Entrada en la que reflexiono sobre las veces en las que callamos lo que sentimos.
Hay veces que la vida te obliga a sentir en silencio. Y no solo hablo de amor, mi tema favorito, sino otros muchos sentimientos. Dolor, enfado, tristeza... Otras veces te ves obligado a callar enfermedades o injusticias.
El silencio, aunque en ocasiones necesario, puede ayudar o destruir con la misma intensidad. Incluso ambas cosas dependiendo del momento. En otras ocasiones el silencio grita lo que callan las palabras. Y los sentimientos se hacen más fuertes e intensos. Empiezan siendo pequeños hasta que llega el momento que son tan grandes que no caben en el corazón. Y en ese momento salen de dentro y no siempre de la mejor manera. Un grito, horas llorando e incluso una enfermedad pueden ser consecuencia de sentimientos callados durante mucho tiempo.
¿Por qué la vida hay veces que nos obliga a callar sentimientos? Por otros sentimientos como el miedo. Yo creo que es el más común. No te digo que te quiero por miedo a que me rechaces, no te digo que estoy triste por miedo a tu indiferencia, no denuncio una injusticia por miedo a que tenga consecuencias negativas hacia mi persona. Y así multitud de veces. El no querer molestar o dar pena son otros motivos por los que nos callamos cosas. No te quiero decir que estoy ingresado porque vas a volver de tu viaje, no te quiero contar mi situación actual porque te vas a compadecer de mí y no necesito eso.
Los muros nos vienen bien para eso de no expresar las emociones. Mostramos la cara que queremos que vea la gente. Sonreímos a nuestros hijos al dejarles llorando en la guardería porque queremos transmitirles felicidad. Aunque al darnos la vuelta lágrimas de dolor y rabia resbalen por nuestras mejillas. Con los hijos fingimos mucho. Decimos en el trabajo "Buenos días" y "feliz lunes" a pesar de haber pasado un fin de semana peleando con la pareja. No queremos tener que contar que las ojeras que se esconden tras el maquillaje se deben a toda la noche sin dormir.
Acumular siempre es malo. Acumular sonrisas sin tener con quien compartirlas hace que tengamos sentimientos de soledad y abandono. Acumular tristezas nos puede llevar a una depresión. Acumular besos puede hacer que cuando queramos darlos ya sea tarde para la otra persona. Acumular palabras y pensamientos no expresados nos puede llevar a redactar entradas de blog como esta. Aunque esto último no lo considero algo negativo.
¿Es bueno mantener las emociones en silencio o no? Yo creo que en esto, como en la mayoría de las cosas, lo mejor es el equilibrio. Ni gritarle a la señora que te ha dado sin querer con el paraguas en el tranvía ni decirle a tu mejor amiga que estás bien cuando llevas una semana llorando todas las noches. Pero es tan difícil encontrar el equilibrio, que hay veces que optamos por lo fácil. Guardar silencio y tal vez expresar sin palabras la emoción que invade nuestro corazón. Porque de esa manera sólo las personas que nos quieren bien, pueden intuir que algo pasa.
¿Y yo? ¿En qué punto estoy? En modo "propósitos de año nuevo". Uno de ellos es participar en concursos literarios. Pero eso es el tejado de la casa. Así que he decidido empezar por los cimientos, por mi blog. Por este espacio íntimo y personal en el que me puedo expresar con total libertad, escribiendo entre líneas, dejando que los pensamientos me lleven al destino. Todo eso es práctica a la hora de meterme en harina con los personajes, porque yo les digo cómo empieza la historia y ellos me cuentan el resto.
Y en cuanto a lo de la vida que hay veces que nos obliga a sentir en silencio... Estoy buscando el equilibrio. Lidiando con las emociones, intentando expresarlas cuando considero que va a servir para algo. Guardando en un cajón esas lágrimas que salen solas al dejar a mi bebé llorando en la guardería, conteniendo el impulso de llevármelo al trabajo. Siendo aries, lo de controlar el impulso no es nada fácil. Y el lunes sonreiré al llegar al trabajo y diré "Buenos días" mientras en mi mente sonará "de buenos nada, que mañana tengo dentista y estoy muerta de miedo".
Me pasaría horas escribiendo sobre el tema, pero quiero dejar la entrada de blog terminada. Te doy las gracias por los minutos que has dedicado al leer mis letras y te animo a dejar un comentario si te apetece. No obstante, antes de despedirme, una pregunta ¿cuál es la última emoción que te has callado?.