En esta ocasión hablo de cuándo soy valiente y cuándo lo soy menos.
Yo soy muy valiente. Súper valiente. La mujer más valiente del mundo mundial. Aunque pueda sonar irónico, no lo es. Es real como la vida misma. Eso sí, con un matiz. Soy así en el sofá de mi casa. Luego ya, cuando me enfrento a la situación... La cosa hay veces que cambia un poco.
En el sofá donde me encuentro ahora es donde viajo a través del mundo de la fantasía. Aquí es donde desarrollo la mayoría de los relatos y entradas de blog como esta. Soy capaz de verme viviendo en una casa el doble de grande que la mía con el chico que me gusta, los pequeños y un pequeño zoológico. Sólo hay unos pequeños detalles, tengo alergia, no tengo pasta para una casa más grande y en cuanto a mi corazón prefiero no hablar. En esta ocasión no quiero hablar de amor.
Desde mi sofá me enfrento a situaciones que me dan miedo, como ir al dentista o subir por una cuerda de nudos. Me siento invencible. Y cuando me tumbo aún lo soy más. En posición horizontal los sueños campan a sus anchas. Sueños en los que las cosas no son como son, sino como quiero que sean. Y todo es gracias a mi valentía.
Qué fácil se ve todo desde aquí. Qué cómodo es engañarme a mí misma con frases como "no tengo miedo a esta situación", "cuando me vea en este dilema actuaré de forma diferente", "le voy a decir que no me gusta" o "le voy a decir que le quiero".
Es muy bonito el mundo de los sueños, el de la fantasía. Es maravilloso cómo nos podemos autoconvencer de cosas que sabemos que no son así en el mundo real. Es mágico sentir emociones con tan sólo visualizar una escena.
Fuera de mi sofá, no soy tan valiente. Bueno, en realidad sí pero las cosas son un poco, o un mucho más difíciles. Lejos de la comodidad que él ofrece me cuesta un poco o un bastante más hacer frente a mis miedos. Cuando no estoy sentada, no tengo que autoconvencerme de nada, porque la realidad se muestra ante mis ojos.
Pero a pesar de todo, aunque el mundo de los sueños y de la fantasía se evaporen. Aunque el mundo real no tenga nada que ver con las cosas de las que me intento autoconvencer y no sienta las emociones que deseo sentir. A pesar de todo ello y de no ser tan valiente lejos de mi sofá, me quedo con lo que hay fuera. Agradezco enormemente esos momentos de ilusión y alegría. Pero no hay nada comparable a la sonrisa de una persona real, a una caricia, un beso o una lágrima que arde en la mejilla.
Aunque lejos de mi sofá sea menos valiente, me encanta la vida que tengo. Me gusta ese miedo que parcialmente me bloquea y luego me empuja. Disfruto con los retos de cada día, porque sé que soy capaz de superarlos todos. Y sólo cuando me veo superada por los problemas o necesito escribir un relato, acudo a mi sofá. Este sitio mágico que me permite cargar las pilas.
¿Y tu sitio mágico cuál es? Seguro que tienes un lugar al que acudes cuando las cosas no te van del todo bien. Si te apetece, cuéntamelo y compartimos experiencias. Gracias por estar ahí.
Categorías.
RALLADAS
(132)
DEDICADO A...
(45)
RAYADAS
(43)
RELATOS
(40)
AMOR
(20)
VIVENCIAS
(14)
SIN ETIQUETA
(11)
EXCURSIONES
(10)
DIARIO
(6)
DESAFÍOS
(3)
CONCURSO
(2)
NUEVA ENTRADA.
(2)
Primera entrada del blog.
(1)
domingo, 16 de julio de 2017
sábado, 8 de julio de 2017
¿AMOR? NO, GRACIAS, PREFIERO SEXO.
En esta ocasión hablo sobre el miedo a enamorarnos y el sexo con y sin amor.
Llevo varios meses queriendo escribir sobre un tema que está a la orden del día. En esta ocasión, compartiré mi visión pero utilizaré experiencias ajenas.
Gracias a las redes sociales por un lado y a que ahora tenemos muy accesible todo lo que queremos, siento que el amor ha pasado a un segundo plano. No sé, tal vez soy una persona anticuada pero soy una romanticona. De esas que disfrutan haciendo el amor, teniendo detalles con su pareja y haciéndole sentir que es lo mejor que le ha pasado en la vida. De alguna manera tengo la sensación que eso ya no se lleva. Hemos cambiado hacer el amor por follar, los detalles por el control y hacer sentir bien a nuestro compañero por marcar nuestra independencia.
