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lunes, 27 de marzo de 2017
17. UNA TARDE DE AMOR Y CINE
Una breve historia sobre una chica que acude al encuentro de su amado. La foto que lo acompaña es de Gloria GM. Gracias por tu aportación a mis letras.
Laura camina despacio por la calle. Ha quedado con su novio para ir al cine. Van a ver una película subtitulada de un género que tiene pocos seguidores. Llevan juntos tres meses gracias a su hermana, que les presentó precisamente porque les gustan las mismas películas. Fue una cita a ciegas y no pudo ir mejor.
"Si alguien me mira va a pensar que estoy loca", piensa mientras camina. Está muy feliz. El amor le ha acariciado el corazón y siente que anda sobre las nubes. Le encanta Pedro. Es sensible, guapo, cariñoso y con una paciencia que ya le gustaría a tener a ella. Se complementan a la perfección y cada vez que sus manos se rozan, sienten una descarga. Con tan sólo mirarse a los ojos consiguen hacer desaparecer el mundo que les rodea.
Recuerda su primer beso. Estaban sentados en las butacas centrales de una sala pequeña y medio vacía. Pedro estaba nervioso, tomó aire y la miró fijamente a los ojos. "Me gustas mucho" acertó a decir sin trabarse. Cerró los ojos y le dio un beso. Ella sonreía ampliamente. Un segundo antes de que apagaran las luces, le cogió de la mano y le susurró al oído. "Tú a mí también". De nuevo sus labios se unieron. Permanecieron toda la sesión con las manos entrelazadas. Se acariciaban, dibujaban circulos y corazoncitos en la palma de la mano. Y cuando se miraban, un rubor aparecía en sus mejillas.
Ya casi está llegando al bar donde han quedado. Tiene muchas ganas de verle a pesar de que se vieron el día anterior. Llega, se sienta en una mesa y pide un café. Ha llegado antes de hora y coge el móvil para jugar al tetris. Cuando levanta la vista ve una bonita rosa. Sorprendida se levanta y le da un beso. Le mira a los ojos y le da las gracias sin separar los labios, lo hace con una de esas miradas que sólo entienden las personas enamoradas.
domingo, 26 de marzo de 2017
16.DEDICADO A ISABEL
En esta ocasión no hablo de un amor romántico. Pero es un amor verdadero. Una carta escrita con el corazón, la publiqué el día 18/3/2012. No quiero retocarla, por eso no tiene puntos y aparte.
Te quiero. Es la única explicación que le encuentro a lo que siento. Todavía hoy, lloro al recordarte. No es siempre, pero cuando tengo el corazón algo sensible una lágrima resbala por mi mejilla cuando tu recuerdo viene a mi mente. Creo que nunca te he dedicado una entrada, y eres la persona que mas se la merece. Gracias a tí estoy aqui, escribiendo y luchando día a dia. Desgraciadamente no puedo recordar todo lo que me enseñaste, que seguro fue mucho, pero si me quedo con lo sucedido el dia que te fuiste. Luchaste. Eso es lo importante. No fue suficiente, pero lo intentaste. Ese es el último recuerdo que tengo de tí. Lo que vino después no tiene importancia. Se rompió el lazo y el dolor la mirada ausente no tienen descripción posible. Relatar la tristeza que se siente en ese momento... no. Hay cosas que no admiten adjetivos. Tan sólo el corazón sabe lo que es. Y por eso se que te quiero. Y lo haré hasta el día que nos reencontremos, y cuando sucesa eso, lo seguiré haciendo. Ya perdonarás que no siga escribiendo, pero no soy capaz. Te echo de menos. Cada noche, cuando voy por la calle, miro al cielo y te busco. Pregunto cosas y al instante se la respuesta. Se que estás ahi, y me alegra que sea así, aunque e de reconocer que preferiría tenerte un poco mas cerca. Bueno, mamá, me despido hasta la próxima. Gracias por haberme dado la vida y sigue dándome fuerzas para seguir viviéndola. Un besazo enorme de la única persona que te amará como nunca nadie lo hizo.
sábado, 25 de marzo de 2017
MI PRIMERA VEZ
Nueva entrada en la que hablo de un mundo que me resulta familiar y a la vez desconocido.
