Relato inédito que habla sobre una alianza poco común...
Laura entra en casa. Son las ocho de la noche y está agotada. Sólo quiere cenar algo rápido e irse a la cama. Cuando deja el bolso y el abrigo en la silla una voz le saluda.
—Buenas noches, Laura. —Ella sonríe. Es la voz de su corazón.
—¿Qué tal has pasado el día?— La voz de la razón le sorprende
—Corazón, Razón. ¿Qué hacéis juntos?
—Tenemos que contarte algo. Siéntate y ponte cómoda. El amor de tu vida va a llegar pronto. Consideramos que durante estos años has aprendido mucho y te mereces ser feliz y dejar de preocuparte por si el amor verdadero existe o no. Así que lo encontrarás.
—Esto que me cuentas, Razón, es muy bonito. ¿Dónde está la pega? Nunca os he visto unidos y eso me asusta.
Corazón toma la palabra.
—Queremos hablarte de las nuevas sensaciones que juntos vamos a experimentar. En esta ocasión, mi compañero de fatigas estará callado. Te haré creer que ese hombre maravilloso que conocerás próximamente es mi dueño. Pero no va a ser así. Juntos tú y yo le vamos a querer como a ningún otro. Sólo veremos sus cosas buenas y las malas no tendrán importancia, Razón se encargará de que parezcan virtudes poco comunes. Nos lo vamos a pasar muy bien. Volaremos sobre una nube tan alta que no habrá ni rastro de nada negativo. Y cuando mejor estés. —Corazón empieza a llorar y Razón toma la palabra
—Cuando eso suceda, te golpearás contra el suelo. Te diré todas esas cosas que habré callado durante meses, te mostraré la cara de un hombre manipulador que es muy consciente del poder que tiene sobre ti, te mostraré con claridad todas y cada una de las mentiras que habrá detrás de cada "hoy no puedo quedar, tengo una reunión de última hora" y te enseñaré que los detalles ocultaban traiciones.
Laura está en shock. ¿Por qué le dicen todo eso?
—Queremos que estés preparada —continúa hablando razón— está conversación la habrás olvidado con el primer rayo de sol. Queremos hacer de ti una persona fuerte, con las ideas claras y con la certeza de que eres capaz de mover cielo y tierra con sólo proponértelo. Existe el amor verdadero, pero sólo hay uno y es maravilloso. Pero para que puedas disfrutar de él, debes estar preparada. Y esta es nuestra manera de hacer que lo estés. No nos preguntes por tiempos, eso no es cosa nuestra. Sólo disfruta y vive con intensidad cada momento. Ya es tarde, debemos irnos. Acuérdate de olvidar esta conversación.
Laura ve cómo las dos voces salen por la puerta por la que ella ha entrado hace tan solo unos minutos. Se siente abatida. Tiene que pasar una última prueba para poder disfrutar de la plenitud del sentimiento más bonito que existe. No sabe si estará preparada para hacerlo.
Decide hacer caso a las voces y aparca los pensamientos. Cena una ensalada y camina hacia la cama. No tarda en caer dormida. Sueña con nubes, fuegos artificiales, sonrisas, dibujos de corazones. Sueña con la felicidad que le da saber con certeza que el amor para toda la vida sí existe.
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miércoles, 29 de marzo de 2017
martes, 28 de marzo de 2017
18.UN MAL DÍA, UN BUEN DÍA.
Relato publicado el día 1/1/2012. Habla sobre un día y una cita en la vida de la protagonista.
Laura entra en casa y cierra la puerta. Tiene que cenar y arreglarse para salir pero no le apetece nada. Ha tenido un mal día en el trabajo. Bueno, no un mal día, un día peor que malo.
Suena el móvil un mensaje le recuerda la hora a la que han quedado y las ganas que tienen de conocerla. Sonríe. Ella también tiene muchas ganas de conocer a su amigo de internet con el que lleva un mes hablando.
