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lunes, 6 de noviembre de 2023

FELIZ CUMPLEAÑOS

   Entrada dedicada a un amigo LUCHADOR, así con mayúsculas, al que admiro.



   Un año. 365 días de lucha. De tropezar, caer y volver a levantarse con gran esfuerzo. Un año de autoexigencia, de rabia y de esfuerzo. Cada paso que das, mas cerca estás de tu objetivo. "Poco a poco" es tu frase. "Ole tú" es la mía. Lo haces mejor de lo que piensas. No eres consciente de donde estás ahora ni de la admiración que provocas. Porque yo te admiro. 


   Hace un año la vida te dio un golpe. Cuando menos lo esperabas te puso en la cuerda floja. Y tu primer pensamiento fue "voy a descansar un rato" pero las circunstancias te llevaron a bajar al portal de tu casa. Gracias por tomar esa decisión, ya que fue la que te salvó la vida. Un vecino y el portero se dieron cuenta que algo no iba bien y la rápida actuación de los sanitarios hicieron que todo quedara en un susto.


   Unos días de ingreso y una nueva vida por delante. Un montón de retos y obstáculos que superar y una idea en la cabeza, llevarle la contraria al médico que te dijo "no vas a poder". Siempre te ha gustado llevar la contraria y si a eso le unimos la rabia que sentías y tu fortaleza física y mental, nos da el resultado que tenemos hoy. 


   No, amigo, "poco a poco" no. Eres un campeón. Lo haces genial y esto solo puede mejorar. Ya sé que eres muy exigente contigo mismo, pero date una palmada en la espalda y creéme cuando te digo que lo estás haciendo muy bien y que te admiro.


   Me habría gustado estar más presente en tu proceso de recuperación. Hacer todo lo que hicieron las personas que te ayudaron. Pero mis circunstancias lo impidieron. Nuestra amistad siempre ha sido así. Saber que estamos aunque no estemos físicamente. Y eso es lo bonito de la amistad, por eso te dedico esta entrada solo a ti. Para que sepas que aunque no estuve físicamente a tu lado, sí estabas en mis pensamientos. Y para ti eran mis mejores deseos.


   Por último sólo me queda darte las gracias. A ti por haber tomado la sabia decisión de bajar al portal, a tus ángeles de la guarda disfrazados de vecino y portero y por supuesto a todo el personal de hospital que hizo posible que ahora estés donde estás. Y no me olvido de tu grupo de amigos y amigas, que estoy segura que están de acuerdo con mis palabras. 


Bueno, por hoy dejo aquí mi nueva entrada. Y si quieres, dentro de 5 años, volvemos a hablar de todos los avances que has tenido. Sé que no, pero si en algún momento las fuerzas te faltan, ya sabes donde estoy. ¡Ah! Y vete pensando donde quieres celebrar tu otro cumpleaños, que el día 21 está al caer. 


Un fuerte abrazo, amigo.


martes, 18 de octubre de 2022

EL 2023 SERÁ NUESTRO AÑO

 

   Entrada dedicada a una gran amiga en la que hablo de un presentimiento. 



   Llevamos unos años duros. De lágrimas derramadas y sin derramar. De buscar y encontrar. De abrazos con y sin mascarilla. De retos, sueños, alguna pesadilla y muchas esperanzas. Pero hemos sobrevivido a todo ello. Somos fuertes. Y nos merecemos un año de sí. De quiero, puedo y lo consigo. 


   Nunca me han gustado los años impares. Me gustan más los números pares. Pero hoy he tenido un presentimiento. Primero ha sido una imagen mía haciendo algo que deseo. Y horas después, he sentido que tu sueño se iba a cumplir. 


   Las cosas pueden cambiar mucho o nada en 365 días. Y para nosotras, van a cambiar. Nuestro vínculo se va a hacer más fuerte. Y nos vamos a dar cuenta que el símbolo de nuestra amistad que empezó hace unos años, es el infinito. 


   Tal vez, las circunstancias no sean las más adecuadas para disfrutar de nuestras charlas en soledad. Pero la felicidad y la complicidad nos hará disfrutar de cada momento. 


   Felicidad. Eres una persona con la que quiero compartir esos momentos en los que mis ojos lloran de alegría. Me has dejado tantas veces tu hombro, tu chocolate, tus oídos y tu infinita paciencia; que por eso siento que te mereces mis sonrisas. 


   Eres mi ejemplo a seguir. No hay persona más luchadora que tú. Te admiro. Cada día me enseñas algo nuevo. Siempre desde el cariño incluso cuando me dices "venga, vamos, acelera y estréllate, es lo que quieres ¿no?". En esos momentos lo que no me dices es "aquí estaré para ayudarte a curar las heridas".


   Bueno, que me voy del tema. Que he empezado escribiendo que el 2023 será nuestro año y al final me ha salido una declaración de amistad. Lo dicho, sé que el 2023 nos va a traer aquello que buscamos desde hace tiempo. Y si por alguna remota casualidad no nos lo trae, no pasa nada. Porque cogeremos al 2024 y le diremos que se ponga las pilas. No sé lo que nos depara el destino. Lo que tengo claro es que son cosas buenas y que las vamos a poder compartir. 


   Gracias por el ratito de hoy. Y perdón por esta temporada tan rara que llevo. Ya queda menos para que las 12 campanadas den paso a nuestro año.






martes, 10 de mayo de 2022

¿COCODRILOS? NO, MEJOR PATOS.

Entrada en la que hablo de una amistad.


   Querida amiga:


   Espero que no tengas razón. El otro día me dijiste una cosa que sólo tú y yo sabemos. Y me dejaste pensativa. No te di la razón ni pude quitártela. Simplemente contesté "puede ser". Aunque en mi fueros interno, externo y del medio deseaba y deseo, que te equivoques.


   Nuestra amistad ha sido intermitente. Hablamos todos los días una temporada y luego viene otra de silencio. No porque estemos enfadadas sino porque la vida, a veces, nos obliga a centrarnos en otras cosas


   Cada vez que volvemos a hablar es como si el tiempo no hubiera pasado. Recordamos batallitas vividas y nos ponemos al día de las últimas novedades. 


   Consejos que no seguimos, palabras de apoyo y de ánimo y un "estoy aquí" que se lee entre líneas. Esta es la amistad verdadera, la que dura toda la vida.


   Me ayudas a ver las cosas que veo con claridad en cada enfado. Y cuando estoy de buen humor me las recuerdas. Y no me tienes en cuenta lo ¿soñadora? ¿ingenua? Que soy a veces. Recoges por mi cada uno pedacitos en los que me convierto en cada leche que me meto. Los juntas y me los devuelves con una sonrisa haciéndome prometer que me graduaré las gafas la próxima vez. Aun sabiendo que esa promesa es digna de Pinocho. 


   Querida amiga, gracias por existir, por estar ahí y no rendirte. Y ojalá que el tiempo me dé a mí la razón y no a ti y algún día nos comamos un plato de lentejas en un castillo rodeado de patos.





miércoles, 30 de junio de 2021

MI PRIMERA MEJOR AMIGA

 Entrada dedicada a una persona que alegró mi infancia.