Las primeras veces, son complicadas. El primer beso, la primera noche que estás con un chico a solas, el primer día de trabajo, la primera comida que cocinas... Aunque la teoría nos la sepamos, dar el paso cuesta un poco y no siempre sale bien a la primera.
Quiero hablar hoy de la primera vez que conoces a personas con las que compartes una afición. A mí me ha pasado hace muy poco con el mundo literario. Siempre ha sido mi afición. Bueno, más que eso. Mi desahogo, una forma de intentar transmitir algo sólo juntando letras. He conocido a varias personas que sienten lo mismo que yo cuando cogen un boli. Sinceramente, se me hace raro. La gente de mi entorno no escribe y alguna vez me he llegado a sentir un bicho raro. ¿Soledad y silencio para escribir? ¿Inspiración? Para gustos están los colores, eso está claro, pero no es lo habitual.
Como decía, ahora puedo compartir experiencias. Y ante mí se ha abierto un gran mundo. Hay muchísima gente que escribe y muy bien. Luego está el mundo de la edición y de la autoedición, palabra que ni conocía. Y en medio de todo esto, estoy yo. Intentando buscar mi sitio. ¿Dónde quiero llegar? ¿Tengo talento o simplemente sé juntar muchas palabras para formar un texto? En esto, como en casi todo, no hay verdades absolutas. Y supongo que depende de mí encontrar un hueco en el que esté cómoda. Intentar visualizar un sueño e ir a por él. He de reconocer que ando algo, vale, algo no. Muy perdida porque es todo un mundo nuevo para mí a pesar de que las letras y yo somos amigas desde hace tiempo.
Por hoy, dejo aquí la entrada. Hace tiempo que no escribía una rallada y las echaba de menos. Gracias por tu tiempo.
Las primeras veces, son complicadas. El primer beso, la primera noche que estás con un chico a solas, el primer día de trabajo, la primera comida que cocinas... Aunque la teoría nos la sepamos, dar el paso cuesta un poco y no siempre sale bien a la primera.
Quiero hablar hoy de la primera vez que conoces a personas con las que compartes una afición. A mí me ha pasado hace muy poco con el mundo literario. Siempre ha sido mi afición. Bueno, más que eso. Mi desahogo, una forma de intentar transmitir algo sólo juntando letras. He conocido a varias personas que sienten lo mismo que yo cuando cogen un boli. Sinceramente, se me hace raro. La gente de mi entorno no escribe y alguna vez me he llegado a sentir un bicho raro. ¿Soledad y silencio para escribir? ¿Inspiración? Para gustos están los colores, eso está claro, pero no es lo habitual.
Como decía, ahora puedo compartir experiencias. Y ante mí se ha abierto un gran mundo. Hay muchísima gente que escribe y muy bien. Luego está el mundo de la edición y de la autoedición, palabra que ni conocía. Y en medio de todo esto, estoy yo. Intentando buscar mi sitio. ¿Dónde quiero llegar? ¿Tengo talento o simplemente sé juntar muchas palabras para formar un texto? En esto, como en casi todo, no hay verdades absolutas. Y supongo que depende de mí encontrar un hueco en el que esté cómoda. Intentar visualizar un sueño e ir a por él. He de reconocer que ando algo, vale, algo no. Muy perdida porque es todo un mundo nuevo para mí a pesar de que las letras y yo somos amigas desde hace tiempo.
Por hoy, dejo aquí la entrada. Hace tiempo que no escribía una rallada y las echaba de menos. Gracias por tu tiempo.
15. HABÍA UNA VEZ UN TIGRE Y UN DELFÍN...

En esta ocasión uno dos entradas que forman un sólo relato. La primera parte la publiqué el día 10/10/2010 y el final fue el 12/10/2010. Habla de un amor imposible.
El tigre mira al delfín. Observa sus formas estilizadas. Le ve moverse por el agua. Nada feliz. Su medio natural es el mar. Allí tiene todo lo que necesita. Comida, compañía, diversión... no necesita mas. Se siente observado y mira al tigre.