Deja el móvil sobre la mesa y camina hacia el baño. Tiene ganas de llorar, de gritar, de golpear con rabia cualquier cosa que se ponga delante. Decide quedarse con lo primero y frente al espejo llora. Llora por el mal día que ha tenido, por que una amiga suya tiene a su bebé ingresado, porque dentro de dos día va a estar un mes sin ver a sus pequeños, porque su padre no le habla por culpa de su hermana...
De nuevo, el móvil suena. Al mirarlo vuelve a sonreir entre lágrimas, el chico en cuestión se aburre y le apetece hablar con ella. Le contesta con un breve mensaje, le pide unos minutos para darse una ducha rápida.
En la cama está la ropa del trabajo. La mira y recuerda el mal día. Llorando todavía se mete en la bañera. Los vecinos vuelven a discutir. Tiene ganas de tirar la pared abajo y pedirles que se callen. En vez de eso recuerda la nana que le cantaba a sus hijos cuando éstos eran pequeños.
Poco a poco se relaja, el agua caliente y las sales de baño ayudan a ello. Tiene poco tiempo pero necesita unos minutos de no pensar en nada.
Ya duchada, ve como el agua se va. Allí ha dejado todo el estrés y la tensión acumulada. Escucha un grito. Sus vecinos siguen enfadados. Lentamente se arregla. Mira el reloj y no le da tiempo de cenar, decide hacerse un sandwich. Con él todavía en la mano sale de casa.
Mira el móvil y dos mensajes le informan que su cita ya está de camino al lugar donde ha quedado. Por primera vez en el día, piensa en él. Le conoció a través de una red social hace un mes. Desde el primer momento le pareció un chico encantador, educado, simpático, guapo... Debería estar nerviosa, porque a pesar de haber hablado tanto por el chat nunca le ha visto en persona. La experiencia le dice que ese primer contacto es muy importante, ya que con él sabes si le puedes tener como amigo, si hay feeling, o si es una persona que te ha mentido en todo lo que te ha dicho. No está nerviosa, al contrario. Las ganas que tenía de conocerle cuando tan sólo llevaban dos días hablando en este momento se ven multiplicadas. Si, eso es lo que siente. Ganas de conocerle. Nada de dudas ni inseguridades.
Una mano le saluda desde una esquina de la plaza donde han quedado. Sonriendo, camina hasta llegar a su altura. Pronuncian sus nombres y se dan dos besos. La primera pregunta la hace él. "¿Qué tal el curro?" Ella suspira. Decide ser sincera y le cuenta lo sucedido. Una vez a acabado le pide disculpas por el rollo que le ha metido. "Un brindis porque no vuelvas a tener días como este" Dice él levantando su cocacola. Justo en el momento en el que los vasos chocan ella siente que hace años de su mal día.
La conversación hace un recorrido por la vida de estos dos amigos que se acaban de conocer. Laura está feliz y muy contenta de haber aceptado aquella fría noche hablar con un desconocido.
Cuando el sueño amenaza con dejarla dormida en cualquier sitio, decide que es hora de ir a casa. Él se ofrece a acompañarla. De camino a su casa siguen hablando. Parece que les hayan dado cuerda, que tengan la necesidad de contar a la persona que tienen delante todo lo que no sabe de su vida.
Ya en el portal de casa ella le da dos besos y le agradece la velada. Tiene ganas de darle un beso, de decirle que le gusta mucho, de pedirle que suba a su casa, pero decide no hacerlo. Quiere dejar ahí la velada. Le da miedo que su amigo no sienta lo mismo y sentirse rechazada. A pesar de que sus ojos brillan cada vez que la mira.
En la cama sigue la ropa del trabajo, la pone en una silla. Ya no le recuerda el mal día que ha tenido, ahora le recuerda la bonita velada.
Laura entra en casa y cierra la puerta. Tiene que cenar y arreglarse para salir pero no le apetece nada. Ha tenido un mal día en el trabajo. Bueno, no un mal día, un día peor que malo.