   Hoy quiero escribir sobre una persona que marcó mi niñez. Me enseñó el significado de la palabra amistad. A su lado viví momentos que, 32 años después,  recuerdo con ternura. Vamos a montarnos en la máquina del tiempo y haremos un pequeño viaje por los mejores momentos de una dura infancia. La mía, la nuestra.

   Éramos unas niñas cuando nos conocimos. Pero nuestras miradas ya reflejaban el dolor que sentíamos. Vivíamos en un colegio internas. Y las monjas eran nuestras madres y padres de lunes a viernes.

   El primer recuerdo que me viene a la mente,  fue una fiesta de cumpleaños muy especial. Creo recordar que era el suyo. Hacía horas que debíamos estar durmiendo, pero en lugar de ello,  estábamos sentadas en el suelo. Con tres caramelos cada una. Ella, su hermana, otra amiga y una servidora. Un total de 12 caramelos y 4 vasos de agua eran los componentes de la fiesta de cumpleaños más... no sé cómo definirla. Tierna, dulce, emotiva... tal vez una mezcla de las tres. Hasta ahí llega mi recuerdo. El sentimiento uno, felicidad.

   Otro recuerdo fue una noche en la que me despertó de madrugada. Había vomitado y tras intentar despertarnos a varias y no obtener respuesta, se sentó en la cama llorando. Algo le dijo que si volvía a intentar despertarme, yo le ayudaría. Y así fue. Juntas cambiamos las sábanas. De nuevo, me sentí feliz por haber podido ayudarla.


   El últimos recuerdo que tengo fue un juego que ella hizo. Dibujó en un papel tres corazones al lado del nombre de cada una de sus amigas. Cuando se enfadaba con una de nosotras, tachaba uno de ellos. Y cuando tachara los tres, dejaría de ser su amiga. Pasaron las semanas y tachó los tres corazones que seguían a mi nombre. Y a pesar de ello, seguimos siendo amigas. Es un recuerdo muy especial, porque refleja lo que es la amistad de verdad.


   Dos años después de todo aquello, me fui del colegio. El destino nos hizo vecinas, ella vivía con su hermana en el portal de enfrente. Pero nunca nos encontramos. Tuvieron que pasar 20 años para que nos fundiéramos de nuevo en un abrazo. La encontré gracias a las redes sociales. Y tras unos emails, vimos cumplido nuestro sueño de reencontrarnos. Fue cerca de donde estuvimos "compartiendo piso" y la emoción compartía protagonismo con la alegría. Hablamos durante horas y nos dimos cuenta que la vida nos había tratado... no tan bien como nos habría gustado. Pero allí estábamos,  con una sonrisa de oreja a oreja, convertidas en dos mujeres con un montón de sueños por cumplir.


   Un año después de aquel julio del 2009, volvimos a quedar con otra amiga. Compartimos recuerdos, risas y comimos ensalada de pasta con remolacha. Qué curiosa la mente, no recuerdo lo que comí ayer y sí lo la receta de mi amiga de hace 11 años.


   No he vuelto a saber nada de ella. Nuestras vidas eran muy diferentes y el destino, ese en el que ambas creemos, no nos ha vuelto a unir.

   Hoy he soñado con ella. Nos encontrábamos y yo no quería que se fuera. Luego ella tenía problemas y yo le ayudaba a solucionarlos. La alarma del despertador me ha sacado del mundo de los sueños para obligarme a trabajar.


   Y hasta aquí, mi paseo por el pasado. Un pasado que me susurra al oído que la verdadera amistad, nunca muere.


   Querida amiga, si algún día llegas a leer esto,  sólo quiero decirte que deseo de corazón que todos tus sueños se hayan cumplido y que ojalá la vida te haya dado toda esa felicidad que la infancia te robó.


   Gracias por leer mis letras.  ¿Y tú? ¿Recuerdas con cariño a alguna persona  con la que celebraste tu noveno cumpleaños? Te animo a compartirlo en los comentarios.




domingo, 2 de diciembre de 2018

GRACIAS


Entrada dedicada a esas personas especiales que tengo la suerte de conocer.
   

   No sé si será por cuestión hormonal, Doña Precisa hace veintitantos días que no me visita. Tal vez puede ser porque se acercan las navidades. O quizás sea porque toca y punto. Pero hoy tengo el día sensiblón. ¿Y por qué tiene que ser la culpa mía? Ea, pues no. Hoy no tengo la culpa. La tienen los demás. Concretamente las personas a las que va dirigida esta entrada.


   Son personas... Que no sabría por donde empezar a describir. En una palabra, y como dirían en mi tierra, son la ostia. Me apoyan en cualquier locura que se me ocurra, lo mismo escribir que apuntarme clases de inglés. No me juzgan. Al contrario. Me escuchan. Me dan buenos consejos y siempre tienen un abrazo preparado y un montón de klinex cuando las locuras no salen bien. A estas personas las quiero un montón de montones y hacen cada día de mi vida un mucho más feliz.


   Soy afortunada. Tengo muchísima suerte de contar en mi vida con gente así. Todo el mundo debería tener, al menos, un puñado de estas personas a su lado. Personas que te apoyen, que te den la espada para luchar cuando se te ha caído y que te digan "yo no lo haría pero si tú eres feliz ¡adelante!".


   Hoy quiero darles las gracias por estar siempre ahí. Porque aún cuando no están, están. Gracias por no dejarme por imposible, por sujetar mi toalla cuando la tiro, por ese cariño incondicional, por creer en mi y saberme llevar incluso cuando ni yo misma se. Gracias por ser y por estar. Gracias porque sin vosotros, yo no sería quien soy. ¡Os quiero de aquí a la Luna ida y vuelta tres veces!


   ¿Y tú? ¿Tienes a alguna persona así en tu vida? Seguro que sí. Te animo a contármelo en los comentarios. Gracias por tu tiempo.

martes, 13 de noviembre de 2018

UNA CARTA MAS...


Nueva entrada dedicada a una gran mujer. 


   Una lágrima nace en mis ojos tristes. Poco a poco, desciende por la mejilla hasta morir en la comisura de mis labios. Su sabor es amargo. Contiene muchos recuerdos, muchos de ellos tristes. Pero que a la vez hablan de la primera vez que sentí ese amor incondicional. Un amor capaz de sobrevivir a la vida y a la muerte.


   Detrás de esa primera lágrima, van muchas más. Todas igual de tristes, de amargas, de dolorosas. Cabeza y corazón se conocen la teoría. Ambos saben que las cosas se superan, que no hay mal que mil años dure. Están acostumbrados a luchar, superar y aceptar. Pero contigo no pueden. No quieren llegar a ese último punto del duelo llamado negociación. Porque no hay nada negociable.