Independencia. Tal vez esa palabra sea una de las claves. Tenemos mucho miedo a perder eso que nos ha costado tanto conseguir. Entrar y salir de casa, sin dar explicaciones, liarte con quien quieras con total libertad. El amor se ve como una jaula. Pensamos que por tener pareja vamos a tener que dejar de hacer todas esas cosas que nos gustan. Cuando en realidad no es así, mejor dicho, no debería ser así.
Independencia. Yo soy una mujer independiente. Trabajo, niños, casa... Debo buscar momentos para aburrirme. Pero no considero que eso sea incompatible para estar en pareja. Cada persona tiene su vida hecha y sólo por enamorarse no debe deshacerla. Con buscar algún rato para coincidir con esa persona es suficiente. Y cuando estás bien con la compañía los ratos no se buscan, sino que se encuentran.
Miedo a que nos hagan daño... otra vez. Fantasmas, muros, mochilas, historias no superadas. Cada uno que le ponga al miedo la excusa que quiera. Pero lo cierto es que ahí está y es otra barrera que nos ponemos a nosotros mismos para decir sí al sentimiento más bonito que existe. Es mucho más fácil y sencillo mostrar nuestro cuerpo. Todos tenemos lo mismo. Mas grandes, mas pequeñas. Nosotras tenemos dos y ellos tienen una. Pero el corazón es otra historia. Nadie te va a señalar con el dedo porque tengas un pecho pequeño. Pero sí puede hacerte llorar al decirte adiós cuando empezabas a enamorarte. Y eso, seamos sinceros, duele. Y no nos gusta el dolor, ni el sabor de las lágrimas saladas. Por eso es mejor coger a nuestro amigo y protegerle con fantasmas, muros y todo lo que esté a nuestro alcance para que no nos hagan daño. Al hacer eso lo que conseguimos es no ver lo fuertes que en realidad somos. Porque todos somos más fuertes de lo que pensamos. Yo no soy una chica de muros, mas bien de piscinas sin agua. Pero prefiero mil veces llorar porque algo no salió bien o no fue correspondido que la impotencia porque el miedo ha ganado su batalla y me ha paralizado.
¿Sexo o amor? Por favor, sexo. El amor ya si eso, cuando nos vayamos conociendo más, pase el tiempo y no encuentre a una tía más buena o tío mas bueno que tirarme... tal vez me lo llegue a plantear. Vamos, que como no me enamore sin querer seguiremos siendo amigos con derecho hasta que uno de los dos admita que siente algo. No es mi opinión, en absoluto. Pero como dice la canción del tractor amarillo "es lo que se lleva ahora". A pesar de no compartirlo lo respeto y lo entiendo. Queremos las cosas ya, lo fácil, echar un polvo y tirar de la cadena. Sin tener la obligación de quedarnos a dormir y soportar el mal aliento ajeno, sin tener que ir con los amigos de nuestra pareja, sin sentir que si no contestamos a un mensaje en un tiempo prudencial, nos van a echar la bronca porque estábamos "en línea"'. El sexo es divertido, placentero y todos los médicos lo recomiendan. No tiene nada de malo, al contrario, pero yo soy más de hacer el amor. Ya lo he comentado, estoy anticuada. No digo que necesite estar enamorada ni que quiera llegar virgen al matrimonio. Pero sí prefiero que haya algo de sentimiento por ambas partes. Que la atracción no sea sólo física. Es como darle un valor añadido a una necesidad fisiológica. De la misma manera que una ensalada aliñada sabe mejor que una que no lo está. En el sexo "esas miradas" le dan un punto que hace temblar nuestro corazón y no sólo nuestras partes bajas. Yo lo prefiero. Si puedo tenerlo todo ¿Por qué conformarme con menos?
Estaría horas escribiendo sobre el tema. Pero no haría mas que dar vueltas a lo mismo. Estamos en una sociedad en la que queremos todo para ayer y sin demasiadas complicaciones. Y es normal que así sea. Buscamos aquello que nos hace feliz y huimos de la tristeza. Queremos lo más barato, lo que menos nos cueste. Pero al hacer eso le damos la espalda a un sentimiento, que para mí, es el más completo que existe. ¿Y para ti? ¿Qué opinas sobre el tema? Si tienes ganas de hablar de ello, no dudes en escribirme. Gracias por estar ahí. Nos vemos en la próxima entrada.
