jueves, 14 de mayo de 2026

Un día perfecto








Entrada en la que hablo de un día muy especial. De esos que esperas repetir pronto. 

   Hay días en los que te levantas normal y te acuestas con las pilas cargadas y una gran sonrisa dibujando tu cara. Días que te gustaría repetir minuto por minuto. Esos días en los que agradeces al universo la gran suerte que tienes por estar rodeada de personas con una gran calidad humana.

   Muchas veces acudo a mi espacio personal a contar que la vida me ha golpeado. En esta ocasión me ha dado un abrazo regalándome un gran día perfecto y también quiero contarlo. Así que, si has llorado con alguna de mis letras, ahora vamos a sonreír.

   Estaba de vacaciones y a pesar de ello, sonó la alarma. Mi pequeño tenía que ir a la guardería para acabar una cosilla que tenía para mi. Así que le llevé para que trabajara y disfrutara con sus amigos. 

   Me fui a ver a una amiga. Tenía que aprovechar el tiempo para tener una de esas conversaciones que nunca acaban. Tras el abrazo inicial, nos fuimos a desayunar. Intenté recordar el tiempo que hacía desde la última vez que estuvimos solas y no fui capaz. 

   Hablamos del presente. Poniéndonos al día de las pequeñas cosas. Del pasado, recordando años de amistad y del futuro. Ese maravilloso tiempo que vamos a compartir juntas. Somos dos personas que nos adaptamos fácilmente. Estábamos sentadas y decidimos dar un paseo, llovió, nos pusimos a cubierto, salió el sol y nosotras como los caracoles a tomar un par de rayos. Da igual el sitio, lo importante era la compañía y teníamos la mejor. Ambas disfrutamos de no estar pendientes de nadie mas que de nosotras mismas. 

   Llegada la hora de comer fui a un restaurante. Esa sensación de poder hablar sin tener a un pequeño que atender fue totalmente nueva. Disfruté un montón. 

   Recoger a mi pequeño fue un momento súper bonito. Siempre sale corriendo y en esta ocasión tenía un regalo para mí por el día de la madre. Era una medalla preciosa que puedes ver al principio de esta entrada. 

   Pero el día y los buenos momentos no acababan. Nos fuimos a un centro comercial donde nos esperaban dos buenas amigas y el hijo de una de ellas. Poco caso nos hicimos y yo pude disfrutar de una tranquila charla, mientras él jugaba con el otro niño. Conocimos al nuevo integrante del grupo, que tiene nuestra aprobación. 

   Ya en el coche, de camino a casa, iba sonriendo. Hacía tiempo que no tenía un día tan bonito. Me vino genial ese día para recordar varias cosas. Que no estoy sola, que hay personas que me apoyan incondicionalmente y que soy muy afortunada. 

   Y tú, que estás leyendo esto, formas parte de mi fortuna. ¿Has tenido algún día tan bonito como el mío? Seguro que sí. Te animo a contarlo en comentarios. Gracias por tu valioso tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario