Categorías.
RALLADAS
(132)
DEDICADO A...
(45)
RAYADAS
(43)
RELATOS
(40)
AMOR
(20)
VIVENCIAS
(14)
SIN ETIQUETA
(11)
EXCURSIONES
(10)
DIARIO
(6)
DESAFÍOS
(3)
CONCURSO
(2)
NUEVA ENTRADA.
(2)
Primera entrada del blog.
(1)
lunes, 11 de junio de 2012
¿HATA QUÉ PUNTO ME IMPORTA TU PASADO?
Siempre he tenido un dilema con los recuerdos. ¿Es bueno recordar? Hay veces en las que el pasado te recuerda que una vez fue presente y te arrastra al mundo de los recuerdos. Esto sucede, por ejemplo, cuando ves por la calle a un compañero del colegio o escuchas alguna canción de dibujos infantil. Por unos minutos, vuelves a recordar el sabor del bocadillo de nocilla y tienes la sensación que el que fuera tu compañero de colegio y al que ahora saludas te va a decir en cualquier momento que te cambia un cromo. Hoy no quiero hablar de los recuerdos, pero sí de algo relaccionado con ellos. El pasado. Cuando conoces a una persona no sabes nada de la vida que ha tenido. Conforme pasan los días, los meses, vas averiguando mas datos. Me refiero en general, lo mismo un chico que conoces en un bar de fiesta que una compañera de trabajo o un vecino. ¿Importa el pasado que haya tenido esa persona? En esta ocasión la respuesta no es sencilla, ya que depende mucho de la relación que quieras tener. Vamos a pensar en el caso de una persona que quieres tenerla como amigo o amiga y quien sabe si algún día algo mas. Estamos hablando de alguien que de alguna manera queremos que forme parte de nuestra vida, de nuestro presente para que continúe en un futuro y recordar las experiencias vividas cuando sea pasado. En este caso.. ¿Cómo es de importante las relaciones que haya tenido o las cosas que haya hecho? Hay gente a la que da igual y otra que quiere saberlo todo. ¿Hasta que punto puede influir en nuestro interés por esa persona lo que conozcamos. Por ejemplo, ¿tú saldrías con una chica que ha hecho películas porno? ¿O con su chico que ha ejercido la prostitución? Para mí ambas cosas no son importantes, bueno, si el chico que me gusta se acuesta a día de hoy por dinero... reconozco que no sería un plato de gusto. ¿Y un asesino o una persona que ha estado en la cárcel? Nuestro pasado es el camino recorrido hasta lo que somos hoy. Todo el mundo ha cometido errores y en muchos casos no los repite. En otras ocasiones sí. ¿Genera especial desconfianza si nuestra futura pareja le puso los cuernos a su anterior relación que si la ruptura fue porque se acabó el amor? ¿Pensamos que nos lo puede hacer a nosotros? La gente cambia, hay tanto chicos como chicas que durante una temporada se meten en la cama con todas las personas que pueden y de un día a otro dejan de hacerlo porque se enamoran o porque eso ya no les hace felices. ¿Volverán a hacerlo a pesar de haber recibido la flecha de cupido? ¿Es mejor conocerlo todo o no saber nada? ¿Es justo juzgar a una persona por lo que ha hecho hace dos años o un mes? Si yo me voy a la cama con un chico y después del buen rato me dice que es soy la primera chica con la que se acuesta siendo hombre... ¿saldría corriendo? He escrito esta entrada para intentar resolver dudas pero estoy consiguiendo todo lo contrario. ¿Qué hago? ¿Intento resolver la pregunta que da título a la nueva rallada o dejo pasar el tiempo hasta que encuentre a una persona a la cual tenga interés especial en conocer? Si me cuenta algo que no quiera oír... ¿seré capaz de no juzgar? Tengo claro que lo realmente importante no es cómo haya actuado con sus anteriores parejas, o si ha tenido una infancia difícil o ha trabajado en una cadena de montaje, sino lo que haga cuando esté conmigo. Claro lo tengo pero... ¿seré capaz de llevarlo a la práctica o echaré a correr al conocer su pasado? Una vez mas, el tiempo tiene la última palabra.