Llevo varios meses queriendo escribir sobre un tema que está a la orden del día. En esta ocasión, compartiré mi visión pero utilizaré experiencias ajenas.
Gracias a las redes sociales por un lado y a que ahora tenemos muy accesible todo lo que queremos, siento que el amor ha pasado a un segundo plano. No sé, tal vez soy una persona anticuada pero soy una romanticona. De esas que disfrutan haciendo el amor, teniendo detalles con su pareja y haciéndole sentir que es lo mejor que le ha pasado en la vida. De alguna manera tengo la sensación que eso ya no se lleva. Hemos cambiado hacer el amor por follar, los detalles por el control y hacer sentir bien a nuestro compañero por marcar nuestra independencia.
Independencia. Tal vez esa palabra sea una de las claves. Tenemos mucho miedo a perder eso que nos ha costado tanto conseguir. Entrar y salir de casa, sin dar explicaciones, liarte con quien quieras con total libertad. El amor se ve como una jaula. Pensamos que por tener pareja vamos a tener que dejar de hacer todas esas cosas que nos gustan. Cuando en realidad no es así, mejor dicho, no debería ser así.
Independencia. Yo soy una mujer independiente. Trabajo, niños, casa... Debo buscar momentos para aburrirme. Pero no considero que eso sea incompatible para estar en pareja. Cada persona tiene su vida hecha y sólo por enamorarse no debe deshacerla. Con buscar algún rato para coincidir con esa persona es suficiente. Y cuando estás bien con la compañía los ratos no se buscan, sino que se encuentran.
Miedo a que nos hagan daño... otra vez. Fantasmas, muros, mochilas, historias no superadas. Cada uno que le ponga al miedo la excusa que quiera. Pero lo cierto es que ahí está y es otra barrera que nos ponemos a nosotros mismos para decir sí al sentimiento más bonito que existe. Es mucho más fácil y sencillo mostrar nuestro cuerpo. Todos tenemos lo mismo. Mas grandes, mas pequeñas. Nosotras tenemos dos y ellos tienen una. Pero el corazón es otra historia. Nadie te va a señalar con el dedo porque tengas un pecho pequeño. Pero sí puede hacerte llorar al decirte adiós cuando empezabas a enamorarte. Y eso, seamos sinceros, duele. Y no nos gusta el dolor, ni el sabor de las lágrimas saladas. Por eso es mejor coger a nuestro amigo y protegerle con fantasmas, muros y todo lo que esté a nuestro alcance para que no nos hagan daño. Al hacer eso lo que conseguimos es no ver lo fuertes que en realidad somos. Porque todos somos más fuertes de lo que pensamos. Yo no soy una chica de muros, mas bien de piscinas sin agua. Pero prefiero mil veces llorar porque algo no salió bien o no fue correspondido que la impotencia porque el miedo ha ganado su batalla y me ha paralizado.
¿Sexo o amor? Por favor, sexo. El amor ya si eso, cuando nos vayamos conociendo más, pase el tiempo y no encuentre a una tía más buena o tío mas bueno que tirarme... tal vez me lo llegue a plantear. Vamos, que como no me enamore sin querer seguiremos siendo amigos con derecho hasta que uno de los dos admita que siente algo. No es mi opinión, en absoluto. Pero como dice la canción del tractor amarillo "es lo que se lleva ahora". A pesar de no compartirlo lo respeto y lo entiendo. Queremos las cosas ya, lo fácil, echar un polvo y tirar de la cadena. Sin tener la obligación de quedarnos a dormir y soportar el mal aliento ajeno, sin tener que ir con los amigos de nuestra pareja, sin sentir que si no contestamos a un mensaje en un tiempo prudencial, nos van a echar la bronca porque estábamos "en línea"'. El sexo es divertido, placentero y todos los médicos lo recomiendan. No tiene nada de malo, al contrario, pero yo soy más de hacer el amor. Ya lo he comentado, estoy anticuada. No digo que necesite estar enamorada ni que quiera llegar virgen al matrimonio. Pero sí prefiero que haya algo de sentimiento por ambas partes. Que la atracción no sea sólo física. Es como darle un valor añadido a una necesidad fisiológica. De la misma manera que una ensalada aliñada sabe mejor que una que no lo está. En el sexo "esas miradas" le dan un punto que hace temblar nuestro corazón y no sólo nuestras partes bajas. Yo lo prefiero. Si puedo tenerlo todo ¿Por qué conformarme con menos?