Suena el móvil un mensaje le recuerda la hora a la que han quedado y las ganas que tienen de conocerla. Sonríe. Ella también tiene muchas ganas de conocer a su amigo de internet con el que lleva un mes hablando.
Deja el móvil sobre la mesa y camina hacia el baño. Tiene ganas de llorar, de gritar, de golpear con rabia cualquier cosa que se ponga delante. Decide quedarse con lo primero y frente al espejo llora. Llora por el mal día que ha tenido, por que una amiga suya tiene a su bebé ingresado, porque dentro de dos día va a estar un mes sin ver a sus pequeños, porque su padre no le habla por culpa de su hermana...
De nuevo, el móvil suena. Al mirarlo vuelve a sonreir entre lágrimas, el chico en cuestión se aburre y le apetece hablar con ella. Le contesta con un breve mensaje, le pide unos minutos para darse una ducha rápida.
En la cama está la ropa del trabajo. La mira y recuerda el mal día. Llorando todavía se mete en la bañera. Los vecinos vuelven a discutir. Tiene ganas de tirar la pared abajo y pedirles que se callen. En vez de eso recuerda la nana que le cantaba a sus hijos cuando éstos eran pequeños.
Poco a poco se relaja, el agua caliente y las sales de baño ayudan a ello. Tiene poco tiempo pero necesita unos minutos de no pensar en nada.
Ya duchada, ve como el agua se va. Allí ha dejado todo el estrés y la tensión acumulada. Escucha un grito. Sus vecinos siguen enfadados. Lentamente se arregla. Mira el reloj y no le da tiempo de cenar, decide hacerse un sandwich. Con él todavía en la mano sale de casa.
Mira el móvil y dos mensajes le informan que su cita ya está de camino al lugar donde ha quedado. Por primera vez en el día, piensa en él. Le conoció a través de una red social hace un mes. Desde el primer momento le pareció un chico encantador, educado, simpático, guapo... Debería estar nerviosa, porque a pesar de haber hablado tanto por el chat nunca le ha visto en persona. La experiencia le dice que ese primer contacto es muy importante, ya que con él sabes si le puedes tener como amigo, si hay feeling, o si es una persona que te ha mentido en todo lo que te ha dicho. No está nerviosa, al contrario. Las ganas que tenía de conocerle cuando tan sólo llevaban dos días hablando en este momento se ven multiplicadas. Si, eso es lo que siente. Ganas de conocerle. Nada de dudas ni inseguridades.
Una mano le saluda desde una esquina de la plaza donde han quedado. Sonriendo, camina hasta llegar a su altura. Pronuncian sus nombres y se dan dos besos. La primera pregunta la hace él. "¿Qué tal el curro?" Ella suspira. Decide ser sincera y le cuenta lo sucedido. Una vez a acabado le pide disculpas por el rollo que le ha metido. "Un brindis porque no vuelvas a tener días como este" Dice él levantando su cocacola. Justo en el momento en el que los vasos chocan ella siente que hace años de su mal día.
La conversación hace un recorrido por la vida de estos dos amigos que se acaban de conocer. Laura está feliz y muy contenta de haber aceptado aquella fría noche hablar con un desconocido.
Cuando el sueño amenaza con dejarla dormida en cualquier sitio, decide que es hora de ir a casa. Él se ofrece a acompañarla. De camino a su casa siguen hablando. Parece que les hayan dado cuerda, que tengan la necesidad de contar a la persona que tienen delante todo lo que no sabe de su vida.
Ya en el portal de casa ella le da dos besos y le agradece la velada. Tiene ganas de darle un beso, de decirle que le gusta mucho, de pedirle que suba a su casa, pero decide no hacerlo. Quiere dejar ahí la velada. Le da miedo que su amigo no sienta lo mismo y sentirse rechazada. A pesar de que sus ojos brillan cada vez que la mira.