   Casi todo el tiempo puedo aceptar que te hayas ido, pero nunca que te has ido para siempre. Porque sin verte, te veo. Mirando al cielo cuando mi vaso se llena o busco unas respuestas que sé que sólo tienes tú. Cerrando los ojos y dándote las gracias en silencio por ayudame a seguir incluso cuando siento que no puedo más.


   Cada vez que hablo de ti, cada vez que te escribo tengo esta misma sensación. No quiero dejar de hacerlo, mamá. Porque siento que cuando ponga el punto y final estarás más lejos de mí. Escribirte es una manera de sentirte aún más cerca que cuando miro las estrellas. Es una manera de expresar con palabras lo que te diría si tu cuerpo habitara en este mundo.


   Gracias. Muchas gracias por todo lo que me has dado. La vida nada menos. Una vida que intento vivir de la mejor manera. Aunque hay veces que siento que no avanzo. Que giro sobre mi misma sin encontrar la salida. Pero de alguna manera me enseñaste a luchar. Con tu último suspiro luchaste. Y ese recuerdo me ayuda a seguir adelante cada día.


   Dentro de dos días hará 26 años que te fuiste y como ya sabes, daría todo lo que tengo por poder darte un último abrazo y decirte dos cosas. Gracias y te quiero.

sábado, 29 de septiembre de 2018

TRISTEZA - ALEGRÍA

Entrada en la que hablo de emociones. 

   
 
   Una mezcla de sensaciones me invaden a la vez que arranca el autobús. El San Mamés me dice adiós a la vez que un túnel me acerca a mi destino. Por delante, casi cuatro horas de viaje. Por detrás la ciudad que me vio nacer y en la que pasé los siete primeros meses de mi vida. Dentro de mi, muchas lágrimas de todos los tipos que luchan por salir a la vez.


   El pasado acude sin ser llamado. Los viajes nocturnos a esta gran ciudad quedan muy atrás. En ellos aparece mi padre. Ahora mi compañero de viaje es un bolso que ocupa la plaza libre. La sensación de tristeza por irme y de alegría por llegar sigue viva a pesar de los años. Bilbao y Zaragoza, Zaragoza y Bilbao. Dos ciudades a las que estoy unida de forma diferente. Por un lado, donde vivo, donde vive la gente que me acompaña cada día. Por el otro, la familia. Unas pocas personas con las que tengo trato a diario y a las que aprecio de una manera especial.


   ¿Se puede querer a una persona que no has visto en 20 años? Rotundamente si. Y cuando esa persona lleva tu sangre y además es tu apoyo y tu amiga, ese sentimiento es aún mayor. Y si no es una sino dos, todo eso tan grande se duplica.


   Me siento bien. Tengo el corazón lleno de palabras bonitas, de miradas, de abrazos que se quedarán conmigo hasta que sean sustituidos por unos nuevos. Ha sido breve pero intenso. Siento que he hecho lo que tenía que hacer, demostrarle a una persona que no está sola. Que cuando la vida te cierra una puerta en las narices, te abre una ventana para que puedas ver que el camino sigue. Que sólo el hombre de la guadaña decide cuando se acaba.


   Un suspiro se me escapa a la vez que entramos en la autopista. Una autopista que me lleva a la ciudad donde mi ventana me enseña el camino a seguir. Es maravilloso sentir que en ese camino no estoy sola, es maravilloso sentir que estoy orgullosa de mi porque con muy poco, he dibujado una sonrisa, es maravilloso sentir que no estoy sola. Porque los recuerdos me acompañan en mi viaje de vuelta a casa.


   En el autobús ya no ponen una película. Ahora en cada asiento hay muchas películas y juegos. Antiguamente no había enchufes entre los asientos. Ahora si. Tampoco había cinturones. Y yo no era consciente de que el cariño que me dejaba en Bilbao, algún día volvería a mi.
   Irónicamente, todas estas sensaciones y emociones empezaron el día que madre e hijo se reunieron. Me gusta pensar que fue él el que se encargó de fabricar los lazos que día a día se hacen más fuertes. Porque de todo lo malo algo bueno sale. Y de algo muy malo, sale algo muy bueno. Así que desde mi pequeño espacio personal, te doy las gracias tío por hacer posible algo imposible.

miércoles, 25 de julio de 2018

HOY LA PROTAGONISTA ERES TU


Entrada en la que hablo de una gran persona. 

   Hoy, desde mi espacio personal, quiero darle las gracias a una persona. Su nombre es de la persona que me vio nacer. Una gran mujer que me dio la vida y a la que siempre estaré eternamente agradecida, aunque no se lo pueda decir mirándola a los ojos.


   Tú ya sabes quién eres y quien me conozca un poco, también. Con eso es suficiente. Quiero hablar de lo que tenemos entre manos. Una amistad de esas de verdad. Me conoces mejor que yo misma. Y sabes en cada momento lo que tienes que decir. Ves mis ojos llorar y sabes si tienes que pegarme un grito porque lloro por una tontería, darme un abrazo, soltarme uno de esos comentarios irónicos que tienen la habilidad de odiarte y quererte un poco más, o simplemente aceptar que no sabes qué decir mientras me ofreces un poco de helado.


   Te quiero. Y no tiene nada que ver con el romanticismo. Sino con un cariño que te has ganado a pulso. Conoces mis fantasmas y los llamas por su nombre, sabes qué piedras cargo en la mochila y las sujetas con tus manos cuando no puedo con ellas. Es maravilloso poder contar con una persona así. Todo el mundo debería tener una amiga como tu. Porque conocerte, es quererte.


   Gracias. Emocionada te digo esa palabra. Gracias por sacarme una sonrisa, por esperarme en lo alto del pozo, por confiar en mi y dejar que te ayude con tus fantasmas. Gracias por esos gritos de los que hablaba antes porque con ellos consigues que reaccione, aunque no siempre tengamos el mismo punto de vista.

   Además de todo eso, me valoras. Sabes cómo ver en mi virtudes que ni yo misma sé que tengo. Cada una de mis batallas internas es valorada por ti y eso es algo que me anima a seguir luchando, a seguir caminando, a ser mejor persona. 

   Te deseo lo mejor. Quien sabe, tal vez ahora comience una nueva etapa para ti... o tal vez no. Sea como fuere te deseo lo mejor. Porque muy pocas personas conozco que se merezcan la felicidad tanto como tu. Una gran mujer luchadora y fuerte.


   Si, ya lo sé. Estás pensando que yo también soy así. Pero no, hoy no es mi momento, es el tuyo. Y quiero decirle a todo el mundo que si alguna vez se encuentra con una persona como tú, no la deje escapar. Porque el tesoro más valioso es una amistad verdadera. Y lo sé porque la he encontrado. Gracias.

domingo, 4 de marzo de 2018

DEDICADO A UNA ESTRELLA QUE ESTA NOCHE BRILLARÁ CON FUERZA.

Entrada en la que hago un pequeño homenaje a una persona que no podrá leer estas letras.