Estaría horas escribiendo sobre el tema. Pero no haría mas que dar vueltas a lo mismo. Estamos en una sociedad en la que queremos todo para ayer y sin demasiadas complicaciones. Y es normal que así sea. Buscamos aquello que nos hace feliz y huimos de la tristeza. Queremos lo más barato, lo que menos nos cueste. Pero al hacer eso le damos la espalda a un sentimiento, que para mí, es el más completo que existe. ¿Y para ti? ¿Qué opinas sobre el tema? Si tienes ganas de hablar de ello, no dudes en escribirme. Gracias por estar ahí. Nos vemos en la próxima entrada.
martes, 27 de junio de 2017
ME GUSTAS
Entrada con la que estreno una nueva categoría "sin etiqueta". No es una rallada porque no expresa ningún pensamiento, ni va dirigido a nadie, ni es un relato. Simplemente, son frases que hablan de un sentimiento.
Me gusta lo tímido que eres y también cuando dejas de lado la timidez y nos reímos juntos.
Me gusta cuando hablamos por las aplicaciones de internet y el sueño nos dice que es hora de dormir, aunque no tenga ganas de dejar de escribirte.
Me gusta cuando nos vemos y tu sonrisa dice lo mucho que te alegras de verme.
Me gusta cuando me das dos besos y un escalofrío recorre mi espalda gracias al roce de tus labios.
Me gusta cuando hablamos horas y horas sobre nuestras aficiones comunes y cuando me explicas esas otras tan raras que tienes.
Me gusta cuando me rozas sin querer el brazo y se me pone la piel de gallina.
Me gustas cuando estamos con mucha gente y me miras sólo a mi, porque en ese momento siento que soy especial para ti.
Me gusta cerrar los ojos para imaginarnos juntos, porque sólo ahí, sólo en mi mundo de luz y color, tengo el valor de mirarte a los ojos para decirte cuánto me gustas.
Me gusta lo tímido que eres y también cuando dejas de lado la timidez y nos reímos juntos.
Me gusta cuando hablamos por las aplicaciones de internet y el sueño nos dice que es hora de dormir, aunque no tenga ganas de dejar de escribirte.
Me gusta cuando nos vemos y tu sonrisa dice lo mucho que te alegras de verme.
Me gusta cuando me das dos besos y un escalofrío recorre mi espalda gracias al roce de tus labios.
Me gusta cuando hablamos horas y horas sobre nuestras aficiones comunes y cuando me explicas esas otras tan raras que tienes.
Me gusta cuando me rozas sin querer el brazo y se me pone la piel de gallina.
Me gustas cuando estamos con mucha gente y me miras sólo a mi, porque en ese momento siento que soy especial para ti.
Me gusta cerrar los ojos para imaginarnos juntos, porque sólo ahí, sólo en mi mundo de luz y color, tengo el valor de mirarte a los ojos para decirte cuánto me gustas.
lunes, 26 de junio de 2017
MIEDO
Nueva entrada en la que hablo de algo que todos hemos tenido alguna vez...
El miedo es una sensación que nos paraliza. Es algo que nos impide hacer aquello que queremos. Pero... si no hacemos algo por miedo ¿Realmente queremos hacerlo? Miedos hay muchos. A la muerte, al dentista, a las arañas, a enamorarnos. Y muchos más, seguro que tú has pensado en alguno. Voy a limitar esta sensación y me centraré en la relación del miedo con el amor.
Miedo a enamorarse. Creo que esto es algo que hemos tenido todos alguna vez. El motivo habitual es porque nos hemos enamorado antes y ha dolido la ruptura. ¿Cómo lo solucionamos? Metiendo nuestro corazón en el congelador o creando un muro muy alto para evitar que nadie tenga acceso a él. Si a pesar de todo caemos, nos negamos dicho sentimiento y continuamos.La otra forma es aceptar que ha sucedido y a pesar del miedo damos rienda suelta a ese bonito sentimiento.
Miedo al rechazo. Seguro que todos tenemos una gran colección de palabras que no hemos dicho porque pensamos que nos vamos a encontrar la puerta cerrada. En ese caso o aceptamos que a esa chica o chico no le vamos a gustar o cambiamos el miedo por el valor y se lo decimos.
Miedo a que nos digan que sí. Puede parecer contradictorio pero si lo pensamos un poco tiene sentido. Nos gusta mucho esa persona pero la vida que tenemos es la que nos ha costado mucho esfuerzo conseguir. Todos sabemos que cuando empieza una relación es inevitable que haya cambios. La solución. O hacer la pregunta y arriesgarnos al sí. O no hacerla y quedarnos con el no mientras esperamos que no nos hagan a nosotros dicha pregunta.
Miedo a que salga mal. Es muy parecido al primero, pero aquí ya damos por hecho que no va a funcionar. Por nuestra imaginación pasa la historia de amor más bonita jamás contada y nos centramos en el momento del adiós. En las consecuencias que puede tener, daño que nos van y vamos a hacer. Y de nuevo, mismas soluciones. O somos valientes y luchamos por esa persona que nos hace sentir mariposas en el estómago. O asumimos que era una historia con final y nos convencemos que es mejor no empezarla.
Aiiiins el amor. Qué bonito sentimiento. Aunque más que bonito, yo diría completo porque puedes llegar a sentir desde la tristeza más dolorosa hasta la alegría más alegre pasando por la rabia o el entusiasmo. No soy nadie para dar consejos pero animo a la gente a cruzar esa barrera del miedo y darle una oportunidad a ese sentimiento gracias al cual estamos todos aquí.
El miedo es una sensación que nos paraliza. Es algo que nos impide hacer aquello que queremos. Pero... si no hacemos algo por miedo ¿Realmente queremos hacerlo? Miedos hay muchos. A la muerte, al dentista, a las arañas, a enamorarnos. Y muchos más, seguro que tú has pensado en alguno. Voy a limitar esta sensación y me centraré en la relación del miedo con el amor.
Miedo a enamorarse. Creo que esto es algo que hemos tenido todos alguna vez. El motivo habitual es porque nos hemos enamorado antes y ha dolido la ruptura. ¿Cómo lo solucionamos? Metiendo nuestro corazón en el congelador o creando un muro muy alto para evitar que nadie tenga acceso a él. Si a pesar de todo caemos, nos negamos dicho sentimiento y continuamos.La otra forma es aceptar que ha sucedido y a pesar del miedo damos rienda suelta a ese bonito sentimiento.
Miedo al rechazo. Seguro que todos tenemos una gran colección de palabras que no hemos dicho porque pensamos que nos vamos a encontrar la puerta cerrada. En ese caso o aceptamos que a esa chica o chico no le vamos a gustar o cambiamos el miedo por el valor y se lo decimos.
Miedo a que nos digan que sí. Puede parecer contradictorio pero si lo pensamos un poco tiene sentido. Nos gusta mucho esa persona pero la vida que tenemos es la que nos ha costado mucho esfuerzo conseguir. Todos sabemos que cuando empieza una relación es inevitable que haya cambios. La solución. O hacer la pregunta y arriesgarnos al sí. O no hacerla y quedarnos con el no mientras esperamos que no nos hagan a nosotros dicha pregunta.
Miedo a que salga mal. Es muy parecido al primero, pero aquí ya damos por hecho que no va a funcionar. Por nuestra imaginación pasa la historia de amor más bonita jamás contada y nos centramos en el momento del adiós. En las consecuencias que puede tener, daño que nos van y vamos a hacer. Y de nuevo, mismas soluciones. O somos valientes y luchamos por esa persona que nos hace sentir mariposas en el estómago. O asumimos que era una historia con final y nos convencemos que es mejor no empezarla.
Aiiiins el amor. Qué bonito sentimiento. Aunque más que bonito, yo diría completo porque puedes llegar a sentir desde la tristeza más dolorosa hasta la alegría más alegre pasando por la rabia o el entusiasmo. No soy nadie para dar consejos pero animo a la gente a cruzar esa barrera del miedo y darle una oportunidad a ese sentimiento gracias al cual estamos todos aquí.
domingo, 25 de junio de 2017
RODELLAR, NUEVA RUTA PARA NO OLVIDAR
Una nueva entrada en la que hablo de una excursión.
El día empezaba demasiado pronto. Como viene siendo habitual los domingos. Me acosté tarde y la lluvia me despertó antes que el despertador. Aunque me conseguí dormir después de oír la lluvia, no descansé igual. El asma hizo acto de presencia gracias a la humedad del ambiente.
