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miércoles, 28 de febrero de 2018
UNA Y OTRA VEZ NOS CAEMOS Y NOS LEVANTAMOS
Y llega un día en el que una se cansa.
Y se cansa de fingir sonrisas y disimular lágrimas.
Y se cansa de echarle la culpa a las hormonas o a que hoy ha salido un día con niebla y mañana uno lluvioso.
Y mira a su alrededor buscando a alguien a quien echarle la culpa de sus problemas, de su tristeza, de su apatía.
Y lo encuentra, porque estamos rodeados de gente y no todos son como nos gustaría. Me atrevería a decir que nadie es como nosotros queremos que sea.
Y con eso nos basta para echarle la culpa de cada una de las cosas que no nos hacen felices.
Y esa persona se enfada con razón.
Y volvemos a nuestro interior, a ese agujero donde no nos gusta estar porque es húmedo a causa de las lágrimas.
Y nos resistimos a permanecer mucho tiempo ahí, pero no tenemos fuerza para salir.
Porque la tristeza se ha adueñado de nosotros.
Porque el sólo hecho de levantarse de la cama nos supone un gran esfuerzo.
Y miramos a nuestro alrededor, en esta ocasión no en busca de culpables, sino de ayuda.
Y vemos a cada uno con sus batallas.
Y nos sentimos sólos.
Y lloramos.
Y vemos como el pozo se hace cada vez más y más hondo, más y más frío.
Pero no podemos hacer nada, porque las fuerzas y las ganas de luchar nos las dejamos varios metros más arriba.
Y seguimos cayendo a tiempo que nuestros ojos luchan por encontrar algo de luz entre tanta oscuridad.
Y nos damos cuenta que estamos luchando, que tenemos los ojos abiertos.
Y notamos bajo nuestros pies desnudos el tacto húmedo del fondo del pozo.
Y nos ponemos en pie.
Y poco a poco, muy poco empezamos a hacer cosas que nos hacen sentir bien.
Y casi sin darnos cuenta nos encontramos rodeados de sentimientos olvidados como la alegría y la esperanza.
Y volvemos a relacionarnos con la gente, pero no para buscar culpables de nuestra desgracia, sino para agadecerles todo ese apoyo que siempre estuvo ahí y nunca vimos.
Y damos un paso al frente y nos ofrecemos a llevarles armas a esas batallas en las que están sumergidos.
Y nos damos cuenta que ayudando nos ayudamos.
Y eso se convierte en un círculo vicioso del que no queremos salir.
Hasta que llega un día en el que, sin saber por qué, una se cansa.
sábado, 24 de febrero de 2018
PALABRAS ESCRITAS
Entrada en la que hago una reflexión sobre la forma que tenemos de comunicarnos hoy en día.
Hay muchas palabras que no decimos. Que las callamos por muchos motivos diferentes. Miedo, vergüenza, orgullo... Miles y miles de sílabas no pronunciadas. Cantidad de letras escritas y luego borradas.
¿Dónde va toda esa información que no transmitimos? ¿Dónde se esconden los "te quieros" y "necesito verte" o los "no quiero volver a saber nada de ti" que nunca salieron de nuestra garganta o dedo?. Yo pienso que lo almacenamos. Lo guardamos hasta que somos capaces de encontrar una goma capaz de borrar toda esa información. Hay otras veces que las palabras salen de nosotros en forma de gotas de agua salada. Unas gotitas que saben amargas o dulces dependiendo de la emoción que contengan.
Tenemos la comunicación a nuestro alcance. Hace sólo unos años era impensable enviar mensajes infinitos con una tarifa de poco más de diez euros al mes en la compañía más cara. Pero tengo la sensación que ahora es cuando peor nos comunicamos. Antes, en 160 caracteres tenías que resumir una noche de fiesta y como no era posible, quedabas con la persona. Y no sólo te comunicabas a través de las palabras, sino con miradas y abrazos. Hoy no es así. Gracias a la tecnología tenemos mil dibujitos que sustituyen (o lo intentan) un beso o un abrazo.
Te quiero. Qué fácil es escribirlo. Venga, prueba tú. ¿A qué es sencillo? Ahora díselo a la persona en la que has pensado al leer esas dos palabras. Pero díselo ahora. Deja lo que estás haciendo y ve a donde esté. No. Es mucho más sencillo hacerlo por las aplicaciones. El problema es que pensamos que es suficiente con escribirlo, que al mandar el dibujo de un corazón la otra persona siente que la queremos. Y no nos damos cuenta que un abrazo nunca podrá ser sustituido por ningún dibujito.
No estoy en contra de la tecnología, al contrario. Me facilita mucho la vida. Pero reconozco que me he acomodado. Que es mucho más sencillo escribir y borrar que salir de casa con el abrigo. Porque cuando tienes a la persona delante no puedes borrar y lo que tu boca no dice lo hace tu mirada. Y así es mucho más fácil comunicarse. Porque muchas veces no necesitamos que alguien nos diga "anímate que todo va a ir bien", ni que nos ponga el emoticono del abracito. Muchas veces lo que nos consuela es un abrazo real, porque nos trasmite toda esa fuerza que no tiene la palabra escrita. Y con el amor pasa igual. Leer "te quiero" está a años luz de un beso o "esa" mirada.
Pero como he dicho antes, me he acomodado y yo tampoco salgo de casa con el abrigo. Y prefiero dedicar mi tiempo a esa persona escribiéndole la palabra "ánimo" antes que no hacer nada. Y me conformo con un mensaje porque sé que no siempre se puede un abrazo. Y me dejo llevar por la corriente mientras busco esa goma imaginaria que me ayude a borrar las palabras que hoy mismo no he dicho.
domingo, 11 de febrero de 2018
LAS PERSONAS FUERTES SON DE CARNE Y HUESO
Entrada en la que hablo sobre cómo son las personas fuertes.
No, no somos de hierro. Las personas fuertes y luchadoras estamos hechas de otra pasta. Pero nuestra piel es igual que la del resto de los humanos. Lloramos igual que las personas débiles. Aunque digan que llorar es un síntoma de debilidad. Respeto todas las opiniones pero no puedo estar más en desacuerdo con esa.
Hoy quiero romper una lanza en favor de las personas que nos echamos a la espalda todo. Este fin de semana he quedado con dos mujeres que son fuertes y luchadoras. Y quiero decir que si son así es gracias a las lágrimas derramadas en la soledad de una habitación. La vida les ha hecho fuertes, les ha dado piedras que ni el más fuerte de mis paisanos podría levantar. Y como ellas, hay muchas personas más.
Tengo la sensación que no siempre nos damos permiso para llorar. Muchas veces es por falta de tiempo, porque consideramos que no lo necesitamos o porque creemos que no es para tanto. De lo que nos olvidamos es de que las lágrimas limpian, humeden todo a nuestro paso dejando un húmedo rastro de dolor contenido.
Desde aquí, mi pequeño espacio personal, quiero pedir un favor. Vamos a intentar hacerle la vida más fácil a esas personas que creemos que pueden con todo. Vamos a intentar que sus días sean más sencillos. No es difícil, simplemente no hay que echar más peso a esa piedra que llevan sobre los hombros.
La soledad, muchas veces, es el sentimiento que más fuerte late en el corazón de las personas que somos así. Esa sensación de yo contra el mundo, de "¿y ahora qué mas puede pasar?". Esas ganas de mandarlo todo al garete porque sabemos que después de saltar esa piedra que tenemos delante hay otras muchas más. Y muchas veces no somos nosotras las que nos buscamos los problemas, sino que nos los regalan las personas egoístas que sólo miran por su propio interés.
Arriba mis chicas, porque hoy esta entrada va por vosotras. Porque sois dos personas con una gran fuerza y un corazón aún mayor. Sé que podéis con los retos que día a día se os ponen delante. Tenéis todo mi apoyo y si algún día necesitáis cualquier cosa aquí estaré para intentar que vuestra piedra pese un poquito menos.
No, no somos de hierro. Las personas fuertes y luchadoras estamos hechas de otra pasta. Pero nuestra piel es igual que la del resto de los humanos. Lloramos igual que las personas débiles. Aunque digan que llorar es un síntoma de debilidad. Respeto todas las opiniones pero no puedo estar más en desacuerdo con esa.
Hoy quiero romper una lanza en favor de las personas que nos echamos a la espalda todo. Este fin de semana he quedado con dos mujeres que son fuertes y luchadoras. Y quiero decir que si son así es gracias a las lágrimas derramadas en la soledad de una habitación. La vida les ha hecho fuertes, les ha dado piedras que ni el más fuerte de mis paisanos podría levantar. Y como ellas, hay muchas personas más.
Tengo la sensación que no siempre nos damos permiso para llorar. Muchas veces es por falta de tiempo, porque consideramos que no lo necesitamos o porque creemos que no es para tanto. De lo que nos olvidamos es de que las lágrimas limpian, humeden todo a nuestro paso dejando un húmedo rastro de dolor contenido.
Desde aquí, mi pequeño espacio personal, quiero pedir un favor. Vamos a intentar hacerle la vida más fácil a esas personas que creemos que pueden con todo. Vamos a intentar que sus días sean más sencillos. No es difícil, simplemente no hay que echar más peso a esa piedra que llevan sobre los hombros.
La soledad, muchas veces, es el sentimiento que más fuerte late en el corazón de las personas que somos así. Esa sensación de yo contra el mundo, de "¿y ahora qué mas puede pasar?". Esas ganas de mandarlo todo al garete porque sabemos que después de saltar esa piedra que tenemos delante hay otras muchas más. Y muchas veces no somos nosotras las que nos buscamos los problemas, sino que nos los regalan las personas egoístas que sólo miran por su propio interés.
Arriba mis chicas, porque hoy esta entrada va por vosotras. Porque sois dos personas con una gran fuerza y un corazón aún mayor. Sé que podéis con los retos que día a día se os ponen delante. Tenéis todo mi apoyo y si algún día necesitáis cualquier cosa aquí estaré para intentar que vuestra piedra pese un poquito menos.
jueves, 14 de diciembre de 2017
HAY DÍAS... Y DÍAS
Entrada donde hablo de tristezas... y alegrías.
Hay días que saben a sal. A la sal de las lágrimas. Lágrimas que resbalan mejilla abajo y dejan un sabor amargo en los labios. Unos labios que intentan sonreír y no saben cómo.
Hay días en los que no te levantarías de la cama. Una cama que vela por tus sueños. Unos sueños que esos días se ven lejanos por culpa de las lágrimas.
Hay días en los que la tristeza, la rabia y la frustración se unen y causan dolor. Un dolor profundo contra el que intentas luchar. Una lucha perdida porque las fuerzas no te acompañan. Unas fuerzas debilitadas por las lágrimas.
También hay días en los que la alegría llama a tu puerta. Una puerta que abres despacio, como con miedo. Miedo porque ayer la tristeza estaba ahí, al otro lado.
También hay días en los que la vida aparece ante nuestros ojos llena de colores. Colores como el rojo, el azul o el verde aparecen ante nuestros ojos. Unos ojos que también sonríen. Y sonríen porque han visto a la alegría al otro lado de la puerta.
Hay días en los que todo sale bien, en los que nos alegramos de tener vida. Una vida que es un camino. Un camino llevo de sensaciones. Sensaciones tristes que necesitamos para valorar las sensaciones alegres.
Hay días que saben a sal. A la sal de las lágrimas. Lágrimas que resbalan mejilla abajo y dejan un sabor amargo en los labios. Unos labios que intentan sonreír y no saben cómo.
Hay días en los que no te levantarías de la cama. Una cama que vela por tus sueños. Unos sueños que esos días se ven lejanos por culpa de las lágrimas.
Hay días en los que la tristeza, la rabia y la frustración se unen y causan dolor. Un dolor profundo contra el que intentas luchar. Una lucha perdida porque las fuerzas no te acompañan. Unas fuerzas debilitadas por las lágrimas.
También hay días en los que la alegría llama a tu puerta. Una puerta que abres despacio, como con miedo. Miedo porque ayer la tristeza estaba ahí, al otro lado.
También hay días en los que la vida aparece ante nuestros ojos llena de colores. Colores como el rojo, el azul o el verde aparecen ante nuestros ojos. Unos ojos que también sonríen. Y sonríen porque han visto a la alegría al otro lado de la puerta.
Hay días en los que todo sale bien, en los que nos alegramos de tener vida. Una vida que es un camino. Un camino llevo de sensaciones. Sensaciones tristes que necesitamos para valorar las sensaciones alegres.
domingo, 10 de diciembre de 2017
EL 2017 SE VA
Entrada en la que hago un resumen de este año.
Pasito a pasito, suave suavecito... así ha llegado diciembre. Cuando mi hijo mayor lea esto se llevará la mano a la cara. No aguanta esa canción. Bueno, que me voy del tema. Ahora, con el silencio como único ruido me pongo a escribir una nueva entrada. Facebook me ha enseñado un resumen de mi año y estoy un poco nostálgica.