   Y la vida es así. Da igual con que noticia te despiertes. Si es buena o mala. Si fuera llueve o hace sol. Si has dormido del tirón o no has pegado ojo. En cualquiera de los casos debes levantarte y lavarte la cara, los dientes y diluir en el agua esa mala noticia que te han dado. Porque cuando te despiertas con una noticia triste debes hacer algo para sobreponerte al dolor.

   Hoy es un día triste para mí. Desde esta mañana mi abuela tiene a uno de sus hijos con ella. Me gusta pensar que cuando abandonamos este mundo alguien nos espera al final del túnel. Quizás esa idea me facilita la difícil labor de asumir que nadie ha venido para quedarse. Hace años que no veía a mi tío, la distancia física y la vida nos llevó por caminos que no se cruzaron. Pero el sentimiento de pérdida está ahí. La tristeza de saber con certeza que ya nunca nuestros caminos se van a cruzar. No sé, la verdad es que las palabras hoy no tienen vida propia. Me cuesta escribir. Al rato de conocer la noticia, gracias a una persona que me buscó, me encontró y siempre está ahí. Como decía, al conocer la noticia un pensamiento me ha venido a la mente. Y es que no sólo ve la persona que se va toda su vida, sino que las personas que nos quedamos también recordamos a modo de película las situaciones vividas con ese familiar que hoy ya no está con nosotros.

   Allá donde estés, Ramón, aquí tienes mi pequeño homenaje. Y aunque sé que es demasiado tarde, gracias por esas palabras de la última vez que hablamos por teléfono. Espero que cuando llegue mi hora tú seas una de esas personas que esté al final del túnel. Te quiere, tu sobrina.

domingo, 11 de febrero de 2018

LAS PERSONAS FUERTES SON DE CARNE Y HUESO

Entrada en la que hablo sobre cómo son las personas fuertes.

   No, no somos de hierro. Las personas fuertes y luchadoras estamos hechas de otra pasta. Pero nuestra piel es igual que la del resto de los humanos. Lloramos igual que las personas débiles. Aunque digan que llorar es un síntoma de debilidad. Respeto todas las opiniones pero no puedo estar más en desacuerdo con esa.

   Hoy quiero romper una lanza en favor de las personas que nos echamos a la espalda todo. Este fin de semana he quedado con dos mujeres que son fuertes y luchadoras. Y quiero decir que si son así es gracias a las lágrimas derramadas en la soledad de una habitación. La vida les ha hecho fuertes, les ha dado piedras que ni el más fuerte de mis paisanos podría levantar. Y como ellas, hay muchas personas más.

   Tengo la sensación que no siempre nos damos permiso para llorar. Muchas veces es por falta de tiempo, porque consideramos que no lo necesitamos o porque creemos que no es para tanto. De lo que nos olvidamos es de que las lágrimas limpian, humeden todo a nuestro paso dejando un húmedo rastro de dolor contenido.

   Desde aquí, mi pequeño espacio personal, quiero pedir un favor. Vamos a intentar hacerle la vida más fácil a esas personas que creemos que pueden con todo. Vamos a intentar que sus días sean más sencillos. No es difícil, simplemente no hay que echar más peso a esa piedra que llevan sobre los hombros.

   La soledad, muchas veces, es el sentimiento que más fuerte late en el corazón de las personas que somos así. Esa sensación de yo contra el mundo, de "¿y ahora qué mas puede pasar?". Esas ganas de mandarlo todo al garete porque sabemos que después de saltar esa piedra que tenemos delante hay otras muchas más. Y muchas veces no somos nosotras las que nos buscamos los problemas, sino que nos los regalan las personas egoístas que sólo miran por su propio interés.

   Arriba mis chicas, porque hoy esta entrada va por vosotras. Porque sois dos personas con una gran fuerza y un corazón aún mayor. Sé que podéis con los retos que día a día se os ponen delante. Tenéis todo mi apoyo y si algún día necesitáis cualquier cosa aquí estaré para intentar que vuestra piedra pese un poquito menos.


 

viernes, 24 de noviembre de 2017

ME DUELES



Entrada dedicada a una persona que no la leerá.

   Tu recuerdo me duele.

   Pensar en ti, me duele.

   Me duele ver fotos en las que sales con una sonrisa.

    Me duele recordar cada paso que di a tu lado cuando una ampolla me hacía daño en el pie. Y no me duele esa burbujita sino cada palabra de ánimo.

   Me duele subir a tu pueblo y saber que no estás.

   Me queman en la garganta todas las palabras que no te dije.

   Me duele el no haberme podido despedir de ti porque mi lugar estaba en la playa con los pequeños.

   Me duele hablar de ti.

   Me duele no hablar de aquellos días que compartimos una animada charla.

   Siento rabia, dolor, tristeza porque ya no eres tú sino tan sólo un recuerdo.

   Todo lo que queda de ti es una lápida que aún no he ido a visitar.

   Te echo de menos ¿Sabes? Y sé que la gente que te quiere, también. Lo sé porque lo veo en sus miradas.

   Desde que te fuiste las cosas no son Iguales y el Pilar no será nunca más el Pilar, sino que será siempre tu Pilar.

   ¿Por qué? Una pregunta que lanzo al aire y a la que nadie responde porque no tiene respuesta. Bueno sí, una. Porque después de la vida viene la muerte.

   Querida amiga, es duro. Muy duro. Ver la fachada de un piso vacío.

   Es grande el hueco que dejas, amargas las lágrimas que resbalan por mi garganta y profunda la huella que dejaste en mi corazón.

   Pocas fueron las veces que nos vimos, pero fueron suficientes para girarme cada vez que veo una mujer de pelo cano.

   Me gustaría dejar esto aquí, ponerle la palabra "fin" a unas letras que me acercan un poco más a ti a pesar de que yo estoy en la tierra y tú estás en el cielo. Pero no quiero hacerlo. No quiero dejar de decirte una y otra vez, que te echo de menos y que fuiste, eres y serás una de esas personas que siempre vivirá en mi corazón.

 

 

sábado, 14 de octubre de 2017

HOY SOÑARÉ DESPIERTA... SÓLO HOY

Entrada en la que expreso un sueño. Dedicada a la persona que me vio nacer.

   Si estuvieras, el día de nuestro santo sería sagrado. Nos iríamos a comer por ahí. Cada año a un sitio distinto.

   Si estuvieras, hablaríamos durante horas sobre la vida, el amor y la educación de los pequeños.

   Si estuvieras lloraría en tu regazo y reiríamos juntas.

   Si estuvieras te dejaría a los chicos y me enfadaría contigo cuando le hicieras una comida diferente al pequeño.

   Si estuvieras, para ellos no serías un recuerdo en forma de foto en blanco y negro, sino una persona con la que sumar día tras día recuerdos.

   Si estuvieras no te echaría de menos porque en el momento que lo hiciera te llamaría.

   Si estuvieras, juntas seríamos invencibles.

   Si estuvieras te daría las gracias en persona por darme la vida y no mirando al cielo.

