lunes, 25 de mayo de 2026

APRENDIENDO A DECIR "NO"



Entrada en la que hablo de algo que parece fácil pero no siempre lo es.


   Nos pasamos la vida aprendiendo. Idiomas, manejo de teléfono móvil, cocina... En cada etapa aprendemos una cosa. No siempre son visibles, hay veces que aprendemos cosas invisibles. Como por ejemplo, decir "no". Si has hecho una mueca al leer la última frase, choca esos cinco, tenemos mucho en común.

   He tenido unos años en los que siempre decía que sí. Estaba necesitada de cariño y tenía el listón bajo... muy bajo. Si, estoy hablando otra vez de amor. Aunque no siempre había amor y la mayoría de veces había sexo. La de veces que me he tirado a la piscina sin mirar si había agua. La de películas que me montaba yo sola después del primer beso. La de cenas que le dejé a deber a un buen amigo que me daba consejos como "no le digas que sí al primero que te guste". O las veces que habré oído frases como "adelante, sigue, ambas sabemos que te vas a estrellar. ¿Es lo que quieres? Pues venga" cuando en su mirada decía "sabes que voy a estar aquí cuando te hagas daño". Pero no me arrepiento de nada. Cada uno de los castillos en el aire eran míos y gracias a ellos soy quien soy.

   En otros momentos de mi vida he dicho muchas veces "sí" cuando tenía que haber gritado "NO". Pero no lo he hecho porque no sabía pronunciar esas palabras. Tal vez era el miedo a lo que pudiera pasar lo que me llevara a decir lo contrario a lo que pensaba. Otras veces simplemente me dejaba llevar. No me planteaba que podía dar una respuesta diferente a la que daba. Y sí, también el amor hacía de las suyas y me nublaba la razón de tal manera que no era consciente de mi error. Porque decir "si" cuando quieres decir "no" te lleva a una situación incómoda. Pero bueno, te justificas porque al fin y al cabo has aceptado. Y cuando esa situación se repite con la misma persona entras en un círculo vicioso del que cuesta mucho salir. Esa persona te trata como tú le permites. Y cambiar eso cuesta mucho. 

   Decir "no" es marcar un límite. Y no siempre es fácil hacerlo. Sobretodo cuando nunca ha estado dicho límite. Yo soy la primera que si hago lo que me da la gana, el primer día que no puedo hacerlo, me mosqueo. Aunque yo no sería capaz de tratar a la gente como me han tratado a mí en algunas ocasiones. Y eso que he metido la pata como la que más. 

   No sé si lo habrás podido intuir, pero hoy es uno de esos días que escribo para mí. De alguna manera necesito reafirmarme en mi propósito de marcar límites y no dejar que las personas a las que nunca se los he puesto, los crucen. Ya no tengo miedo al futuro. Mentira tengo miedo. Pero la idea de dejar que las cosas sigan igual me da aún más miedo. Porque una de las cosas que pasan cuando dices tantas veces lo contrario a lo que piensas, es que te pierdes. Cada "sí " te aleja de tu esencia. Y cuando menos te lo esperas, tú no eres tú. Y eso no me lo puedo permitir. Porque el volver a ser yo cuesta mucho. 

   Bueno, por hoy doy por finalizada la entrada. Espero que te haya gustado. Si tienes alguna herramienta que me pueda ayudar a seguir diciendo "no" te animo a compartirla en comentarios. Gracias por tu tiempo.



viernes, 15 de mayo de 2026

SNOOPY

 



Entrada en la que dedico unas palabras a Snoopy, el guaperas de la foto. 


   Hace ya algunas semanas que te fuiste y desde el día que me enteré de tu partida he querido dedicarte unas letras. Sé que no lo vas a leer pero quiero dejar por escrito lo grande que fuiste a pesar de tu tamaño. 

   Llegaste a este mundo para ser feliz y dar felicidad. Aunque, en tus primeros meses de vida, no fuera así. Pero sí en los siguientes. En cuanto tu mirada y la de ella se cruzaron, supisteis que estabais hechos el uno para el otro. Fue un flechazo, pero no uno de esos que hoy os queréis y mañana no. Sino uno de verdad, de los que duran toda a la vida a pesar de las dificultades. Y no me sorprende, porque ambos tenéis un corazón que a mucha gente le gustaría.