domingo, 13 de mayo de 2012
TREN DE LAS EMOCIONES
Me bajo del tren de las emociones. Un buen día me subí sin saberlo y ahora quiero bajarme de él. Sé que no he llegado a mi parada, que no he encontrado lo que quería, pero aún así debo abandonarlo. Soy consciente de la dificultad, que no puedo evitar sentir, pero necesito un tiempo de tregua. Quiero estar una temporada sin tener mas sentimientos que el amor incondicional hacia mis hijos. Estoy tocada pero no hundida. Sé que si sigo en el tren puedo llegar a pasarlo muy mal, así que me bajo y cuando esté preparada lo cogeré en la misma estación. En esta ocasión la entrada en mas breve de lo habitual, pero hay momentos en los que un sentimiento no se puede expresar con letras, sino con el silencio. Dejo aquí la entrada.
FIN DE UNA HISTORIA QUE NUNCA LO FUE
Uuuuf! Qué difícil es esto. Pero lo necesito. Necesito expresar con palabras lo que siento, poner adjetivos a cada una de las lágrimas que corren por mi mejillas, descargar mi corazón de tanta emoción contradictoria. Siempre he dicho que cuando sufro un desengaño amoroso es cuando mejor escribo. Hoy es el día propicio para ello. En realidad no ha pasado nada.. y lo ha pasado todo. Me he dado cuenta que no podía. No era capaz de empezar algo, no sentía lo suficiente. Me he quedado en el camino y sé que forzar la situación no iba a servir para nada. He conocido a una persona que no tengo palabras para describir. No soy capaz de escribir una sola cosa negativa. Ha llegado a mi vida, me ha tocado el corazón, pero no se ha metido dentro. Sé que no voy a encontrar a otra persona igual y a la vez sé también que no puedo dar un paso mas porque no sería sincera. Lo siento. Siento no sentir lo que me gustaría sentir. Me da rabia estar así, pasarlo mal por algo que no ha empezado y ahora toca a su fin. Gracias. Gracias por elegirme a mí para cenar aquélla noche, por querer compartir conmigo tus horas, por ser como eres, por estar ahí... Pocas veces me ha costado tanto escribir una entrada y menos veces aún he tenido tanta necesidad de hacerlo. Llegados a este punto no tengo nada mas que añadir. Te deseo lo mejor, hay pocas personas que se lo merezcan tanto como tú. Te lo he dicho, y lo repito. Estoy ahí. Y no es una frase hecha, es lo que realmente pienso. Cuando quieras tomar un café, o simplemente dar un paseo, ya sabes donde estoy. Disculparme si mi sinceridad te ha molestado. En estos momentos me doy cuenta de lo duro que es ser fiel a uno mismo. Duele, pero es necesario, no sé ser de otra manera. Te mando un fuerte beso y por favor, no dejes de ser como eres. Vales muchísimo.
lunes, 7 de mayo de 2012
VISITA AL MONASTERIO DE PIEDRA
“Te vas de excursión a un sitio donde todo es nuevo y encima ves a un chico que
te gusta, vamos, el día ideal”. Compañero, no puedo estar mas de acuerdo
contigo. Tal vez sea la frase que mejor describe este día lleno de sentimientos,
emociones y sobretodo sensaciones. En realidad esa frase no describe solo este
día, sino alguno que otro… pero eso… es otra historia.
