fuere, son las piezas que nos interesan porque forman la unión más fuerte.
¿Y tú? ¿Cómo vas con la difícil misión de encontrar piezas que encajen? Gracias por tu tiempo y por formar parte de mi pequeño espacio.
martes, 11 de agosto de 2026
RECALCULANDO SUEÑOS
Entrada en la que hago una reflexión sobre los sueños y que podemos hacer cuando no se cumplen.
Hace unos días vi la peli de dibujos titulada "Ballerina". En ella, una niña huérfana, luchaba por su sueño, ser bailarina. Me dejó pensativa. Tener un sueño y luchar por él. Cometer errores, caerse, levantarse y seguir luchando. Visto así, no parece difícil. Siendo constante se puede lograr. Aunque ser una gran bailarina viviendo en un horfanato no suela accesible.
Todo el mundo tiene un sueño. Cuando somos pequeños y pensamos en qué queremos ser de mayor, nos lo imaginamos. Bombero, médico, astronauta... Y en cuanto a la situación personal, tres hijos, casa, perro y un amor que haga a Disney querer comprar nuestra historia. Casarnos de blanco con 300 invitados o todo lo contrario. Cada persona sueña con una cosa. Y vive intentando conseguir ese sueño.
Pero hay veces que la vida te mira a los ojos, se ríe de ti, te da una colleja y te dice "anda, tira". Y es cuando nos damos cuenta que lo más cerca que vamos a estar de la luna, es cuando nos compremos un buen telescopio. Y nos vemos obligados a cambiar de sueño. Asumimos que la Nasa no va a pagar nuestro sueldo y buscamos una profesión que nos dé de comer. Aunque seamos siempre unos enamorados de todo lo que tenga que ver con el espacio exterior.
En otras ocasiones, la vida nos mete un puñetazo en el estómago. Y es cuando nuestro sueño es ser padres. Decidir dejar de intentarlo para asumir que nunca lo conseguiremos es muy complicado. Porque muchas veces invertimos tiempo y dinero. Años y miles de euros. Y todo eso para nada. Bueno sí, para tener una gran herida en el corazón que duele más que cualquier cosa. He incluso para tener bebés pero no en la tierra.
Pasa lo mismo con soñar con casarse o tener una profesión para que hace falta una ayuda de la que no disponemos. No todos los cantantes buenos están en Spotify ni los buenos actores han rodado películas. Ni podemos tener ese coche con el que siempre hemos soñado o aprobar la oposición para la que llevamos años estudiando.
Llegados a este punto ¿qué podemos hacer? Primero pasar el duelo. Con todas y cada una de sus fases. Avanzando por la negación, llegando a la ira, exprimiendo todo lo posible la negociación para llegar a la depresión y superarla consiguiendo con ello la aceptación. Una vez hecho este trabajo nos toca hacer lo mismo que el GPS cuando nos equivocamos de camino "recalculando ruta". Toca pensar en un sueño nuevo otro objetivo. Coger todas las ganas y la ilusión que nos quede para centrarnos en algo que sea más asequible. Un sueño que podamos cumplir.
Y vuelta a empezar. Miramos a la vida y le decimos que pasamos de una gran boda con 300 invitados. Nos conformamos con una de 30 con un gran vestido de novia. Si la vida se sigue riendo podemos optar por invitar a 3 personas que nos acompañen al juzgado con un vestido blanco comprado de rebajas. Que una cosa os digo, sólo la parte de encontrar a una persona que nos diga "sí, quiero" ya es un gran sueño cumplido.
Y así con todo. Debemos adaptarnos a las circunstancias que tenemos y en la medida de lo posible sacar la parte positiva de los sueños no cumplidos. Aprender a ver esas ventanas que se abren cuando la vida nos da con la puerta en las narices. Ver el vaso siempre lleno, de agua y de aire en diferentes proporciones. Y nunca rendirse, ni dejar de ilusionarse y mucho menos dejar de soñar. Cambiaremos de objetivo, pero hay que tener alguno que nos permita guiñarle un ojo a la vida.