Salí de casa corriendo y pensando en gastar una broma al compañero que esperaba en una esquina cercana. Tenía demasiado sueño y no lo hice. Cuando llegamos al punto de encuentro, nos montamos en los coches y alguien gritó que nos faltaba una. Nuestra compañera venía con cara sorprendida al ver que nos íbamos sin ella. ¡¡María te queremos!!
La lluvia nos acompañaba de camino al pueblo donde recogeríamos a dos componentes más. Recuento, 5 chicos y 7 chicas. En esta ocasión la cosa estaba más equilibrada???? que en otras ocasiones.
Tras un rato de curvas, llegábamos al punto donde empezaba la ruta con un café y alguna galleta. Había que meterle algo al estómago para preparar al cuerpo para el ascenso. En esta ocasión el pueblo que nos recibía es rodellar.
Ascendemos una cuesta y nos encontramos una poza, que volveremos a ver hacia el final del día. La ruta es preciosa. Bonito paisaje y compañía insuperable.
Después de caminar varias horas bajo el sol, comemos algo. Estoy feliz, me entra la comida. Eso significa que el cansancio no es tanto como el de otras rutas. Pasan por nuestras manos de todo, sandía, gazpacho, queso con membrillo, incluso jalapeños y chocolate. Nos lo montamos bien.
Tras un ascenso bajo el sol, baño en la poza del principio. Los más valientes se sumergen en el agua helada. Yo me dedico a mirarles desde la orilla mientras descanso. Minutos de relax y llegamos al bar. Vemos pasar un grupo de personas con unos perros. El último va con la lengua fuera. "Mira, ese es Isa". Lo dice con miedo por si me enfado, nada más lejos de mi intención. Las risas son generalizadas.
De nuevo, una ruta genial. Quiero decir, desde mi espacio personal y con todo el sentimiento... ¡¡María te queremos!!
El día empezaba demasiado pronto. Como viene siendo habitual los domingos. Me acosté tarde y la lluvia me despertó antes que el despertador. Aunque me conseguí dormir después de oír la lluvia, no descansé igual. El asma hizo acto de presencia gracias a la humedad del ambiente.
Salí de casa corriendo y pensando en gastar una broma al compañero que esperaba en una esquina cercana. Tenía demasiado sueño y no lo hice. Cuando llegamos al punto de encuentro, nos montamos en los coches y alguien gritó que nos faltaba una. Nuestra compañera venía con cara sorprendida al ver que nos íbamos sin ella. ¡¡María te queremos!!
La lluvia nos acompañaba de camino al pueblo donde recogeríamos a dos componentes más. Recuento, 5 chicos y 7 chicas. En esta ocasión la cosa estaba más equilibrada???? que en otras ocasiones.
Tras un rato de curvas, llegábamos al punto donde empezaba la ruta con un café y alguna galleta. Había que meterle algo al estómago para preparar al cuerpo para el ascenso. En esta ocasión el pueblo que nos recibía es rodellar.
Ascendemos una cuesta y nos encontramos una poza, que volveremos a ver hacia el final del día. La ruta es preciosa. Bonito paisaje y compañía insuperable.
Después de caminar varias horas bajo el sol, comemos algo. Estoy feliz, me entra la comida. Eso significa que el cansancio no es tanto como el de otras rutas. Pasan por nuestras manos de todo, sandía, gazpacho, queso con membrillo, incluso jalapeños y chocolate. Nos lo montamos bien.
Tras un ascenso bajo el sol, baño en la poza del principio. Los más valientes se sumergen en el agua helada. Yo me dedico a mirarles desde la orilla mientras descanso. Minutos de relax y llegamos al bar. Vemos pasar un grupo de personas con unos perros. El último va con la lengua fuera. "Mira, ese es Isa". Lo dice con miedo por si me enfado, nada más lejos de mi intención. Las risas son generalizadas.
De nuevo, una ruta genial. Quiero decir, desde mi espacio personal y con todo el sentimiento... ¡¡María te queremos!!
miércoles, 21 de junio de 2017
EL QUE LUCHA, GANA
Entrada donde hablo de lucha y echar de menos.
Acabo de leer por el Facebook, un texto con varias frases motivadoras. Una de ellas es el título de la entrada. Ahora estoy hipersensible y se me ha ocurrido reflexionar sobre eso.