Lo prometido es deuda. Así que de nuevo aquí estoy, frente al ordenador, para relatar una nueva excursión. Tengo muchos sentimientos que quiero transmitir y espero ser capaz de hacerlo. Antes de iniciar el relato quiero contaros cómo estaba yo hoy. Necesitaba ir al Monasterio de Piedra. Tenía que reencontrarme conmigo misma. Hacía mucho tiempo que quería volver y la verdad es que me ha servido de mucho. La última vez que recorrí el paisaje fue hace 10 años, en aquella ocasión me acompañó un amigo. Hoy he ido con dos mamás, un papá y los pequeños. Los míos son hijos de aquél amigo con el que fui la última vez al Monasterio de Piedra. Antes de nada quiero pedir disculpas si he estado ausente. Durante la primera parte de la jornada observaba cada cascada, cada rincón verde, cada piedra mojada por el agua. Sólo éramos la naturaleza y yo. He tocado el agua en varias ocasiones y ello me ha servido para sentir que estoy viva. Poco a poco he salido de mi caparazón para estar con vosotros y disfrutar del paseo.
Hoy mis cinco sentidos han estado alerta.
El gusto, saboreando un bocadillo de jamón serrano después de varias horas andando.
El tacto. Tocando el agua helada, dejándola escurrir entre mis dedos. Acariciando la piedra de debajo, húmeda y suave. Pasando la mano por las barandillas de madera, sintiendo su tacto rugoso.
El olfato. Cierro los ojos y todavía recuerdo el olor a vida, a tierra, a agua, a flores y hierva… En definitiva, a naturaleza en todo su esplendor.
La vista. Imposible describir con palabras el paisaje, la copa de los árboles, las rocas, el color de agua azul, blanca en la cascada, verdosa cuando llegaba al final de la misma. El colorido de los pájaros que nombraré mas adelante. El marrón en diferentes tonos del gran árbol que si hablara nos llamaría “insectos”. Me he sentido insignificante ante el tamaño del tronco. Afortunada por poder admirar todo lo anterior. Un tímido rayo de sol penetrando en el agua clara mientras cae por una cascada. La oscuridad de la cueva… Lo siento, no soy capaz de transmitir todo lo que he visto, no me veo capaz de expresar con palabras semejante belleza.
El oído. Pájaros de diferentes especies han cantado durante nuestro paseo. El rumor de agua ha estado presente en todo momento. Una pequeña cascada aquí, otra grande allí, un riachuelo mas adelante… Los pájaros, el silencio y el agua a la vez. En esta ocasión no ha sido el silencio lo que me ha llamado la atención sino el rugir del líquido elemento, en momentos ensordecedor. Ese sonido es aún mejor que el ya citado silencio. Ayuda a cargar las pilas, da fuerza para continuar, anima a seguir andando… y no sólo me refiero a caminar por la senda del Monasterio, sino por la de la vida. El aire, moviendo la copa de los árboles y susurrando con su voz tan característica. Y todo esto mezclado con frases y palabras como: “Mamá” “Papá” “Chicos, vamos a hacer una foto” “Tú, no te subas ahí”… o una frase no acabada.
A esta nueva entrada le falta algo y es el sonido que hemos escuchado, el olor del ambiente, la rugosidad de los elementos descritos, el sabor de unas pechugas empanadas o un chocolate de frambuesa y sobre todo la belleza del paisaje.
No quiero acabar mi relato sin antes contar un hecho que considero relevante. Lo cierto es que después de escribir lo anterior no me sorprende que haya sucedido, y si va bien la cosa espero que las excursiones no acaben aquí y haya muchas otras. El amor ha llegado al Monasterio. Dos de los excursionistas, sin saber muy bien como, se han dado cuenta que entre ellos algo está naciendo. Han caminado de la mano, cuchicheado sin cesar, buscado sitios oscuros en los que no había nadie… La chispa en su mirada les ha delatado y el resto del grupo nos hemos alegrado por ellos.
Bueno, creo que va siendo hora de poner punto y final a esta entrada, aunque esas palabras no me gustan mucho, así que pondré punto y seguido. Eso sí, gracias a los mayores por la compañía y sobretodo a los pequeños, ya que gracias a ellos hemos podido disfrutar de un sábado diferente.