El felino, apoyado contra el cristal, se siente avergonzado. No quiere que descubra su admiración. Él también es feliz. Cada día le cuesta mas cazar, siente que se hace mayor, las hembras muestran cierto interés, pero hoy ha descubierto un ser que le ha llamado la atención. Poco tienen en común y lo sabe, pero hay algo que le impide separarse del cristal. Tal vez sea su agilidad o su capacidad para moverse entre las rocas sin ni siquiera rozarlas. Sea como fuere, ahí está. Admirando el color de su piel, su hocico alargado y su capacidad para comunicarse con tan sólo emitir inaudibles sonidos.
Decide alejarse. Tal vez algún día vuelva a visitar a su nuevo amigo, tal vez no. ¿Y si se arriesga? ¿Y si salta el tanque y nada con él? No, sabe que el agua mojando su piel no es una sensación agradable y que nunca va a poder tener lo que quiere, la misma admiración que siente el tigre por el delfín.
El tigre poco a poco se aleja. Sabe que no va a volver al tanque. Está cabizbajo. No le resulta fácil alejarse de aquello que admira, pero sabe que es lo mejor. El delfín seguirá feliz en su medio acuático y no recordará la visita del gran gato de bigotes largos. En su gran tanque de agua tiene muchas distracciones, tiene su vida, no necesita la admiración de un ser de cuatro patas al que no le gusta el agua.
Tan sólo han sido un par de días los que ha admirado al delfín, pero le da pena irse. Sabe que su presencia no deja ningún recuerdo y eso le duele. Levanta la cabeza. Él es un señor tigre. Un gran felino y sabe que va a encontrar en su mundo algún ser de su especie con el que compartir cacerías y momentos de sueño bajo el sol. En realidad, no necesita al delfín. No necesita admirar a un animal tras la cristalera. Nunca lo ha necesitado, pero fue una sensación nueva. No había visto un ser tan ágil en el agua y no podía imaginar que él pudiera llamar su atención.
Poco a poco llega a su manada. Cuando el primer cachorrillo se acerca para saludarle olvida al delfín.
FIN
viernes, 24 de marzo de 2017
14. CAMBIOS
Relato que habla de los cambios que se producen cuando el amor se acaba. Publicado el día 2/4/2012.
La decisión ya está tomada. No hay vuelta atrás. Cada uno va a seguir por su camino. Un camino incierto y lleno de obstáculos. Hasta hace unos días saltábamos juntos por encima de ellos, a partir de ahora no, haremos lo mismo pero en solitario. Cada uno por su lado.
Hace unos meses tenía pesadillas con esta situación que hoy es una realidad. Cada discusión, cada portazo, cada lágrima... hacían que le viera las orejas al lobo. Sabía que esto no podía durar mucho así. Tenía miedo de que un día te fueras enfadada de casa y decidieras no volver. Por eso tenía pesadillas, porque desde que te conocí fuiste mi vida.
Justo en el momento que nuestras miradas se cruzaron en aquel bar de copas supe que quería estar contigo... y así fue. Viví un sueño de cinco años y ahora, cuando nuestra pequeña ya sabe andar sola, nuestros caminos se separan.
No somos compatibles, eso es todo. Nos queremos mucho pero somos incapaces de encontrar un punto intermedio para llevar una buena convivencia. Lo siento, en realidad no se muy bien que he hecho mal. Tal vez nada... tal vez todo... o igual es simplemente que no estamos destinados a estar juntos. Así de fácil y de difícil a la vez.
Pero bueno, lo hecho hecho está y ahora no quiero pensar en lo que podía haber sido y no fue. Ahora toca pensar en el futuro, en ese largo camino lleno de obstáculos que tengo por delante. Cuando hable de ti tendré que poner el prefijo "ex-" ex-mujer. Suena raro... y mas cuando me refiero a ti. Cuando alguien me pregunte cual es mi estado civil deberé decir divorciado. No me gusta esa palabra, casado suena mejor, e incluso soltero... si, creo que diré eso.
Ahora toca decidir con quien va a estar cada día nuestra pequeña. Esa píldora cuesta aún mas tragarla que las anteriores. Tu vivirás en otra casa y cuando ella esté contigo no estará conmigo. Recuerdo el día que nació... ¡No! He dicho que nada de recuerdos... y mucho menos felices. Habrá que llegar a un acuerdo sobre donde pasará cada día la reina de la casa. Va a ser duro llegar y no verla. Llegar...a una casa que no será la mía.