Me habría gustado ser más concreta en esta entrada, hablar de mis sueños. Pero no es el momento. La gente que me conoce mucho sabe cuáles son. Sólo diré que la vida me ha golpeado y estoy en pleno proceso de duelo. Saltando de una fase a otra según el día. Me encantaría decir que estoy cerca de la última pero no sería verdad. A la vez, voy diseñando mi nuevo sueño pero me resulta difícil porque no he pasado el duelo.
Bueno ¿y tú? ¿La vida te ha golpeado y estás diseñando tu nuevo sueño? ¿Has conseguido alguno de los que tenías cuando eras pequeño? ¿En cuál has pensado mientras leías la entrada? Te animo a compartirlo en comentarios.
viernes, 7 de agosto de 2026
FELIZ ANIVERSARIO... ¿O NO?
María quería Laura con locura. Era la mujer de su vida. Cada día daba gracias por haberla encontrado en aquel bar de copas. Su amigo Luis les presentó y desde el primer momento se volvieron inseparables.
El primer beso, esa misma noche, lo recuerda perfectamente. Estaban en la puerta del local. Hacía una hora que había cerrado y ninguna tenía la más mínima intención de irse a casa. A María le dio un escalofrío. En ese momento lo interpretó como algo normal ya que empezaba a refrescar. En realidad era un mal presentimiento que no supo identificar. Laura, al verla a temblar, la abrazó.
- Mi niña, no quiero que te quedes fría.
- No tengo frío, ha sido solo un esca... - no terminó la palabra.
Después del breve pico la conversación continuó.
- Perdona, ¿Qué decías?
La respuesta no tardó en llegar en forma de largo beso. Esa noche durmieron en casa de Laura. Allí podían estar solas y dar rienda suelta a la pasión contenida durante toda la noche. En realidad no estaban solas. Toby, un pequeño perro mestizo, observaba a su dueña. No entendía por qué no había dicho nada al entrar. Al ver que le ignoraba, se fue a su cama. Suspiró y se quedó profundamente dormido a pesar del ruido de los muelles.
Después de esa noche, vinieron muchas más. Tres meses después ya vivían juntas. Eran la envidia de todos sus amigos. Compartían aficiones y nunca discutían. Sólo había un pequeño detalle. María no soportaba a ese ser de cuarto patas que le seguía cuando su novia no estaba en casa. Pero nunca lo confesó. Simplemente le miraba con desprecio hasta que el animal se daba cuenta y dejaba de seguirla.
El tiempo pasaba y se acercaba el día de su tercer aniversario. María le iba a dar una sorpresa a su novia que nunca olvidaría. Aunque el destino era caprichoso y la soprendida iba a ser ella. Pero como todo esto María no lo sabía, vivía feliz planeando su aniversario.
Por fin llegó el día. María le da un beso a su novia y se va de casa como cada mañana. En esta ocasión no se dirige al trabajo sino al supermercado. Lleva la lista de la compra en el bolsillo. Le va a hacer una elaborada comida al amor de su vida. La ocasión lo merece. Hoy hacen tres años y va a ser un día inolvidable...aunque no de la manera que ella piensa.
Las doce en punto. A esa hora Laura saldrá de casa para ir al gymnasio. María tiene una hora y media antes de que esté de vuelta. Abre la puerta y Toby la saluda. No le ve. Tiene la vista fija en el ramo de rosas. No entiende nada. Ella no ha encargado ningún... Unos gemidos interrumpen sus pensamientos. Reconoce una voz.
-Hum.... Asiiiii
Se le hiela la sangre cuando identifica la segunda voz. Son Laura y la mejor amiga de María las que están a sólo unos metros de ella. Dicen que del amor al odio hay un paso. Puede ser verdad, porque en ese instante, cegada por la rabia sólo piensa en hacer daño a la mujer que tanto ama.