Lo prometido es deuda. Así que de nuevo aquí estoy, frente al ordenador, para relatar una nueva excursión. Tengo muchos sentimientos que quiero transmitir y espero ser capaz de hacerlo. Antes de iniciar el relato quiero contaros cómo estaba yo hoy. Necesitaba ir al Monasterio de Piedra. Tenía que reencontrarme conmigo misma. Hacía mucho tiempo que quería volver y la verdad es que me ha servido de mucho. La última vez que recorrí el paisaje fue hace 10 años, en aquella ocasión me acompañó un amigo. Hoy he ido con dos mamás, un papá y los pequeños. Los míos son hijos de aquél amigo con el que fui la última vez al Monasterio de Piedra. Antes de nada quiero pedir disculpas si he estado ausente. Durante la primera parte de la jornada observaba cada cascada, cada rincón verde, cada piedra mojada por el agua. Sólo éramos la naturaleza y yo. He tocado el agua en varias ocasiones y ello me ha servido para sentir que estoy viva. Poco a poco he salido de mi caparazón para estar con vosotros y disfrutar del paseo.
Hoy mis cinco sentidos han estado alerta.
El gusto, saboreando un bocadillo de jamón serrano después de varias horas andando.
El tacto. Tocando el agua helada, dejándola escurrir entre mis dedos. Acariciando la piedra de debajo, húmeda y suave. Pasando la mano por las barandillas de madera, sintiendo su tacto rugoso.
El olfato. Cierro los ojos y todavía recuerdo el olor a vida, a tierra, a agua, a flores y hierva… En definitiva, a naturaleza en todo su esplendor.
La vista. Imposible describir con palabras el paisaje, la copa de los árboles, las rocas, el color de agua azul, blanca en la cascada, verdosa cuando llegaba al final de la misma. El colorido de los pájaros que nombraré mas adelante. El marrón en diferentes tonos del gran árbol que si hablara nos llamaría “insectos”. Me he sentido insignificante ante el tamaño del tronco. Afortunada por poder admirar todo lo anterior. Un tímido rayo de sol penetrando en el agua clara mientras cae por una cascada. La oscuridad de la cueva… Lo siento, no soy capaz de transmitir todo lo que he visto, no me veo capaz de expresar con palabras semejante belleza.
El oído. Pájaros de diferentes especies han cantado durante nuestro paseo. El rumor de agua ha estado presente en todo momento. Una pequeña cascada aquí, otra grande allí, un riachuelo mas adelante… Los pájaros, el silencio y el agua a la vez. En esta ocasión no ha sido el silencio lo que me ha llamado la atención sino el rugir del líquido elemento, en momentos ensordecedor. Ese sonido es aún mejor que el ya citado silencio. Ayuda a cargar las pilas, da fuerza para continuar, anima a seguir andando… y no sólo me refiero a caminar por la senda del Monasterio, sino por la de la vida. El aire, moviendo la copa de los árboles y susurrando con su voz tan característica. Y todo esto mezclado con frases y palabras como: “Mamá” “Papá” “Chicos, vamos a hacer una foto” “Tú, no te subas ahí”… o una frase no acabada.
A esta nueva entrada le falta algo y es el sonido que hemos escuchado, el olor del ambiente, la rugosidad de los elementos descritos, el sabor de unas pechugas empanadas o un chocolate de frambuesa y sobre todo la belleza del paisaje.
No quiero acabar mi relato sin antes contar un hecho que considero relevante. Lo cierto es que después de escribir lo anterior no me sorprende que haya sucedido, y si va bien la cosa espero que las excursiones no acaben aquí y haya muchas otras. El amor ha llegado al Monasterio. Dos de los excursionistas, sin saber muy bien como, se han dado cuenta que entre ellos algo está naciendo. Han caminado de la mano, cuchicheado sin cesar, buscado sitios oscuros en los que no había nadie… La chispa en su mirada les ha delatado y el resto del grupo nos hemos alegrado por ellos.