Dentro de unas horas empieza pata mi una batalla sin cuartel. Es una lucha contra varios sentimientos muy poderosos y sé que soy la única que puede darles o quitarles las armas. Es la misma de todos los años por estas fechas. Lo positivo es que no me enfrento a nada nuevo y conozco a la perfección las reglas así que sólo tengo que hacer las cosas como se deben hacer.
La primera batalla será contra las lágrimas mañana por la noche. Cuando los pequeños se vayan a pasar la noche y el mes de julio con su padre. Sí, ya lo sé, la teoría me la conozco a la perfección. Pero en la práctica los sentimientos son libres. Y sé que no hay que reprimirlos. Esa noche será para mí. Tal vez me de un paseo, puede que me ponga la tele para no verla o incluso de vía libre al dolor y escriba algo que muy posiblemente no vea la luz. Todo lo anterior, aunque no lo parezca, es luchar. Porque no sólo se lucha obligándose a hacer cosas, sino aceptando que lo que se siente es normal. Pero sin dramatismos ¿Vale? Que un mes y una semana pasan muy rápido si estás entretenida.
La siguiente batalla de la que saldré vencedora será la que me enfrente a la soledad. Esa que vendrá rauda y veloz a abrazarme cuando el viernes por la noche entre en casa. La misma que me recordará que al día siguiente tengo que trabajar y que cuando llegue el domingo los niños no cenarán conmigo. Bueno, no pasa nada. La teoría la tengo aprendida y paso muchos fines de semana sin compañía infantil. Además, el sábado por la tarde tengo plan y seguramente el domingo me vaya de excursión.
Conforme pasen los días y el mes avance, caerán sobre mis hombros los días. La ausencia se hará más pesada. Será esa sensación de "vale, como broma ya está bien. ¿Vuelven ya?" Pero cada hora que pase será una menos que me separe de lo que más quiero, así que veré el vaso lleno de días pasados y vacío de días de ausencia.
Tengo un reto personal para este mes. Ya lo hice hace unos años y voy a hacerlo de nuevo. Mi gran amiga la bici y yo, nos iremos a Grisen por el canal. Es una ruta muy larga para la que hoy no estoy preparada, pero tengo todo el mes para conseguir la forma física necesaria para hacerlo.
Ya sé que puede dar la sensación que no estoy bien y que estoy muy triste. En realidad no es así. Porque el que lucha, gana. Y aunque algún día esté un poco más triste que otro no pasa nada. Es positivo llorar la ausencia de un par que al que amo más que a mi vida.
Acabo de leer por el Facebook, un texto con varias frases motivadoras. Una de ellas es el título de la entrada. Ahora estoy hipersensible y se me ha ocurrido reflexionar sobre eso.
Dentro de unas horas empieza pata mi una batalla sin cuartel. Es una lucha contra varios sentimientos muy poderosos y sé que soy la única que puede darles o quitarles las armas. Es la misma de todos los años por estas fechas. Lo positivo es que no me enfrento a nada nuevo y conozco a la perfección las reglas así que sólo tengo que hacer las cosas como se deben hacer.
La primera batalla será contra las lágrimas mañana por la noche. Cuando los pequeños se vayan a pasar la noche y el mes de julio con su padre. Sí, ya lo sé, la teoría me la conozco a la perfección. Pero en la práctica los sentimientos son libres. Y sé que no hay que reprimirlos. Esa noche será para mí. Tal vez me de un paseo, puede que me ponga la tele para no verla o incluso de vía libre al dolor y escriba algo que muy posiblemente no vea la luz. Todo lo anterior, aunque no lo parezca, es luchar. Porque no sólo se lucha obligándose a hacer cosas, sino aceptando que lo que se siente es normal. Pero sin dramatismos ¿Vale? Que un mes y una semana pasan muy rápido si estás entretenida.
La siguiente batalla de la que saldré vencedora será la que me enfrente a la soledad. Esa que vendrá rauda y veloz a abrazarme cuando el viernes por la noche entre en casa. La misma que me recordará que al día siguiente tengo que trabajar y que cuando llegue el domingo los niños no cenarán conmigo. Bueno, no pasa nada. La teoría la tengo aprendida y paso muchos fines de semana sin compañía infantil. Además, el sábado por la tarde tengo plan y seguramente el domingo me vaya de excursión.