Recuerdo nuestra última mudanza y el recuerdo desaparece. Tengo que continuar. Tendré que avisar en el trabajo que mi situación ha cambiado, tal vez puedan darme un horario mas flexible para que pueda compaginarlo con la peque. Ahora no puedo pensar en eso, no se con quien va a estar ni que voy a necesitar.
El mes que viene empiezan las vacaciones escolares. Ahora ya no iremos al pueblo costero donde veraneábamos todos los años, bueno, podré ir yo y alquilar la habitación 307 del hotelito a pie de playa que siempre reservábamos. Pero tú no dormirás a mi lado.
Dormir sólo. Llevo varios días dando vueltas por la cama y no consigo encontrar mi sitio. Me falta el lugar que ocupaba tu cuerpo, tu hermoso cuerpo. Nadie me acaricia el pelo y no sé como dormir. Es curioso, una niña de un año y tres meses sabe dormirse sola y yo, un hombre de 27 años no. Tengo que aprender. Igual que tendré que aprender a vivir con el silencio de una casa vacía, con la soledad de un corazón roto, con las preguntas de amigos y familiares. Preguntas que yo mismo me hago y a las que no sé y no quiero dar respuesta. ¿Cómo vivo sin ti? ¿Cómo lo hago para no llamarte y contarte los cotilleos del curro? ¿A quién le cuento que he tenido una idea para decorar la habitación de la niña? No sé... supongo que tendré que adaptarme.
Tengo miedo, y mucho. No sé si seré capaz de caminar, de saltar cada tronco, cada piedra, cada riachuelo. ¿Dónde me lleva el camino? ¿Qué me espera al final de él? ¿Un nuevo amor? ¿La soledad? No lo sé y me da igual. Sólo quiero empezar a andar cuanto antes para llegar a la meta. Para mirar hacia atrás y ver que todo está superado. ¿Llegará ese día? Quiero pensar que si, pero no se cuando. Lo que tengo seguro es que el día que sea capaz de superarlo todo seré mas fuerte.
Ahora voy a guardar esta hoja de papel mojado de lágrimas y voy a meterme en la cama, para seguir buscando tu figura, para asumir que lo que ayer fue una pesadilla, hoy se convierte en realidad.
La decisión ya está tomada. No hay vuelta atrás. Cada uno va a seguir por su camino. Un camino incierto y lleno de obstáculos. Hasta hace unos días saltábamos juntos por encima de ellos, a partir de ahora no, haremos lo mismo pero en solitario. Cada uno por su lado.
Hace unos meses tenía pesadillas con esta situación que hoy es una realidad. Cada discusión, cada portazo, cada lágrima... hacían que le viera las orejas al lobo. Sabía que esto no podía durar mucho así. Tenía miedo de que un día te fueras enfadada de casa y decidieras no volver. Por eso tenía pesadillas, porque desde que te conocí fuiste mi vida.
Justo en el momento que nuestras miradas se cruzaron en aquel bar de copas supe que quería estar contigo... y así fue. Viví un sueño de cinco años y ahora, cuando nuestra pequeña ya sabe andar sola, nuestros caminos se separan.
No somos compatibles, eso es todo. Nos queremos mucho pero somos incapaces de encontrar un punto intermedio para llevar una buena convivencia. Lo siento, en realidad no se muy bien que he hecho mal. Tal vez nada... tal vez todo... o igual es simplemente que no estamos destinados a estar juntos. Así de fácil y de difícil a la vez.
Pero bueno, lo hecho hecho está y ahora no quiero pensar en lo que podía haber sido y no fue. Ahora toca pensar en el futuro, en ese largo camino lleno de obstáculos que tengo por delante. Cuando hable de ti tendré que poner el prefijo "ex-" ex-mujer. Suena raro... y mas cuando me refiero a ti. Cuando alguien me pregunte cual es mi estado civil deberé decir divorciado. No me gusta esa palabra, casado suena mejor, e incluso soltero... si, creo que diré eso.