   Si estuvieras te querría. Mucho. Más incluso de lo que te quiero ahora.

   Si estuvieras te cuidaría. Igual que lo hiciste tú conmigo.

   Si estuvieras viviríamos juntas. O igual no. ¡Qué más da! Si estuvieras estarías y eso es lo más importante.

   Si estuvieras disfrutaría contigo de cada día como si fuera el último, aún sabiendo que no lo sería. Porque, entre tú y yo, las madres son inmortales aunque ya no vivan en la tierra.

   Si estuvieras... pero no estás. Por eso te escribo estas líneas.

   ¿A quién intento engañar? Si estuvieras tal vez no haría ninguna de esas cosas... o puede que las hiciera todas. Sea como fuere, es un sueño. Tan sólo un sueño en forma de palabras que algún día te diré, cuando nuestras almas viajen juntas.

domingo, 23 de abril de 2017

GRACIAS POR UN SAN JORGE ESPECIAL

   Hoy quiero contaros cómo he pasado el día. Ha sido una jornada estupenda, maravillosa, genial. Tengo dos grandes amigas, que ellas ya saben quiénes son, y hoy querían celebrar mi cumpleaños. Me conocen bien y me han llevado a un sitio precioso... y lleno de gente. Gracias a la festividad de San Jorge, estaba allí todo el pueblo. Bueno, en realidad estaban porque han convocado a todos los ciudadanos para la celebración, pero nos hemos quedado sin mesa. Un improvisado plan b nos ha llevado a un parque precioso y cerca de la ciudad.

   Son geniales mis chicas y nos han preparado la comida a los pequeños y a una servidora. Macarrones con jamón serrano, ensalada, carne, tortillas de patata, patatas fritas... el menú no podía ser más completo. Después de comer, con refrescos y pan incluídos, me han tapado los ojos. Ya os podéis imaginar todo lo que he oído. Desde "oyeeee que esa es mi chaqueta" una bonita chaqueta de rallas de colores, hasta notar agua en la cabeza, cortesía de mi hijo mayor. Me han bajado de la mesa de ping-pong donde estaba sentada y me han hecho rodearla. Cuando se han decido a quitarme la bonita chaqueta he visto una tarta preciosa. Tras cantar el cumpleaños feliz y soplar las velas dos veces porque se me ha olvidado pedir un deseo, la he cortado en un montón de trozos que he repartido.

   Un mini paseo por el desconocido y bonito parque y hemos cogido los coches para tomar un café en un sitio donde pudiéramos sentarnos en una mesa y en unas sillas. En el parque al que hemos ido a tomar algo las sillas eran dos palets y la mesa un trozo de tabla sobre dos neumáticos de alegres colores.

    Después del café, me he quedado con una de mis chicas disfrutando del sol hasta que ha llegado la hora de ir para casa.

   Gracias a los cuatro, y a los todos los pequeños y pequeñas por una gran fiesta de cumpleaños. Gracias por el regalo. Gracias por vuestra compañía y por animarme a superar mi miedo con la autovía. Sois personas maravillosas y yo soy muy afortunada por teneros en mi vida.

   Parece una tontería, pero el obligarme a salir de casa un domingo y llevarme a un bonito parque, me carga las pilas un montón. Hoy me he venido a casa con la sensación de que tengo que vivir a tope el presente. Quiero disfrutar al máximo de cada minuto que la vida quiera regalarme.  Y es lo que voy a hacer, miraré al presente a los ojos y le diré que desde ya, voy a ser todo lo feliz que sea capaz de ser.

domingo, 26 de marzo de 2017

16.DEDICADO A ISABEL


En esta ocasión no hablo de un amor romántico. Pero es un amor verdadero. Una carta escrita con el corazón, la publiqué el día 18/3/2012. No quiero retocarla, por eso no tiene puntos y aparte. 

Te quiero. Es la única explicación que le encuentro a lo que siento. Todavía hoy, lloro al recordarte. No es siempre, pero cuando tengo el corazón algo sensible una lágrima resbala por mi mejilla cuando tu recuerdo viene a mi mente. Creo que nunca te he dedicado una entrada, y eres la persona que mas se la merece. Gracias a tí estoy aqui, escribiendo y luchando día a dia. Desgraciadamente no puedo recordar todo lo que me enseñaste, que seguro fue mucho, pero si me quedo con lo sucedido el dia que te fuiste. Luchaste. Eso es lo importante. No fue suficiente, pero lo intentaste. Ese es el último recuerdo que tengo de tí. Lo que vino después no tiene importancia. Se rompió el lazo y el dolor la mirada ausente no tienen descripción posible. Relatar la tristeza que se siente en ese momento... no. Hay cosas que no admiten adjetivos. Tan sólo el corazón sabe lo que es. Y por eso se que te quiero. Y lo haré hasta el día que nos reencontremos, y cuando sucesa eso, lo seguiré haciendo. Ya perdonarás que no siga escribiendo, pero no soy capaz. Te echo de menos. Cada noche, cuando voy por la calle, miro al cielo y te busco. Pregunto cosas y al instante se la respuesta. Se que estás ahi, y me alegra que sea así, aunque e de reconocer que preferiría tenerte un poco mas cerca. Bueno, mamá, me despido hasta la próxima. Gracias por haberme dado la vida y sigue dándome fuerzas para seguir viviéndola. Un besazo enorme de la única persona que te amará como nunca nadie lo hizo.

lunes, 13 de marzo de 2017

3. MAGIA

Relato publicado en el blog allá por el 2012. 



   Juan mira a María. En silencio. Son las cinco de la mañana y acaban de salir de un bar de copas. Ella tiene aparcado el coche cerca de la entrada del colegio donde se encuentran. Se han sentado en las escaleras para charlar un rato. Hace tiempo que se conocen y la amistad y el cariño es mutuo. Él tiene ganas de decirle algo pero no sabe cómo. Ella clava sus ojos en los de Juan intentando, sin palabras, decirle lo mismo.

   -Nos hemos sentado aquí para hablar, pero no decimos nada...- la chica, en un arranque de valor intenta iniciar una conversación.

   Ambos están muy a gusto, las palabras es algo que está de más pero necesitan verbalizar lo que el corazón les dicta.

   -No hace falta pronunciar una palabra para transmitir una idea... hay veces que con tan sólo una mirada, o un gesto se pueden tener conversaciones. Contigo me pasa, tal vez sea por eso que estoy tan cómodo a tu lado. Eso sí, hay una cosa que todavía no te he dicho.

   En ese momento los labios de nuestros amigos se unieron. Fue tan sólo un segundo, pero vivido con tal intensidad que pareció que habían pasado varias horas. Un beso suave pero intenso, inesperado pero deseado, tierno pero decidido. Cuando se separaron continuó la conversación. Piel de gallina a pesar de la calurosa noche, pupilas dilatadas aunque tenían una farola justo delante y una amplia sonrisa mientras se miraban, como si no quisieran perder un solo detalle de la persona cuya mano rozaban. Aquél instante de complicidad se volvió a repetir una y otra vez hasta que la alarma de un móvil sonó. A Juan se le había olvidado quitar la alarma que usaba como despertador.