   Recuerdo que cuando te conocí me caíste genial. Eras juguetón pero un ratito, luego ya ibas a tu aire. Eso sí, como tuviera en la mano algo de comida, sabía que no te ibas a separar de mi lado. Ella me contaba tus trastadas, la mayoría robos. Y tu alegría al verla cuando volvía a casa.

   Quiero darte las gracias de corazón. Has estado en su vida en todos esos momentos en los que necesitaba un abrazo. Diciéndole sin palabras que tal o cual persona no era de fiar. Lamiendo su cara cuando lloraba, sacándola de casa cuando no tenía ganas, acompañándola si la soledad llamaba a su puerta. La vida no le ha tratado todo lo bien que se merece y aunque yo no le he podido dar el apoyo que ha necesitado en algunos momentos, nunca ha estado sola y todo es gracias a tí. 

   Te voy a pedir un favor, aunque ya sé que estás en ello. Susúrrale al oído a quien elegir. Ayúdale a decidirse por un nuevo compañero de vida. Ya sabes que el hueco que tú dejas está intacto en su corazón, pero se merece darle cariño a alguien más. Poner en práctica todo lo aprendido contigo y cuidar a un ser de cuatro patas que le va a cuidar y querer a ella tanto como lo hiciste tú. 

   Poco más que añadir. Sólo decirte que cuando llegue mi hora, espero que tú seas, junto con Reina, el que venga a darme la bienvenida. 

jueves, 14 de mayo de 2026

UN DÍA PERFECTO








Entrada en la que hablo de un día muy especial. De esos que esperas repetir pronto. 

   Hay días en los que te levantas normal y te acuestas con las pilas cargadas y una gran sonrisa dibujando tu cara. Días que te gustaría repetir minuto por minuto. Esos días en los que agradeces al universo la gran suerte que tienes por estar rodeada de personas con una gran calidad humana.

   Muchas veces acudo a mi espacio personal a contar que la vida me ha golpeado. En esta ocasión me ha dado un abrazo regalándome un gran día perfecto y también quiero contarlo. Así que, si has llorado con alguna de mis letras, ahora vamos a sonreír.

   Estaba de vacaciones y a pesar de ello, sonó la alarma. Mi pequeño tenía que ir a la guardería para acabar una cosilla que tenía para mi. Así que le llevé para que trabajara y disfrutara con sus amigos. 

   Me fui a ver a una amiga. Tenía que aprovechar el tiempo para tener una de esas conversaciones que nunca acaban. Tras el abrazo inicial, nos fuimos a desayunar. Intenté recordar el tiempo que hacía desde la última vez que estuvimos solas y no fui capaz. 

   Hablamos del presente. Poniéndonos al día de las pequeñas cosas. Del pasado, recordando años de amistad y del futuro. Ese maravilloso tiempo que vamos a compartir juntas. Somos dos personas que nos adaptamos fácilmente. Estábamos sentadas y decidimos dar un paseo, llovió, nos pusimos a cubierto, salió el sol y nosotras como los caracoles a tomar un par de rayos. Da igual el sitio, lo importante era la compañía y teníamos la mejor. Ambas disfrutamos de no estar pendientes de nadie mas que de nosotras mismas. 

   Llegada la hora de comer fui a un restaurante. Esa sensación de poder hablar sin tener a un pequeño que atender fue totalmente nueva. Disfruté un montón. 

   Recoger a mi pequeño fue un momento súper bonito. Siempre sale corriendo y en esta ocasión tenía un regalo para mí por el día de la madre. Era una medalla preciosa que puedes ver al principio de esta entrada. 

   Pero el día y los buenos momentos no acababan. Nos fuimos a un centro comercial donde nos esperaban dos buenas amigas y el hijo de una de ellas. Poco caso nos hicimos y yo pude disfrutar de una tranquila charla, mientras él jugaba con el otro niño. Conocimos al nuevo integrante del grupo, que tiene nuestra aprobación. 

   Ya en el coche, de camino a casa, iba sonriendo. Hacía tiempo que no tenía un día tan bonito. Me vino genial ese día para recordar varias cosas. Que no estoy sola, que hay personas que me apoyan incondicionalmente y que soy muy afortunada. 

   Y tú, que estás leyendo esto, formas parte de mi fortuna. ¿Has tenido algún día tan bonito como el mío? Seguro que sí. Te animo a contarlo en comentarios. Gracias por tu valioso tiempo.