Ahora toca decidir con quien va a estar cada día nuestra pequeña. Esa píldora cuesta aún mas tragarla que las anteriores. Tu vivirás en otra casa y cuando ella esté contigo no estará conmigo. Recuerdo el día que nació... ¡No! He dicho que nada de recuerdos... y mucho menos felices. Habrá que llegar a un acuerdo sobre donde pasará cada día la reina de la casa. Va a ser duro llegar y no verla. Llegar...a una casa que no será la mía.
Recuerdo nuestra última mudanza y el recuerdo desaparece. Tengo que continuar. Tendré que avisar en el trabajo que mi situación ha cambiado, tal vez puedan darme un horario mas flexible para que pueda compaginarlo con la peque. Ahora no puedo pensar en eso, no se con quien va a estar ni que voy a necesitar.
El mes que viene empiezan las vacaciones escolares. Ahora ya no iremos al pueblo costero donde veraneábamos todos los años, bueno, podré ir yo y alquilar la habitación 307 del hotelito a pie de playa que siempre reservábamos. Pero tú no dormirás a mi lado.
Dormir sólo. Llevo varios días dando vueltas por la cama y no consigo encontrar mi sitio. Me falta el lugar que ocupaba tu cuerpo, tu hermoso cuerpo. Nadie me acaricia el pelo y no sé como dormir. Es curioso, una niña de un año y tres meses sabe dormirse sola y yo, un hombre de 27 años no. Tengo que aprender. Igual que tendré que aprender a vivir con el silencio de una casa vacía, con la soledad de un corazón roto, con las preguntas de amigos y familiares. Preguntas que yo mismo me hago y a las que no sé y no quiero dar respuesta. ¿Cómo vivo sin ti? ¿Cómo lo hago para no llamarte y contarte los cotilleos del curro? ¿A quién le cuento que he tenido una idea para decorar la habitación de la niña? No sé... supongo que tendré que adaptarme.
Tengo miedo, y mucho. No sé si seré capaz de caminar, de saltar cada tronco, cada piedra, cada riachuelo. ¿Dónde me lleva el camino? ¿Qué me espera al final de él? ¿Un nuevo amor? ¿La soledad? No lo sé y me da igual. Sólo quiero empezar a andar cuanto antes para llegar a la meta. Para mirar hacia atrás y ver que todo está superado. ¿Llegará ese día? Quiero pensar que si, pero no se cuando. Lo que tengo seguro es que el día que sea capaz de superarlo todo seré mas fuerte.
Ahora voy a guardar esta hoja de papel mojado de lágrimas y voy a meterme en la cama, para seguir buscando tu figura, para asumir que lo que ayer fue una pesadilla, hoy se convierte en realidad.
jueves, 23 de marzo de 2017
13. UNA TAZA DE CAFÉ CON LECHE DESCAFEINADO
Relato que habla sobre una primera cita. Publicado el día 4/6/2012.
Laura anda despacio. Está muy nerviosa. Camina por las calles de la ciudad mirando al suelo, cosa que siempre le ha ayudado a pensar. De vez en cuando levanta la vista para asegurarse que va en la dirección correcta y que no tiene ninguna farola ni semáforo en medio de su camino. Está seria, y por más que intenta respirar hondo siente que sus pulmones no se llenan de aire. Intenta relajarse pensando que es tan sólo una cita mas. No puede, sabe que no es así. Lleva meses esperando ese día. Aún hoy no se lo cree mucho y tiene la sensación de estar viviendo un sueño. Él y ella. Solos. Un café y una animada charla. Sin horarios. Tiene muchas ganas de llegar, de preguntarle todo lo que lleva meses queriendo saber, de mirar en sus ojos sin miedo a perderse en ellos, a que alguien pueda notar algo.
Se conocen desde hace un año y medio. Fue el día de noche vieja, en casa de un amigo común. Desde que se saludaron sintieron afinidad pero se vieron obligados a disimularlo ya que ambos tenían pareja. Gracias a ese amigo se han visto varias veces. Siempre con mas gente.
Durante el año la soltería ha llamado a sus puertas por diferentes motivos. Cuernos por parte de la ex en el caso de él y una futura suegra muy posesiva en el caso de ella.