   -Tengo que irme, mañana no puedo estar toda la mañana en la cama y ya es tarde.

  -No, es pronto. Son las siete de la mañana.

   Incrédula, María mira el reloj. No se puede creer que lleven dos horas sentados en las escaleras. Siente que han pasado minutos desde que salieron del bar y él se ofreció a acompañarla al coche. Levanta la vista y ve como poco a poco el azul oscuro del cielo se va transformando en un azul mas claro. Al mirar hacia arriba recuerda donde están sentados. Es en las escaleras del que fuera su colegio durante unos años. No guarda buen recuerdo de aquella época. Siente que el pasado y el presente se dan la mano. Donde hace años se despedía de su padre con la mano, hoy se despide del chico que le gusta con un beso. Recordará ese instante en el futuro. De nuevo, presente, pasado y futuro se unen. Ha tenido esa sensación en varias ocasiones pero decide aparcar el pensamiento, mientras desaparca el coche. Con el motor encendido un último beso.

   -Te llamo mañana, bueno, hoy. - el nerviosismo de Juan se deja ver en un leve temblor de sus manos mientras acaricia la cara de ella.

   Con una sonrisa María sale del aparcamiento. Recuerda cuando, al caer la noche, salió de casa y no sabía si ir con el coche o en autobús. Justo en ese momento él le dijo que ya estaba en la puerta de la cafetería donde habían quedado. Las dudas desaparecieron y entró en el vehículo, tenía ganas de verle y no quería hacerle esperar. ¿Por qué la llamó en ese momento y no antes o después? Recordó las palabras de su sobrino un día, viendo una exposición. "La magia no existe, son trucos" Ella insistía en que eso no era cierto. Creía en la magia, y después de lo vivido aquélla noche, mas aún. Te llama el chico que te gusta cuando intentas decidir si vas en coche o en autobús, las horas parecen minutos y los segundos horas, la piel se eriza a pesar del calor del ambiente. Por mas que lo pensara no veía el truco. Tal vez, cuando Manuel sea un poco mas mayor y note un escalofrío sólo porque una chica le toque, crea en la magia.

miércoles, 8 de marzo de 2017

BARITA MÁGICA

Entrada dedicada a una amiga a la que quiero mucho.

   Si tuviera una barita mágica, te la pondría sobre los hombros. Con ella, te quitaría todo el dolor que siente tu corazón. Cogería ese dolor y lo mandaría bien lejos. A un país donde transforman el dolor en sonrisas y te las daría todas a ti.

   Te he visto el corazón. Un corazón grande y rojo. Del color de la pasión, del color de tus labios cuando te pintas para estar guapa. A pesar de ser muy grande, no todo el mundo puede verlo, porque las cosas más valiosas se merecen un cofre sólo accesible a las personas que realmente se lo merecen.

   Poco más puedo decirte con palabras, poco más puedo añadir que no te haya dicho ya. Sólo una última cosa. Te prometo que lo superarás. No sé cómo ni de que manera. Tal vez sea hoy o tal vez no. Pero tú y yo sabemos que el destino tiene preparado algo hermoso para ti. Porque el destino es merecedor de ver tu gran corazón y a pesar de que él mismo es muy grande, a tu lado es más pequeño que la más ínfima hormiga.

   Un último favor. Mírate con mis ojos. Atrévete a hacerlo. Sólo una vez y podrás ver la grandeza que veo en ti.

domingo, 30 de agosto de 2015

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Cuento como he pasado una tarde/noche.


   Acabo de llegar a casa y los pequeños ya duermen. Aprovecho estos minutos antes de que el sueño me impida mantener los ojos abiertos para contaros, desde el punto emocional, como he pasado una tarde. Concretamente, la tarde de hoy. En la que he conocido a dos mujeres encantadoras y me he reencontrado con gente estupenda. Dicen que la vida cuando te cierra una puerta te abre una ventana y en esta ocasión es lo que ha hecho. No sé si llamarlo destino, azar o casualidad. Pero la verdad es que una felicidad de procedencia desconocida, me invade. En gran medida los culpables, son los protagonistas de la rallada que estás leyendo.


   La tarde empieza con una breve visita a una amiga. Una mujer encantadora con la que he conectado desde el minuto uno y a la que conozco desde hace tan sólo dos semanas. La conocí un día hace algunos meses y me cayó genial. Pero no ha sido hasta hace una semana que he tenido mas contacto con ella. Me sacó de casa el día del cumple de mi pequeño. Se habían ido con su padre y la casa amenazaba con aplastarme. Ella, sin saber nada de eso, me dijo que quería verme. También andaba por el barrio y nos tomamos un granizado de limón. Tengo muchas cosas que agradecerle en el  poco tiempo que hace que la conozco. Aquél día me subió la autoestima al decirme que se había sentido escuchada y apoyada. Sé que me estoy yendo un poco del tema, pero me apetecía hablar de ella.


   Después de la breve visita me voy al punto de encuentro donde un papá y su pequeño ya están con el coche aparcado. Por delante tenemos un par de horas en las que hablamos de todo. Comentamos que el grupo es algo muy positivo para nosotros. Las personas que lo componen son gente normal, con ganas de hacer cosas y con ganas de superar aquello que les oprime. Tan pronto estamos riéndonos, como hablando de un tema serio contando nuestra receta de cocina favorita. Imposible olvidar esos espaguetis...


   Por fin conozco a una de mis tocayas, la uno concretamente. Es una mujer encantadora, con una hija guapisima. La conversación no tarda en aparecer, igual que no tarda en llegar otra de las componentes del grupo. Nos cambiamos de mesa y llega la amiga a la que he visitado antes de ir al punto de encuentro. Me sorprende con un regalo. Unos pendientes preciosos que voy a guardar como si fueran mi mayor tesoro. Para que la pequeña de mi tocaya no esté sola, nos vamos todos a la sala de juegos. A pesar del ruido, la conversación es fluida. Es curioso, tengo delante a dos mujeres que acabo de conocer y es como si las conociera de toda la vida. Contamos experiencias, compartimos ideas y las risas son las que llevan el hilo de la conversación. No hay momento sin tema de conversación. Foto aquí, foto allá y a la vez que se va una de mis tocayas, viene la otra, concretamente la tres. Hablamos del plan que hay para la noche y después de hablar con los mas pequeños, decidimos que ellos cenan allí, y los mayores en otro sitio.

   Mientras el padre del otro pequeño y yo vamos a pedir, las demás aprovechan para hacerse fotos. Cuando nos juntamos me invaden sensaciones muy positivas. Ahora, mientras escribo recordando esos momentos, siento que hay algo que ha cambiado en mí. Yo soy una persona tímida, que cuando hay mas de dos personas no soy capaz de hablar. Y en esta ocasión no es así. Es curioso como las personas tienen la habilidad de sacar de nosotros lo mejor que tenemos. Tal vez por eso me sienta tan cómoda.

   Ya sentados en la mesa, decidimos bocadillos. Somos cuatro mujeres y un hombre. Y todos elegimos el mismo bocadillo. Uno de los pequeños elije otro. Risas, mas risas y fotos y mas fotos hasta que llegan la chica que se había ido y el otro chico del grupo. El valiente, el que se va a ir con las cuatro mujeres de fiesta. El otro papá y yo nos retiramos cuando ya cierra el bar. Nuestros pequeños tienen sueño. No puedo decir que me haya sentido cómoda durante la cena, porque eso sería quedarme muy corta. He sentido que soy una mas. El cariño y el buen rollo lo tansmite cualquier persona a la que mires.

   La noche acaba de la mejor manera posible. Con los pequeños durmiendo agotados y una servidora tecleando. Me habría encantado describir con mas detalle la maravillosa tarde que he pasado, pero el sueño empieza a hacer acto de presencia. Antes de que me venza del todo quiero deciros, a los componentes del grupo. GRACIAS. Así, con mayúsculas. Todos y cada uno de vosotros, me habéis ayudado. Me habéis hecho sentir parte de un grupo que espero dure muchos, muchos años. Y que esta primera cena sea la primera de otras muchas. Os aprecio mucho. Y pase lo que pase eso no cambiará. Bueno, me voy a la cama. No me tengo en pie. Divertios vosotros que estáis de fiesta. Y mañana nos lo contáis todo con pelos y señales. ¡¡Nos vemos!!

martes, 29 de abril de 2014

DESDE EL CORAZÓN

Unas líneas que relatan la vida de una mujer

   En algún lugar vive o vivió una persona que hizo feliz a otra. Un hombre que llenó de luz los días oscuros de una joven. Un señor que se enamoró de una mirada, una sonrisa, un pelo largo y negro. Esa persona amó como solo saben hacerlo las personas de buen corazón. Su enamorada vivió feliz a su lado. Por fin podía sonreír. Lejos quedaba la infancia marcada por una madre autoritaria y un padre bueno. Ahora era una joven con toda una vida por delante. Vivía feliz imaginando días y noches al lado de la persona que le sacaba los colores con tan sólo una palabra. El tiempo que pasaban juntos era lo mejor que ambos tenían.


   Pero esto es la vida real, no es un cuento de hadas, y el final no es feliz. El hombre sufrió una enfermedad que le deformó parcialmente la cara y la mujer se vio obligada a alejarse de él. Ella no quería, lo amaba con toda su alma. Pero la madre autoritaria le prohibió verle. Las lágrimas parecían no tener fin. Los días que antes eran soleados ahora eran oscuros y tristes. La joven miraba los regalos de él. Los sostenía con fuerza contra su pecho como si de esa manera pudiera sentirle mas cerca.


   Le presentaron a un hombre y al cabo de los meses se casó. En la foto de la boda a pesar de la sonrisa, sus ojos son tristes. Es una mujer de mirada triste porque la alegría se la llevó aquél hombre bueno que seguro que todavía hoy recuerda a su gran amor. Tenía la esperanza de que su esposo le diera la felicidad que ansiaba. Y si, durante un tiempo fue feliz pero cuando se quedó embarazada descubrió que la persona que dormía a su lado no era la que había conocido antes de casarse. De nuevo, las lágrimas rodaron por su mejilla. Lágrimas de rabia, dolor e impotencia. Un día asumió su situación. Aceptó su destino y decidió no seguir luchando. Se rindió. Ni la carita sonriente de su bebé consiguió que cambiara de idea. Su luz se había apagado. No le quedaban fuerzas para seguir viviendo.


   Un día, en un hospital, un paro cardíaco. La reanimaron y vivió unos minutos mas. En el último momento decidió luchar, pero su débil cuerpo no supero el segundo paro cardíaco. El pitido continuo del monitor informa a los médicos que esa mujer ya no está en el mundo de los vivos. Una sábana le cubre la cabeza mientras el alma viaja hasta un lugar donde espera la llegada de la noche. Esa noche, sólo esa noche, paseará por el sueño de su amada hija. No le dice nada. Tan sólo estará ahí, en la cocina, junto al fuego de gas donde asaba el chorizo. La mirará por última vez. Hasta que el amanecer abra los ojos de la pequeña. Una niña que algún día se hará mujer y luchará por tener la felicidad que a su madre le negaron.



martes, 22 de abril de 2014

JORGE

   Te voy a contar una historia. Si, a ti, a la persona cuyo nombre es el título de la entrada. Te voy a contar, para que todos lo sepan, la historia de lo nuestro. Así, sin mas. Hace un rato me comprometí a hacerlo y ya que estoy en compañía de la inspiración, lo haré. Sé que vas a ser duro en tu crítica con esta entrada de blog, pero me da igual. Lo asumo y hasta te doy las gracias por ello. Venga, no me enrollo mas, seguro que hay gente que quiere saber que ha pasado entre nosotros. Pienso contarlo todo con pelos y señales.


   Empezaré por el principio. Podría hacerlo por el final, pero dejo lo mejor para las últimas líneas, así me aseguro que lees todo. Nuestra historia comenzó una bonita tarde de un mes y un año que no recuerdo, pero que fue hace mucho. Yo empecé a trabajar en un centro comercial y tú eras de una empresa externa, la cual trabajaba con mi empresa. Vamos, que éramos compañeros de trabajo. Lo primero que pensaste al verme fue "Que tía mas sosa". Si, si, no te rías. Recuerdo perfectamente que me lo contaste. Mira, chaval, de sosa nada. Para tu información estaba mas que nerviosa. Había pasado por dos entrevistas y me iba a pasar cinco de las siete tardes de la semana encerrada trabajando codo con codo con gente que no conocía. Al principio soy muy tímida. Y me costó abrirme a la gente. ¿Qué pensé de ti? Lo cierto es que no lo recuerdo. Eres de esas personas que tienen un humor serio. Me explico. Gastas una broma y cuesta saber si lo dices en serio o no. Sabía que había algo mas detrás de esa imagen de serio y un poco borde a veces. Y no me equivoqué. Se escondía un profesional del que aprendí mucho y una persona a la que puedo poner el cartel de amigo aunque en mas de una ocasión te haya odiado. Quedó en el aire un reto que me propusiste. Teníamos que escribir un relato de miedo y nuestros compañeros iban a ser los jueces. Escribir algo de terror no es mi fuerte, pero si quieres, podemos hacerlo y nombrar a jueces imparciales. Por ejemplo, una persona a la que ambos conocemos. Bueno, que adelanto cosas. Iba comentando lo bien que me lo pasé en aquel centro comercial. Una vez superada la timidez, gracias a tus bromas y a las del resto de los compañeros, disfruté mucho de aquellas tardes.