Del primer trimestre del año, me quedo con el cuatro de marzo. El día de la "cuatromarzada". Mis compañeros de las letras saben de lo que hablo. Ese fue un día en el que no sólo salí de mi zona de confort, sino que la mandé lejos. Madrid, personas que no conocía y la primera presentación de un libro. De ese maravilloso día destaco la sensación que no tengo palabras para definir de ponerle voz y cuerpo a personas reales. Podría estar horas describiendo con detalle cada minuto que pasé y no me cansaría. Porque hay días que se te quedan grabados a fuego y el día 4 de marzo es uno de ellos. Ya sabéis quiénes sois y por si tu mirada se pasea por aquí, gracias. Espero volver a verte muy pronto. Y me da igual si tú eres la fotógrafa o un escritor o una escritora. Todos, sin excepción, hicisteis que ese día fuera muy especial.
Otro recuerdo que me viene a la mente es cuando, unos meses después, me enamoré de la luna. Tuvimos una conversación que sólo la escuchamos ella y yo a pesar de estar rodeada de gente. Me dijo muchas cosas que yo no quise oír en ese momento pero que más tarde le di las gracias por habérmelas dicho.
Otro bonito recuerdo son las excursiones. Recuerdo una en especial, el Borón. Como diría mi deliciosa favorita, Borón don don, borondon borondondero deró. Excursión intensa. Muy intensa. A nivel físico muy dura pero a nivel psicológico aún más. Aquél día aprendí que si quiero, puedo. Y da igual lo que diga mi cuerpo. Nunca la olvidaré porque no sólo aprendí esa valiosa lección sino alguna que otra más. Como que da igual lo difícil que sea el camino. Siempre habrá una persona ahí, a tu lado.
Destaco también la alegría y la felicidad de mis dos amores cuando se enteraron que nos íbamos a quedar un día más en la playa. Me encanta darles sorpresas. Eso fue en verano. Y en invierno nos fuimos de barbacoa los tres. También nos hemos ido al cine juntos pero separados. Me quedo sin palabras porque no hay ninguna que exprese el amor y agradecimiento incondicional que siento por ellos.
Ana. El recuerdo de mi estrella también ha marcado este año. Es lo peor que me ha pasado. Perder a una amiga. Perder a una persona que aunque se fue cuando le tocaba, le tocó demasiado pronto. Mi corazón aún llora y lo hará siempre. Porque es difícil olvidar a alguien cuando tienes tantas cosas que decirle y lo único que puedes hacer es callarlas.
Hablando de amistad sigo sumando recuerdos con mis amigas. Recuerdos que saben a lágrimas y a sonrisas. Momentos que nos unen cada día más. Y con mis amigos igual ¿eh? Que tengo una boda por ahí a la que quiero asistir.
No me quiero olvidar de la familia. Que aunque no les haga el caso que debería, les llevo siempre conmigo. Y me alegro un montón que aquélla operación saliera bien.
¿Cómo acabaré el año? Con mis dos amores. Nos tomaremos las uvas juntos y brindaremos con champin para no perder la tradición de los años impares. Pero antes de eso, veré uno de mis sueños realizarse. Y no voy a contar nada más hasta que lo tenga en mis manos.
Y ahora te hablo a ti, querido lector. Si hace poco que me sigues, bienvenido y ponte cómodo. Y si lo haces desde hace tiempo, gracias y espero que lo sigas haciendo. Sea como fuere, gracias por estar ahí. Y tu año... ¿Qué tal ha ido?
Pasito a pasito, suave suavecito... así ha llegado diciembre. Cuando mi hijo mayor lea esto se llevará la mano a la cara. No aguanta esa canción. Bueno, que me voy del tema. Ahora, con el silencio como único ruido me pongo a escribir una nueva entrada. Facebook me ha enseñado un resumen de mi año y estoy un poco nostálgica.
Del primer trimestre del año, me quedo con el cuatro de marzo. El día de la "cuatromarzada". Mis compañeros de las letras saben de lo que hablo. Ese fue un día en el que no sólo salí de mi zona de confort, sino que la mandé lejos. Madrid, personas que no conocía y la primera presentación de un libro. De ese maravilloso día destaco la sensación que no tengo palabras para definir de ponerle voz y cuerpo a personas reales. Podría estar horas describiendo con detalle cada minuto que pasé y no me cansaría. Porque hay días que se te quedan grabados a fuego y el día 4 de marzo es uno de ellos. Ya sabéis quiénes sois y por si tu mirada se pasea por aquí, gracias. Espero volver a verte muy pronto. Y me da igual si tú eres la fotógrafa o un escritor o una escritora. Todos, sin excepción, hicisteis que ese día fuera muy especial.