Mira a Toby y sonríe. El animal le devuelve la mirada entre sorprendido y desconfiado. Es la primera vez en tres años que se dirige a él en tono cariñoso estando solos. Coge la correa y se la pone. Moviendo la cola, sale de casa. Feliz por un paseo inesperado.
Ella ha perdido a la mujer que quiere, pero esto no va a quedar así. Se va a encargar de que Laura sienta lo mismo que le ha hecho sentir. Con paso firme va al veterinario. Recuerda las clases de interpretación que dio en el colegio y entra en la consulta fingiendo estar alterada.
- Hola Manuel. Llevo un disgusto. Toby acaba de morder a una niña. Necesito que le pongas una inyección. Cuando nos llegue la denuncia lo van a sacrificar y no quiero que mi amor pase por esto. Por favor, ponle la inyección rápido.
El hombre la mira extrañado. Es el perro más dócil que conoce y le cuesta creer que haya podido morder a alguien. Y mucho menos a una niña. María insiste en que lo mate. Resignado, entra a Toby a una salita y lo pone encima de la mesa de operaciones.
- Lo siento, pequeño. Tu hora ha llegado.
Prepara una jeringilla y se la clava. Poco a poco la respiración se vuelve pausada hasta casi desaparecer del todo. Da instrucciones a su ayudante que acaba de entrar para que se quede con el perro.
- Ahora te diré el procedimiento a seguir en estos casos. Quédate aquí.
Sale a la salita de recepción con una mujer menos alterada y más feliz.
- Tranquila, yo me encargo de todo. Llamaré a Laura y le contaré lo sucedido. Tu ahora vete a casa y descansa.
- Gracias.
María sale feliz de la consulta. Le envía un mensaje a Laura. "Toby está muerto. Tú y la zorra a la que te tiras para mí también lo estáis"
El veterinario llama a la dueña del animal que descansa sobre la mesa de operaciones. El buzón de voz le da la bienvenida. "Hola, soy Manuel. Tengo a Toby dormido. Por favor, llámame cuando escuches este mensaje. Es importante"
martes, 4 de agosto de 2026
KANGÚ
Entrada en la que hablo de un vehículo que ha sido muy importante para mí durante unos cuantos años.
lunes, 27 de julio de 2026
ME PIDO UN RASCACIELOS
Nueva entrada en la que comparo la vida con un edificio.
Trabajo en una oficina de un edificio con varias plantas. La mía es una de las inferiores, pero hay veces que tengo que subir a una de las superiores. Cuando lo hago, suelo bajar por las escaleras. La última vez que sucedió eso fue hace unos meses. Y una idea me pasó por la cabeza. Vi parecidos entre el edificio y la vida de una persona.
Hay veces que, por desgracia, no llegamos a nacer. Aprovecho para mandar un beso a mi "castillo". Y en otras hay bebés que nacen y al poco tiempo se van. El edificio de esas personitas es muy pequeño.
En la gran mayoría de los casos, después de nacer, tenemos una vida por delante. Y como nos trae la cigüeña, nos deja en lo alto de nuestro edificio. ¿Cuántas plantas tiene? No lo sabemos. Pero deseamos que sean las más posibles.
Cada piso es un año. Y durante un año pasan muchas cosas, conocemos gente y otras personas salen de nuestra vida para no volver nunca. Hay personas que las veremos unos pisos más abajo y otras que nos acompañan pero en ese momento no somos conscientes de su presencia. Las vistas que tenemos son espectaculares. Generalmente los primeros años de vida están marcados por la inocencia y la felicidad.
Pero no sólo conocemos gente, sino que también empezamos en un trabajo nuevo, ampliamos la familia, nos compramos una casa... y cada una de esas cosas tiene su propia puerta, de las que hablaré un poco más adelante.
Conforme vamos cumpliendo años, vamos bajando pisos. Y hay una edad en la que las plantas de arriba empiezan a pesar sobre nuestros hombros. Seamos sinceros, en mayor o menor medida todos llevamos una mochila. Podemos elegir llenarla de buenos o malos momentos. Aunque siempre hay alguna lágrima que se nos cuela aunque no queramos.