Hasta hace unos día Luis no le había pedido una cita formal. No se atrevía, pensaba que ella iba a rechazar su proposición y no quería arriesgarse a una negativa. Tienen muchas cosas que contarse y por eso está tan nerviosa. Quiere saberlo todo. Desde cómo se enteró que su ex le ponía los cuernos hasta por qué hoy quería quedar con ella y no hace un mes, pasando por lo que sintió el día que la conoció. Es un chico guapo, encantador, simpático, una persona con la que se puede hablar de todo y que no juzga sus ideas. Cuando está a su lado se siente pequeña. No le gusta eso, pero es la realidad y sabe que mentirse no es el camino correcto, así que lo asume con resignación. Nota nervios cuando le siente cerca, ganas de tocarle, de acariciar sus manos, de mirarle a los ojos y decirle "me gustas". Hoy tendrá una oportunidad para hacerlo. Tal vez no le diga lo que siente, no con palabras. Cuando miras a una persona que te gusta tus ojos te delatan y no puedes evitar que envíen dicho mensaje.
Está en la puerta del bar. Inspira hondo y sin soltar el aire, abre la puerta. Es la primera persona a la que ve. Ya en la mesa da vueltas a su taza de café. Nunca le ha gustado mucho el sabor, pero con leche no le resulta tan fuerte. Lo ha pedido descafeinado, no necesita nada que altere mas sus nervios. El movimiento de las manos de Luis le delata. También está nervioso y no puede ni quiere disimularlo.
-Tenía muchas ganas de quedar contigo. La verdad es que me ha costado decidirme porque no sabía si te apetecería. Luego pensé... bueno, le propongo tomar un café como amigos si me dice que no, no pasa nada. Me alegro que hayas aceptado la invitación y que sepas que estoy muy nervioso. Hace mucho que no quedo con una chica como tú.
Laura respondió con una mirada interrogativa y él le contó lo que sentía.
Cuando sólo quedan bares de fiesta abiertos Luis y Laura caminan hacia casa de ella. No quieren meterse en un garito donde no van a poder hablar. La pareja de amigos caminan uno al lado del otro. En las horas que llevan juntos se han puesto al corriente de la vida que han tenido antes de conocerse. Sin querer sus manos se rozan y mientras hablan del trabajo de él se dan la mano. Laura cierra los ojos y desea con todas sus fuerzas que ese momento no termine. Si antes estaba nerviosa, ahora mas. Si antes le gustaba, ahora le encanta. Si antes tenía ganas de besarle, ahora sus ojos sólo miran los labios carnosos de la persona que habla a su lado.
Cuando llegan al portal, las palabras sobran. Tan sólo una mirada y sucede aquello que llevan deseando desde hace meses. Con un beso da comienzo una relación que no se sabe cuanto durará pero que ambos quieren que empiece.
Luis camina por la ciudad en dirección a su casa. Recuerda cuando salió, lo nervioso que estaba, la inseguridad que sentía, las ganas que tenía de verla. Nada ha cambiado, sigue sintiendo inseguridad y aún tiene mas ganas de ver a la mujer que le ha robado el corazón. Ya no está nervioso, ahora sabe que es correspondido y le da mucha tranquilidad. Han quedado para comer el día siguiente y tal vez entonces tenga el valor necesario para decirle lo que no ha sido capaz hoy... te quiero.
miércoles, 22 de marzo de 2017
12. CARTA SIN DESTINO
Entrada que simplemente es eso... una carta sin destino.
Me gusta cuando recibo tu mensaje de buenos días. Es agradable saber que piensas en mí recién levantado.
Me gusta cuando en la ducha recuerdo tus manos recorriendo mi cuerpo y eso hace que se me olvide que no he encendido el calentador.
Me gusta cuando, al ponerme el café, recuerdo que a ti te gusta con el doble de azúcar que a mi. Aunque ya me voy a acostumbrando a ese sabor dulzón, ya que lo preparo a tu gusto gracias a que el recuerdo me despista.
Me gusta cuando al mirarme al espejo, antes de salir a la calle recuerdo tu voz diciendo "pero que buen culo te hace ese vaquero". Salgo de casa con una sonrisa que ilumina la oscura escalera.
Me gusta cuando de camino al trabajo veo cada farola que nos ha visto besarnos. Incluso en aquella noche de lluvia sin paraguas.