Otro recuerdo que me viene a la mente es cuando, unos meses después, me enamoré de la luna. Tuvimos una conversación que sólo la escuchamos ella y yo a pesar de estar rodeada de gente. Me dijo muchas cosas que yo no quise oír en ese momento pero que más tarde le di las gracias por habérmelas dicho.
Otro bonito recuerdo son las excursiones. Recuerdo una en especial, el Borón. Como diría mi deliciosa favorita, Borón don don, borondon borondondero deró. Excursión intensa. Muy intensa. A nivel físico muy dura pero a nivel psicológico aún más. Aquél día aprendí que si quiero, puedo. Y da igual lo que diga mi cuerpo. Nunca la olvidaré porque no sólo aprendí esa valiosa lección sino alguna que otra más. Como que da igual lo difícil que sea el camino. Siempre habrá una persona ahí, a tu lado.
Destaco también la alegría y la felicidad de mis dos amores cuando se enteraron que nos íbamos a quedar un día más en la playa. Me encanta darles sorpresas. Eso fue en verano. Y en invierno nos fuimos de barbacoa los tres. También nos hemos ido al cine juntos pero separados. Me quedo sin palabras porque no hay ninguna que exprese el amor y agradecimiento incondicional que siento por ellos.
Ana. El recuerdo de mi estrella también ha marcado este año. Es lo peor que me ha pasado. Perder a una amiga. Perder a una persona que aunque se fue cuando le tocaba, le tocó demasiado pronto. Mi corazón aún llora y lo hará siempre. Porque es difícil olvidar a alguien cuando tienes tantas cosas que decirle y lo único que puedes hacer es callarlas.
Hablando de amistad sigo sumando recuerdos con mis amigas. Recuerdos que saben a lágrimas y a sonrisas. Momentos que nos unen cada día más. Y con mis amigos igual ¿eh? Que tengo una boda por ahí a la que quiero asistir.
No me quiero olvidar de la familia. Que aunque no les haga el caso que debería, les llevo siempre conmigo. Y me alegro un montón que aquélla operación saliera bien.
¿Cómo acabaré el año? Con mis dos amores. Nos tomaremos las uvas juntos y brindaremos con champin para no perder la tradición de los años impares. Pero antes de eso, veré uno de mis sueños realizarse. Y no voy a contar nada más hasta que lo tenga en mis manos.
Y ahora te hablo a ti, querido lector. Si hace poco que me sigues, bienvenido y ponte cómodo. Y si lo haces desde hace tiempo, gracias y espero que lo sigas haciendo. Sea como fuere, gracias por estar ahí. Y tu año... ¿Qué tal ha ido?
jueves, 30 de noviembre de 2017
EL AMOR
Texto en el que hablo sobre lo que sientes cuando te enamoras.
Y entonces, un buen día, notas que tu corazón late más deprisa. Y tú piensas "noooo" y él grita "siiiii". Y justo en ese momento sabes que no hay marcha atrás, ni escapatoria ni camino que te lleve al punto de partida. Miras hacia atrás y sólo ves un camino que te lleva hacia adelante. Y aunque no quieras admitirlo y te resistas a ello... te has enamorado. Eso te lo diría cualquier cardiólogo que se tercie.
Y empieza el proceso otra vez. Hablas con la persona con la que se ha ido tu corazón. Y sonríes con "esa" sonrisa que sólo acude en ocasiones especiales. Conforme vas conociendo más y más cosas de esa persona, más y más te gusta. No tiene fallos. Y si por casualidad llegas a ver alguno, le restas importancia. Escuchas su nombre por la calle y sonríes. Aunque estés hablando con tu madre por whatsapp y te cuente que su amiga tiene que ir de funeral. Y te llega un mensaje suyo. Vuelve la sonrisa.
Cuando estás a su lado todo te parece que tiene otro color. Las horas se pasan volando y deseas con todas tus fuerzas que no amanezca nunca. Cada beso que te da consigue hacer que multitud de mariposas revoloteen en tu interior.
Hablando de besos. ¿Qué me dices de ese primer beso? Ese instante único e irrepetible. Ese momento en el que la gente, los coches, la Tierra se detiene y sólo estáis tú y él. Él y tu. Dos personas que hablan con la mirada, con las caricias, con cada sonrisa. Esas sonrisas que te hacen tener agujetas en los mofletes.