En la cama sigue la ropa del trabajo, la pone en una silla. Ya no le recuerda el mal día que ha tenido, ahora le recuerda la bonita velada.
lunes, 27 de marzo de 2017
17. UNA TARDE DE AMOR Y CINE
Una breve historia sobre una chica que acude al encuentro de su amado. La foto que lo acompaña es de Gloria GM. Gracias por tu aportación a mis letras.
Laura camina despacio por la calle. Ha quedado con su novio para ir al cine. Van a ver una película subtitulada de un género que tiene pocos seguidores. Llevan juntos tres meses gracias a su hermana, que les presentó precisamente porque les gustan las mismas películas. Fue una cita a ciegas y no pudo ir mejor.
"Si alguien me mira va a pensar que estoy loca", piensa mientras camina. Está muy feliz. El amor le ha acariciado el corazón y siente que anda sobre las nubes. Le encanta Pedro. Es sensible, guapo, cariñoso y con una paciencia que ya le gustaría a tener a ella. Se complementan a la perfección y cada vez que sus manos se rozan, sienten una descarga. Con tan sólo mirarse a los ojos consiguen hacer desaparecer el mundo que les rodea.
Recuerda su primer beso. Estaban sentados en las butacas centrales de una sala pequeña y medio vacía. Pedro estaba nervioso, tomó aire y la miró fijamente a los ojos. "Me gustas mucho" acertó a decir sin trabarse. Cerró los ojos y le dio un beso. Ella sonreía ampliamente. Un segundo antes de que apagaran las luces, le cogió de la mano y le susurró al oído. "Tú a mí también". De nuevo sus labios se unieron. Permanecieron toda la sesión con las manos entrelazadas. Se acariciaban, dibujaban circulos y corazoncitos en la palma de la mano. Y cuando se miraban, un rubor aparecía en sus mejillas.
Ya casi está llegando al bar donde han quedado. Tiene muchas ganas de verle a pesar de que se vieron el día anterior. Llega, se sienta en una mesa y pide un café. Ha llegado antes de hora y coge el móvil para jugar al tetris. Cuando levanta la vista ve una bonita rosa. Sorprendida se levanta y le da un beso. Le mira a los ojos y le da las gracias sin separar los labios, lo hace con una de esas miradas que sólo entienden las personas enamoradas.
domingo, 26 de marzo de 2017
16.DEDICADO A ISABEL
En esta ocasión no hablo de un amor romántico. Pero es un amor verdadero. Una carta escrita con el corazón, la publiqué el día 18/3/2012. No quiero retocarla, por eso no tiene puntos y aparte.
Te quiero. Es la única explicación que le encuentro a lo que siento. Todavía hoy, lloro al recordarte. No es siempre, pero cuando tengo el corazón algo sensible una lágrima resbala por mi mejilla cuando tu recuerdo viene a mi mente. Creo que nunca te he dedicado una entrada, y eres la persona que mas se la merece. Gracias a tí estoy aqui, escribiendo y luchando día a dia. Desgraciadamente no puedo recordar todo lo que me enseñaste, que seguro fue mucho, pero si me quedo con lo sucedido el dia que te fuiste. Luchaste. Eso es lo importante. No fue suficiente, pero lo intentaste. Ese es el último recuerdo que tengo de tí. Lo que vino después no tiene importancia. Se rompió el lazo y el dolor la mirada ausente no tienen descripción posible. Relatar la tristeza que se siente en ese momento... no. Hay cosas que no admiten adjetivos. Tan sólo el corazón sabe lo que es. Y por eso se que te quiero. Y lo haré hasta el día que nos reencontremos, y cuando sucesa eso, lo seguiré haciendo. Ya perdonarás que no siga escribiendo, pero no soy capaz. Te echo de menos. Cada noche, cuando voy por la calle, miro al cielo y te busco. Pregunto cosas y al instante se la respuesta. Se que estás ahi, y me alegra que sea así, aunque e de reconocer que preferiría tenerte un poco mas cerca. Bueno, mamá, me despido hasta la próxima. Gracias por haberme dado la vida y sigue dándome fuerzas para seguir viviéndola. Un besazo enorme de la única persona que te amará como nunca nadie lo hizo.
sábado, 25 de marzo de 2017
MI PRIMERA VEZ
Nueva entrada en la que hablo de un mundo que me resulta familiar y a la vez desconocido.