   Todo lo bueno se acaba y cuando casi hacía un año desde que había empezado nuestra relación laboral, tocaba acabarla. "¿Ahora es cuando lloras?" Fue tu pregunta cada vez que alguien me daba un abrazo. Sonreía, así no había manera de emocionarse. Y que conste que una servidora es muy sensible. ¿Sabes una cosa? Lloré. Si, mientras subía las escaleras por última vez. Aunque nunca te lo he dicho, y negaré haberlo hecho... gracias. Gracias por provocar sonrisas en aquellas tardes de trabajo.


   Sabía que eras antisociable. El trato con la gente no era precisamente algo que te gustara mucho por aquel entonces. Por eso, cuando viniste a mi cena de despedida, me diste una grata sopresa. Me lo pasé genial esa noche, rodeada de todas esas personas con las que había compartido tantas horas.


   Podría decir que aquí acabó nuetra historia. Pero no. Tan sólo fue el inicio de una bonita y duradera amistad. Un buen día una ventanita en el menseger se abrió con tu nombre. Si, seguramente fueras tu el que la abrió, lo cierto es que no lo recuerdo. El caso es que empezamos a hablar y nos pusimos al día. Hacía un par de años que no nos veíamos y decidimos quedar. Se me ha olvidado comentar que cuando trabajaba en el centro comercial quedamos alguna tarde cada uno con sus mascotas. Tú con el perro y yo con mis pequeños. Durante ese par de años mi hijo mayor no se olvidó del nombre de tu mascota, del tuyo sí, pero bueno, es lo que hay. Quedamos alguna tarde y tuvimos la sensación de que el tiempo no había pasado. Nos vimos alguna vez mas en el parque con los pequeños y de nuevo, no recuerdo el motivo, dejamos de hablarnos.


   Las amistades de verdad son esas en las que puedes estar años sin saber nada de la persona y con un simple "hola" vuelves a retomarlas en el punto donde las habías dejado. Y contigo es lo que tengo. Una amistad de verdad. Hacía poco que habíamos recuperado el contacto. Tú dices que fuiste tú el que me abrío la ventanita, pero no fue así porque te abrí yo un día que encontré un bolígrafo que me regalaste de cuando estuviste en Londres. Sea como fuere, el caso es que volvimos a hablar. Supuse que esta vez sería como la anterior, que tendríamos contacto un par de meses y duespués volveríamos a estar años sin hablarnos. Afortunadamente no ha sido así. Hablamos unos días y la casualidad hizo que una de mis mejores amigas estuviera en una protectora contigo. Ella puede ser la juez si decidimos escribir el relato. Seguro que es imparcial y dice que es mejor el mío. A lo que iba. En esta ocasión teníamos intereses comunes. Bueno, mas bien uno. La bicicleta. Acepté tus consejos sobre cogerme una u otra y escuché antentamente cuando me decías como debía llevarla. Por cierto, recuérdame donde puedo encontrar el vídeo para graduar la altura del sillín. Lo dicho, quedamos algún día mas con los pequeños que se seguían acordando de tu mascota y compartimos alguna que otra confidencia. No estaba pasando por una buena racha y tus palabras me ayudaron a no caer en un pozo. He dicho antes que alguna vez te he odiado, cosa muy buena porque he odiado a todos los amigos y amigas a las que quiero de verdad. Tu sinceridad hay veces que roza lo desagradable, pero en fondo se que tienes razón aunque no siempre te la de. Con el tema bici me has metido mucha caña y ahora que anímicamente estoy mejor espero poder cogerla mas.


   Venga, unas líneas sensibleras. Gracias, Jorge, por estar ahí siempre. Se que cuento con tu apoyo aunque no siempre estés deacuerdo con mis decisiones. Cuando caigo tu mirada no muestra reproche, sino ayuda. Se que aunque volvamos a estar años sin hablarnos seguirás estando ahí cuando lance un "sos".  Y también se que vas decir que he repetido muchas veces "se que" pero me da igual. Quiero que sepas, por si no lo sabes, que yo también estaré ahí para lo que necesites. Desde aqui, mi pequeño espacio, te mando un beso fuerte y un abrazo mas fuerte aún.


 

jueves, 14 de febrero de 2013

CAMBIOS

En esta entrada hablo sobre los cambios con los que he comenzado el año...

   Este año ha empezado con cambios. Una persona ha aparecido en mi vida y mi relación con las dos personitas que más quiero ha dado un giro de 180 grados. Estoy un poco a la expectativa. Pensando si va a haber mas cambios. Hace unos meses pedía a gritos rutina y ahora se puede decir que la tengo o al menos lo mas parecido a ella. Cuando deseas algo y se cumple... ¿Debes ser feliz? Hay veces que deseamos cosas y cuando las tenemos nos damos cuenta que no es precisamente lo que queríamos. Las palabras salen solas y las ideas surgen sin orden ni concierto así que vamos a ir por partes.

   Los cambios. Al principio nos da miedo. Sobretodo cuando es algo que no hemos buscado. También están esos que no entran en nuestros planes. Las cosas que hoy están de una manera y mañana, sin darnos cuento, están justo de la contraria. En el tema del amor, mi tema favorito, se ve muy claramente. Hoy eres feliz disfrutando de la soledad e independencia que da la soltería y al día siguiente te despiertas en brazos de una persona que apenas conoces. Y entonces te dan los buenos días por la mañana y sientes que hay alguien que se acuerda de tí. Como se tome cada uno ese cambio... es un misterio. Porque hay veces que lo llevas bien y otras que se hace cuesta arriba aunque te guste mucho esa persona.

   Como decía al principio, hay otro gran cambio en mi vida. Desde hace apenas unos días paso menos tiempo con mis pequeños. ¿Cómo lo llevo? Mal, para que nos vamos a engañar. Ha sido una decisión conjunta y deseo que haya sido la acertada a pesar de los lloros que tomarla supone. Para que todo el mundo me entienda. Es dejar volar a esa persona que tanto quieres. Les amo con locura, pero sé que lo mejor para ellos es aprender tanto de papá como de mamá. Desde aquí, y para cuando leáis esto, deciros que siempre voy a estar ahí y que aunque ahora no durmáis tanto conmigo, el cariño que os tengo nunca morirá. Bueno, que me pongo sentimental y no quiero eso.

   ¿Qué puedo decir de las cosas que deseamos? Pues que a veces, como en todo, nos equivocamos. Pero es imprescindible querer, desear algo. Ir sea como sea en busca de la felicidad, aunque la felicidad no debe ser una meta sino un camino... (con tu permiso utilizo la frase que un día me dijiste). Así que si desear algo nos hace felices y la lucha por conseguirlo también... ¿Qué mas se puede pedir? ¿Que al final no es lo que esperamos? Bueno, al menos hemos sonreído mientras íbamos a por ello.

   Llegamos al final de la entrada. En ella os he contado cosas que hacía tiempo quería compartir con vosotros. Espero que hayáis pasado un buen rato leyéndola y que todos los cambios que os vengan durante el año sean para bien. En mi caso ha sido así y espero que continúe. Gracias por estar ahí.