Conforme pasen los días y el mes avance, caerán sobre mis hombros los días. La ausencia se hará más pesada. Será esa sensación de "vale, como broma ya está bien. ¿Vuelven ya?" Pero cada hora que pase será una menos que me separe de lo que más quiero, así que veré el vaso lleno de días pasados y vacío de días de ausencia.
Tengo un reto personal para este mes. Ya lo hice hace unos años y voy a hacerlo de nuevo. Mi gran amiga la bici y yo, nos iremos a Grisen por el canal. Es una ruta muy larga para la que hoy no estoy preparada, pero tengo todo el mes para conseguir la forma física necesaria para hacerlo.
Ya sé que puede dar la sensación que no estoy bien y que estoy muy triste. En realidad no es así. Porque el que lucha, gana. Y aunque algún día esté un poco más triste que otro no pasa nada. Es positivo llorar la ausencia de un par que al que amo más que a mi vida.
LA MÚSICA A TRAVÉS DEL TIEMPO
Entrada en la que intento que lector sienta cosas gracias a la música.
Hoy quiero hablar sobre algo nos hace viajar en el tiempo. Es una de tantas cosas. Un recuerdo, un olor, un libro... son muchas las cosas que nos hacen viajar sin necesidad de máquina alguna.
La música. Es capaz de llevarnos al pasado. Con los primeros acordes, estamos en el día de nuestra boda o en la primera discoteca.
Hoy no quiero contarte mis sensaciones, quiero que tú las experimentes. ¿Te animas? Es muy fácil. Piensa en una canción que haga mucho que no escuchas. Sí, una canción del verano está bien, no del verano pasado no. Tampoco del anterior. Una más vieja, aunque no sea del verano. ¿Ya la tienes? Vale, te dejo un poco más. Cuando la visualices, búscala en google. Puede que incluso te aparezca un enlace para escucharla. Te dejo unos minutos para que lo hagas, yo mientras voy poniendo un punto y a parte.
Qué bonita es esa canción, o que triste, o que movida... Seguro que podrías contar una historia. Te habrá venido a la mente alguna persona, un olor, un lugar, tal vez una sensación térmica como frío o calor. Puede que ahora estés llorando o riendo. Igual tienes ganas de escuchar más canciones de esa etapa de tu vida.
¡Es magia! Una canción nos traslada al momento en el que la escuchamos por última vez. Sin pedir permiso, nos lleva de la mano a ese momento, mirada, beso, escalofrío. Es maravilloso el poder que tiene la música. Y no hace falta que nos guste la canción ni el cantante.
Espero que hayas disfrutado tanto con esta entrada como yo con la canción que acabo de oír. En esta ocasión no quiero hablar de mi, tal vez en la próxima. Gracias por tu tiempo.
Hoy quiero hablar sobre algo nos hace viajar en el tiempo. Es una de tantas cosas. Un recuerdo, un olor, un libro... son muchas las cosas que nos hacen viajar sin necesidad de máquina alguna.
La música. Es capaz de llevarnos al pasado. Con los primeros acordes, estamos en el día de nuestra boda o en la primera discoteca.
Hoy no quiero contarte mis sensaciones, quiero que tú las experimentes. ¿Te animas? Es muy fácil. Piensa en una canción que haga mucho que no escuchas. Sí, una canción del verano está bien, no del verano pasado no. Tampoco del anterior. Una más vieja, aunque no sea del verano. ¿Ya la tienes? Vale, te dejo un poco más. Cuando la visualices, búscala en google. Puede que incluso te aparezca un enlace para escucharla. Te dejo unos minutos para que lo hagas, yo mientras voy poniendo un punto y a parte.
Qué bonita es esa canción, o que triste, o que movida... Seguro que podrías contar una historia. Te habrá venido a la mente alguna persona, un olor, un lugar, tal vez una sensación térmica como frío o calor. Puede que ahora estés llorando o riendo. Igual tienes ganas de escuchar más canciones de esa etapa de tu vida.
¡Es magia! Una canción nos traslada al momento en el que la escuchamos por última vez. Sin pedir permiso, nos lleva de la mano a ese momento, mirada, beso, escalofrío. Es maravilloso el poder que tiene la música. Y no hace falta que nos guste la canción ni el cantante.
Espero que hayas disfrutado tanto con esta entrada como yo con la canción que acabo de oír. En esta ocasión no quiero hablar de mi, tal vez en la próxima. Gracias por tu tiempo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)