Me gusta llegar al trabajo y escribirte un chiste que sé que te hará reír cuando lo veas.
Me gusta cuando a mitad de mañana recibo un mensaje tuyo diciéndome qué tal ha ido tu día y preguntándome por el mío. Aún sabiendo que para ello utilizas 5 de los 10 minutos que tienes para almorzar.
Me gusta cuando me pides que te recuerde algo sabiendo que mi memoria es mucho peor que la tuya.
Me gusta cuando nos vemos y tu amplia sonrisa dice lo mucho que me has echado de menos.
Me gusta cuando tienes un mal día y me lo dices. Porque sé el gran esfuerzo que te cuesta abrirte a alguien.
Me gusta cuando te digo que estoy triste y no paras hasta conseguir que sonría un poco.
Me gusta cuando saltas de alegría porque algo bueno me ha pasado y te da igual quien esté mirando.
Me gustan nuestras conversaciones nocturnas cuando no dormimos juntos. Porque con ellas desnudamos el alma y salen a la luz nuestros secretos más íntimos.
Me gusta cuando nuestras conversaciones profundas nos permiten conocernos mas.
Me gusta cuando te digo que te echo de menos y con tus palabras consigues que me olvide de la distancia que nos separa.
Me gusta cuando te cuento mis sueños y me ayudas a conseguirlos.
Me gusta, cuando después de un enfado, nos reconciliamos desnudos en cualquier parte de la casa.
Me gustan tus besos, porque dicen sin palabras todo lo que sientes por mí.
Pero lo que más me gusta de todo es pensar que los sueños se cumplen y que algún día esta carta sin destino empezará con un "Querido ..."
Me gusta cuando recibo tu mensaje de buenos días. Es agradable saber que piensas en mí recién levantado.
Me gusta cuando en la ducha recuerdo tus manos recorriendo mi cuerpo y eso hace que se me olvide que no he encendido el calentador.
Me gusta cuando, al ponerme el café, recuerdo que a ti te gusta con el doble de azúcar que a mi. Aunque ya me voy a acostumbrando a ese sabor dulzón, ya que lo preparo a tu gusto gracias a que el recuerdo me despista.
Me gusta cuando al mirarme al espejo, antes de salir a la calle recuerdo tu voz diciendo "pero que buen culo te hace ese vaquero". Salgo de casa con una sonrisa que ilumina la oscura escalera.
Me gusta cuando de camino al trabajo veo cada farola que nos ha visto besarnos. Incluso en aquella noche de lluvia sin paraguas.
Me gusta llegar al trabajo y escribirte un chiste que sé que te hará reír cuando lo veas.
Me gusta cuando a mitad de mañana recibo un mensaje tuyo diciéndome qué tal ha ido tu día y preguntándome por el mío. Aún sabiendo que para ello utilizas 5 de los 10 minutos que tienes para almorzar.
Me gusta cuando me pides que te recuerde algo sabiendo que mi memoria es mucho peor que la tuya.
Me gusta cuando nos vemos y tu amplia sonrisa dice lo mucho que me has echado de menos.
Me gusta cuando tienes un mal día y me lo dices. Porque sé el gran esfuerzo que te cuesta abrirte a alguien.
Me gusta cuando te digo que estoy triste y no paras hasta conseguir que sonría un poco.
Me gusta cuando saltas de alegría porque algo bueno me ha pasado y te da igual quien esté mirando.
Me gustan nuestras conversaciones nocturnas cuando no dormimos juntos. Porque con ellas desnudamos el alma y salen a la luz nuestros secretos más íntimos.
Me gusta cuando nuestras conversaciones profundas nos permiten conocernos mas.
Me gusta cuando te digo que te echo de menos y con tus palabras consigues que me olvide de la distancia que nos separa.
Me gusta cuando te cuento mis sueños y me ayudas a conseguirlos.
Me gusta, cuando después de un enfado, nos reconciliamos desnudos en cualquier parte de la casa.
Me gustan tus besos, porque dicen sin palabras todo lo que sientes por mí.
Pero lo que más me gusta de todo es pensar que los sueños se cumplen y que algún día esta carta sin destino empezará con un "Querido ..."
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