Cada piso tiene muchas puertas que dan acceso a otras tantas habitaciones. Amor, trabajo, amistad, familia... incluso hay algunas veces que tenemos la de enfermedades. También están las de aficiones, virtudes, defectos. Y hay una muy grande donde pone "sueños". Pueden faltar todas las anteriores. Pero pero esta última debe estar presente en cada uno de los pisos. Porque es lo que nos anima a seguir bajando las escaleras, es decir, cumpliendo años. Y cuando no está presente la puerta, la gente coge el ascensor y decide que ya ha vivido lo suficiente.
El edificio es maravilloso. Nunca sabes qué hay detrás de cada puerta ni en cada piso. Os pongo un ejemplo. En mi piso número 8, porque los pisos se empiezan a contar desde arriba. Como decía, en ese piso, en la puerta de la amistad, coincidí con dos buenas amigas. Seguí bajando escaleras y ellas quedaron atrás. Lo que no sabía es que, unos pisos más abajo, me iba a reencontrar con ellas. Fue una sorpresa inesperada. Ahora, detrás de mi puerta de la amistad no están pero igual se esconden más abajo.
En cada planta nos espera una gran caja llamada "recuerdos". Que aunque normalmente no la abrimos, la tenemos más presente de lo que pensamos. Una canción que escuchamos en la radio de camino al trabajo y nos devuelve por unos minutos a la infancia. El olor de esa colonia que nos gustaba tanto cuando la llevaba nuestro primer amor. Un hombre que llama a su perro y nos recuerda a nuestra mascota o al de nuestra mejor amiga. Hay veces que la abrimos. Y es para recordar sensaciones que vivimos en momentos que fuimos felices. Quizás con la esperanza de volver a tener esos sentimientos o tal vez añorando a la persona que nos hizo sentirlos. Son visitas que hacemos a plantas superiores. Aunque no nos demos cuenta hay veces en las que no nos hacen bien. Porque los recuerdos están difuminados por la niebla del recuerdo. Además, ya lo decía Karina. "Cualquier tiempo pasado nos parece mejor ".
Lo que se ve por las ventas cambia conforme pasan los días. Hay veces que sólo se hay nubes, rayos o un sol cegador. También hay días en los que no sabes ni lo que ves. Son esos días en los que tu mejor amiga te pregunta "¿cómo estás?" Y no sabes qué responder. Pero no es un cielo estático, cambia conforme van pasando las horas. Incluso puede haber un cielo despejado con un gran sol y rayos. Porque sí, hay días en los que lo sentimos todo a la vez.
¿Y qué hacemos cuando queremos saber lo que ocultan las plantas inferiores? ¿Tienes curiosidad por el futuro? Yo mucha. Me encantaría ver una foto de mí misma dentro de, por ejemplo, un año a esta misma hora. ¿Estaré escribiendo otra entrada en la misma habitación? ¿O mi vida será totalmente diferente? Si pudiera pedir, sólo una cosa, pediría que mi pequeño no tuviera fiebre. El resto no es que me de igual, pero como no voy a saber lo que pasará, tampoco le voy a dar vueltas. Pero hay gente que no se conforma y acude a videntes en busca de respuestas. ¿Esas personas serán capaces de ver lo que hay unas plantas más abajo? Yo sólo he ido de adolescente acompañando a alguna amiga. Y ni creo ni dejo de creer. Así que de momento seguiré con la duda.
Y poco a poco vamos llegando a las plantas inferiores. No me quiero extender mucho en esta parte porque el tema de la muerte me da bastante miedo. Sólo diré que me imagino el edificio como un gran viaje hacia la tumba. Aunque podemos darle la vuelta y empezar nuestros pisos desde abajo en un viaje al cielo. Sea como fuere, si puedo elegir, me pido un rascacielos.
¿Qué te ha parecido mi rayada de hoy? Te animo a compartir tu reflexión en comentarios. Gracias por tu tiempo.