Y flotas. Simplemente flotas. La vida se vuelve maravillosa de repente y los problemas adquieren el tamaño de un ácaro. Y te das cuenta de lo bonito que está el cielo lleno de estrellas y lo hermosa que es la luna. A tiempo que un suspiro se te escapa entre los labios cuando la distancia os separa.
Es tan bonito esto del amor. Sentirlo es experimentar un cúmulo de sensaciones y sentimientos únicos. Porque aunque te vuelvas a enamorar, lo que sientes por cada persona no lo vuelves a sentir.
No, no estoy enamorada. Sí, ya sé que llegará. No, prisa ninguna. Simplemente me apetecía escribir sobre el amor.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
SÓLO HOY
Entrada en la que hablo de un sueño.
Sólo hoy, cuando cierre los ojos y Morfeo venga a buscarme, soñaré contigo.
Sólo hoy crearé para ti y para mi un mundo de fantasía e ilusión.
Sólo hoy caminaremos de la mano sobre las nubes y acariciaremos la luna.
Sólo hoy las estrellas serán testigos de nuestro amor.
Sólo hoy tu sonrisa hará de la noche más oscura el día más claro.
Sólo hoy mi corazón saldrá de su sitio para meterse en una caja y yo te lo daré con mi mejor sonrisa, porque ya no será mío.
Sólo hoy sentiré en mi pecho los latidos de tu corazón.
Sólo hoy hablaremos de todo y de nada, las palabras bonitas darán paso a silencios igual de hermosos.
Sólo hoy nuestras miradas le harán sonreír al alado Cupido, que sentirá que somos su mejor encargo.
Sólo hoy las estrellas formarán un gran corazón, a través del cual tú y yo pasaremos de la mano.
Sólo hoy el sol nos saludará y nos pedirá que nos demos un beso de despedida, porque las obligaciones diarias vienen galopando a toda velocidad.
Sólo hoy te besaré como no he besado nunca a nadie, sólo hoy sentirás mis labios como si fueran tuyos.
Sólo hoy te diré adiós con la mano, pero no habrá lágrimas, porque sabré que cuando Morfeo deje de acunarme te veré.
Te veré en el autobús que cojo cada mañana, en el bar donde tomo café con las compañeras, en la panadería donde trabajas... o en cualquier sitio donde estés. Y sé que cuando te vea, me mirarás y nos reconoceremos. Será cuando busquemos mil excusas para hablar y hacer realidad el sueño más bonito que existe.
Un sueño que tendré... sólo hoy.
Sólo hoy, cuando cierre los ojos y Morfeo venga a buscarme, soñaré contigo.
Sólo hoy crearé para ti y para mi un mundo de fantasía e ilusión.
Sólo hoy caminaremos de la mano sobre las nubes y acariciaremos la luna.
Sólo hoy las estrellas serán testigos de nuestro amor.
Sólo hoy tu sonrisa hará de la noche más oscura el día más claro.
Sólo hoy mi corazón saldrá de su sitio para meterse en una caja y yo te lo daré con mi mejor sonrisa, porque ya no será mío.
Sólo hoy sentiré en mi pecho los latidos de tu corazón.
Sólo hoy hablaremos de todo y de nada, las palabras bonitas darán paso a silencios igual de hermosos.
Sólo hoy nuestras miradas le harán sonreír al alado Cupido, que sentirá que somos su mejor encargo.
Sólo hoy las estrellas formarán un gran corazón, a través del cual tú y yo pasaremos de la mano.
Sólo hoy el sol nos saludará y nos pedirá que nos demos un beso de despedida, porque las obligaciones diarias vienen galopando a toda velocidad.
Sólo hoy te besaré como no he besado nunca a nadie, sólo hoy sentirás mis labios como si fueran tuyos.
Sólo hoy te diré adiós con la mano, pero no habrá lágrimas, porque sabré que cuando Morfeo deje de acunarme te veré.
Te veré en el autobús que cojo cada mañana, en el bar donde tomo café con las compañeras, en la panadería donde trabajas... o en cualquier sitio donde estés. Y sé que cuando te vea, me mirarás y nos reconoceremos. Será cuando busquemos mil excusas para hablar y hacer realidad el sueño más bonito que existe.
Un sueño que tendré... sólo hoy.
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