Las primeras veces, son complicadas. El primer beso, la primera noche que estás con un chico a solas, el primer día de trabajo, la primera comida que cocinas... Aunque la teoría nos la sepamos, dar el paso cuesta un poco y no siempre sale bien a la primera.
Quiero hablar hoy de la primera vez que conoces a personas con las que compartes una afición. A mí me ha pasado hace muy poco con el mundo literario. Siempre ha sido mi afición. Bueno, más que eso. Mi desahogo, una forma de intentar transmitir algo sólo juntando letras. He conocido a varias personas que sienten lo mismo que yo cuando cogen un boli. Sinceramente, se me hace raro. La gente de mi entorno no escribe y alguna vez me he llegado a sentir un bicho raro. ¿Soledad y silencio para escribir? ¿Inspiración? Para gustos están los colores, eso está claro, pero no es lo habitual.
Como decía, ahora puedo compartir experiencias. Y ante mí se ha abierto un gran mundo. Hay muchísima gente que escribe y muy bien. Luego está el mundo de la edición y de la autoedición, palabra que ni conocía. Y en medio de todo esto, estoy yo. Intentando buscar mi sitio. ¿Dónde quiero llegar? ¿Tengo talento o simplemente sé juntar muchas palabras para formar un texto? En esto, como en casi todo, no hay verdades absolutas. Y supongo que depende de mí encontrar un hueco en el que esté cómoda. Intentar visualizar un sueño e ir a por él. He de reconocer que ando algo, vale, algo no. Muy perdida porque es todo un mundo nuevo para mí a pesar de que las letras y yo somos amigas desde hace tiempo.
Por hoy, dejo aquí la entrada. Hace tiempo que no escribía una rallada y las echaba de menos. Gracias por tu tiempo.
Las primeras veces, son complicadas. El primer beso, la primera noche que estás con un chico a solas, el primer día de trabajo, la primera comida que cocinas... Aunque la teoría nos la sepamos, dar el paso cuesta un poco y no siempre sale bien a la primera.
Quiero hablar hoy de la primera vez que conoces a personas con las que compartes una afición. A mí me ha pasado hace muy poco con el mundo literario. Siempre ha sido mi afición. Bueno, más que eso. Mi desahogo, una forma de intentar transmitir algo sólo juntando letras. He conocido a varias personas que sienten lo mismo que yo cuando cogen un boli. Sinceramente, se me hace raro. La gente de mi entorno no escribe y alguna vez me he llegado a sentir un bicho raro. ¿Soledad y silencio para escribir? ¿Inspiración? Para gustos están los colores, eso está claro, pero no es lo habitual.
Como decía, ahora puedo compartir experiencias. Y ante mí se ha abierto un gran mundo. Hay muchísima gente que escribe y muy bien. Luego está el mundo de la edición y de la autoedición, palabra que ni conocía. Y en medio de todo esto, estoy yo. Intentando buscar mi sitio. ¿Dónde quiero llegar? ¿Tengo talento o simplemente sé juntar muchas palabras para formar un texto? En esto, como en casi todo, no hay verdades absolutas. Y supongo que depende de mí encontrar un hueco en el que esté cómoda. Intentar visualizar un sueño e ir a por él. He de reconocer que ando algo, vale, algo no. Muy perdida porque es todo un mundo nuevo para mí a pesar de que las letras y yo somos amigas desde hace tiempo.
Por hoy, dejo aquí la entrada. Hace tiempo que no escribía una rallada y las echaba de menos. Gracias por tu tiempo.
15. HABÍA UNA VEZ UN TIGRE Y UN DELFÍN...

En esta ocasión uno dos entradas que forman un sólo relato. La primera parte la publiqué el día 10/10/2010 y el final fue el 12/10/2010. Habla de un amor imposible.
El tigre mira al delfín. Observa sus formas estilizadas. Le ve moverse por el agua. Nada feliz. Su medio natural es el mar. Allí tiene todo lo que necesita. Comida, compañía, diversión... no necesita mas. Se siente observado y mira al tigre.
El felino, apoyado contra el cristal, se siente avergonzado. No quiere que descubra su admiración. Él también es feliz. Cada día le cuesta mas cazar, siente que se hace mayor, las hembras muestran cierto interés, pero hoy ha descubierto un ser que le ha llamado la atención. Poco tienen en común y lo sabe, pero hay algo que le impide separarse del cristal. Tal vez sea su agilidad o su capacidad para moverse entre las rocas sin ni siquiera rozarlas. Sea como fuere, ahí está. Admirando el color de su piel, su hocico alargado y su capacidad para comunicarse con tan sólo emitir inaudibles sonidos.
Decide alejarse. Tal vez algún día vuelva a visitar a su nuevo amigo, tal vez no. ¿Y si se arriesga? ¿Y si salta el tanque y nada con él? No, sabe que el agua mojando su piel no es una sensación agradable y que nunca va a poder tener lo que quiere, la misma admiración que siente el tigre por el delfín.
El tigre poco a poco se aleja. Sabe que no va a volver al tanque. Está cabizbajo. No le resulta fácil alejarse de aquello que admira, pero sabe que es lo mejor. El delfín seguirá feliz en su medio acuático y no recordará la visita del gran gato de bigotes largos. En su gran tanque de agua tiene muchas distracciones, tiene su vida, no necesita la admiración de un ser de cuatro patas al que no le gusta el agua.
Tan sólo han sido un par de días los que ha admirado al delfín, pero le da pena irse. Sabe que su presencia no deja ningún recuerdo y eso le duele. Levanta la cabeza. Él es un señor tigre. Un gran felino y sabe que va a encontrar en su mundo algún ser de su especie con el que compartir cacerías y momentos de sueño bajo el sol. En realidad, no necesita al delfín. No necesita admirar a un animal tras la cristalera. Nunca lo ha necesitado, pero fue una sensación nueva. No había visto un ser tan ágil en el agua y no podía imaginar que él pudiera llamar su atención.
Poco a poco llega a su manada. Cuando el primer cachorrillo se acerca para saludarle olvida al delfín.
FIN
viernes, 24 de marzo de 2017
14. CAMBIOS
Relato que habla de los cambios que se producen cuando el amor se acaba. Publicado el día 2/4/2012.
La decisión ya está tomada. No hay vuelta atrás. Cada uno va a seguir por su camino. Un camino incierto y lleno de obstáculos. Hasta hace unos días saltábamos juntos por encima de ellos, a partir de ahora no, haremos lo mismo pero en solitario. Cada uno por su lado.
Hace unos meses tenía pesadillas con esta situación que hoy es una realidad. Cada discusión, cada portazo, cada lágrima... hacían que le viera las orejas al lobo. Sabía que esto no podía durar mucho así. Tenía miedo de que un día te fueras enfadada de casa y decidieras no volver. Por eso tenía pesadillas, porque desde que te conocí fuiste mi vida.
Justo en el momento que nuestras miradas se cruzaron en aquel bar de copas supe que quería estar contigo... y así fue. Viví un sueño de cinco años y ahora, cuando nuestra pequeña ya sabe andar sola, nuestros caminos se separan.
No somos compatibles, eso es todo. Nos queremos mucho pero somos incapaces de encontrar un punto intermedio para llevar una buena convivencia. Lo siento, en realidad no se muy bien que he hecho mal. Tal vez nada... tal vez todo... o igual es simplemente que no estamos destinados a estar juntos. Así de fácil y de difícil a la vez.
Pero bueno, lo hecho hecho está y ahora no quiero pensar en lo que podía haber sido y no fue. Ahora toca pensar en el futuro, en ese largo camino lleno de obstáculos que tengo por delante. Cuando hable de ti tendré que poner el prefijo "ex-" ex-mujer. Suena raro... y mas cuando me refiero a ti. Cuando alguien me pregunte cual es mi estado civil deberé decir divorciado. No me gusta esa palabra, casado suena mejor, e incluso soltero... si, creo que diré eso.
Ahora toca decidir con quien va a estar cada día nuestra pequeña. Esa píldora cuesta aún mas tragarla que las anteriores. Tu vivirás en otra casa y cuando ella esté contigo no estará conmigo. Recuerdo el día que nació... ¡No! He dicho que nada de recuerdos... y mucho menos felices. Habrá que llegar a un acuerdo sobre donde pasará cada día la reina de la casa. Va a ser duro llegar y no verla. Llegar...a una casa que no será la mía.
Recuerdo nuestra última mudanza y el recuerdo desaparece. Tengo que continuar. Tendré que avisar en el trabajo que mi situación ha cambiado, tal vez puedan darme un horario mas flexible para que pueda compaginarlo con la peque. Ahora no puedo pensar en eso, no se con quien va a estar ni que voy a necesitar.
El mes que viene empiezan las vacaciones escolares. Ahora ya no iremos al pueblo costero donde veraneábamos todos los años, bueno, podré ir yo y alquilar la habitación 307 del hotelito a pie de playa que siempre reservábamos. Pero tú no dormirás a mi lado.
Dormir sólo. Llevo varios días dando vueltas por la cama y no consigo encontrar mi sitio. Me falta el lugar que ocupaba tu cuerpo, tu hermoso cuerpo. Nadie me acaricia el pelo y no sé como dormir. Es curioso, una niña de un año y tres meses sabe dormirse sola y yo, un hombre de 27 años no. Tengo que aprender. Igual que tendré que aprender a vivir con el silencio de una casa vacía, con la soledad de un corazón roto, con las preguntas de amigos y familiares. Preguntas que yo mismo me hago y a las que no sé y no quiero dar respuesta. ¿Cómo vivo sin ti? ¿Cómo lo hago para no llamarte y contarte los cotilleos del curro? ¿A quién le cuento que he tenido una idea para decorar la habitación de la niña? No sé... supongo que tendré que adaptarme.
Tengo miedo, y mucho. No sé si seré capaz de caminar, de saltar cada tronco, cada piedra, cada riachuelo. ¿Dónde me lleva el camino? ¿Qué me espera al final de él? ¿Un nuevo amor? ¿La soledad? No lo sé y me da igual. Sólo quiero empezar a andar cuanto antes para llegar a la meta. Para mirar hacia atrás y ver que todo está superado. ¿Llegará ese día? Quiero pensar que si, pero no se cuando. Lo que tengo seguro es que el día que sea capaz de superarlo todo seré mas fuerte.
Ahora voy a guardar esta hoja de papel mojado de lágrimas y voy a meterme en la cama, para seguir buscando tu figura, para asumir que lo que ayer fue una pesadilla, hoy se convierte en realidad.
La decisión ya está tomada. No hay vuelta atrás. Cada uno va a seguir por su camino. Un camino incierto y lleno de obstáculos. Hasta hace unos días saltábamos juntos por encima de ellos, a partir de ahora no, haremos lo mismo pero en solitario. Cada uno por su lado.
Hace unos meses tenía pesadillas con esta situación que hoy es una realidad. Cada discusión, cada portazo, cada lágrima... hacían que le viera las orejas al lobo. Sabía que esto no podía durar mucho así. Tenía miedo de que un día te fueras enfadada de casa y decidieras no volver. Por eso tenía pesadillas, porque desde que te conocí fuiste mi vida.
Justo en el momento que nuestras miradas se cruzaron en aquel bar de copas supe que quería estar contigo... y así fue. Viví un sueño de cinco años y ahora, cuando nuestra pequeña ya sabe andar sola, nuestros caminos se separan.
No somos compatibles, eso es todo. Nos queremos mucho pero somos incapaces de encontrar un punto intermedio para llevar una buena convivencia. Lo siento, en realidad no se muy bien que he hecho mal. Tal vez nada... tal vez todo... o igual es simplemente que no estamos destinados a estar juntos. Así de fácil y de difícil a la vez.
Pero bueno, lo hecho hecho está y ahora no quiero pensar en lo que podía haber sido y no fue. Ahora toca pensar en el futuro, en ese largo camino lleno de obstáculos que tengo por delante. Cuando hable de ti tendré que poner el prefijo "ex-" ex-mujer. Suena raro... y mas cuando me refiero a ti. Cuando alguien me pregunte cual es mi estado civil deberé decir divorciado. No me gusta esa palabra, casado suena mejor, e incluso soltero... si, creo que diré eso.
Ahora toca decidir con quien va a estar cada día nuestra pequeña. Esa píldora cuesta aún mas tragarla que las anteriores. Tu vivirás en otra casa y cuando ella esté contigo no estará conmigo. Recuerdo el día que nació... ¡No! He dicho que nada de recuerdos... y mucho menos felices. Habrá que llegar a un acuerdo sobre donde pasará cada día la reina de la casa. Va a ser duro llegar y no verla. Llegar...a una casa que no será la mía.
Recuerdo nuestra última mudanza y el recuerdo desaparece. Tengo que continuar. Tendré que avisar en el trabajo que mi situación ha cambiado, tal vez puedan darme un horario mas flexible para que pueda compaginarlo con la peque. Ahora no puedo pensar en eso, no se con quien va a estar ni que voy a necesitar.
El mes que viene empiezan las vacaciones escolares. Ahora ya no iremos al pueblo costero donde veraneábamos todos los años, bueno, podré ir yo y alquilar la habitación 307 del hotelito a pie de playa que siempre reservábamos. Pero tú no dormirás a mi lado.
Dormir sólo. Llevo varios días dando vueltas por la cama y no consigo encontrar mi sitio. Me falta el lugar que ocupaba tu cuerpo, tu hermoso cuerpo. Nadie me acaricia el pelo y no sé como dormir. Es curioso, una niña de un año y tres meses sabe dormirse sola y yo, un hombre de 27 años no. Tengo que aprender. Igual que tendré que aprender a vivir con el silencio de una casa vacía, con la soledad de un corazón roto, con las preguntas de amigos y familiares. Preguntas que yo mismo me hago y a las que no sé y no quiero dar respuesta. ¿Cómo vivo sin ti? ¿Cómo lo hago para no llamarte y contarte los cotilleos del curro? ¿A quién le cuento que he tenido una idea para decorar la habitación de la niña? No sé... supongo que tendré que adaptarme.
Tengo miedo, y mucho. No sé si seré capaz de caminar, de saltar cada tronco, cada piedra, cada riachuelo. ¿Dónde me lleva el camino? ¿Qué me espera al final de él? ¿Un nuevo amor? ¿La soledad? No lo sé y me da igual. Sólo quiero empezar a andar cuanto antes para llegar a la meta. Para mirar hacia atrás y ver que todo está superado. ¿Llegará ese día? Quiero pensar que si, pero no se cuando. Lo que tengo seguro es que el día que sea capaz de superarlo todo seré mas fuerte.
Ahora voy a guardar esta hoja de papel mojado de lágrimas y voy a meterme en la cama, para seguir buscando tu figura, para asumir que lo que ayer fue una pesadilla, hoy se convierte en realidad.
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