Bueno, creo que va siendo hora de poner punto y final a esta entrada, aunque esas palabras no me gustan mucho, así que pondré punto y seguido. Eso sí, gracias a los mayores por la compañía y sobretodo a los pequeños, ya que gracias a ellos hemos podido disfrutar de un sábado diferente.
CARTAS
Hace muchos, muchos años, me carteaba con gente. Recuerdo la emoción de recibir cada carta, leerla una y otra vez y contestarla punto por punto. La Coruña o Granada son ciudades a las que enviaba las respuestas. Recuerdo especialmente a un chico. Se llamaba Salvador. Podría incluso decir los apellidos pero no lo veo apropiado. Sus letras eran... diferentes. Si yo tenía 14 o 15 años él tenía alguno mas. Eran letras profundas, con alguna poesía. Puede que sea aquélla la primera vez que leí algo que no fueran letras, sino sentimientos. Creo recordar que tan sólo nos enviamos 3 o 4 cartas, pero es curioso como puedo recordarlo a pesar de los años. Me da pena haber perdido eso. El esfuerzo de escribir en una hoja de papel lo que se te ocurra. La búsqueda de la dirección para ponerla en un sobre y la ilusión de echarla al buzón. Si hay algo que supera todo eso, es recibir una carta. Cuando me llegaban no tenía correo del banco, ni facturas. Ahora las únicas cartas que recibo son las felicitaciones navideñas que todos los años me envía Viky. Es una amiga con la que me he carteado e incluso hemos escrito cuadernos durante el verano.Todo evoluciona y ahora tenemos el wasap y los sms para comunicarnos. Ahora escribir una carta es algo impensable. Es mas, escribir un e-mail lo es. Bueno, dejo aquí esta reflexión y abro una puerta a aquellas personas que han sentido la emoción de recibir una carta o que quieran experimentarla. Si conocéis a alguien... mi correo electrónico está a vuestra disposición.
domingo, 6 de mayo de 2012
FE EN UNO MISMO
Lo prometido es deuda. En un comentario, me han pedido que escriba sobre la fe en uno mismo y porque hay que seguir adelante alimentando las ganas de vivir. Lo cierto es que últimamente mis entradas no son muy alegres y creo que ya va siendo hora de cambiar eso. Así que voy a ello.
Una vez escuché que no hay nada tan difícil como conocerse a uno mismo. Lo cierto es que estoy completamente de acuerdo. Día y a día me sorprendo a mí misma. Hecho la vista atrás y me doy cuenta de la cantidad de cosas que he sido capaz de superar. Si tú haces lo mismo seguro que piensas igual. La vida nos pone al límite para que demostremos de qué somos capaces. Es fácil seguir el camino cuando es llano pero es mas divertido cuando tiene cuestas. Si vas a un valle, la vista que tienes desde la base de la montaña es mas o menos bonita. Los árboles, el río... Pero cuando subes a la cima, lo que ves no tiene ni punto de comparación con lo que has visto ahí abajo. Por eso debemos ascender por la pendiente, superando las pequeñas cuestas. Cuando lleguemos arriba y veamos el camino recorrido sabremos que mereció la pena el esfuerzo. No es fácil, sobre todo cuando la cuesta es grande, pero en la dificultad está el atractivo. Un niño, cuando empieza a andar, llora, patalea, se cae muchas veces.. pero una vez que puede dar dos pasos sin caer de culo, siente que el mundo es suyo. Puede ir a cualquier sitio sin ayuda y ello le llena de alegría. Si ese niño se rindiera al caer una y otra vez... nunca conocería la libertad que da el poder correr por la casa. Tal vez esa sea la clave para luchar. Intentar ver mas allá de la dificultad. Sabemos que no siempre hay un camino de piedras, sino que algunas veces es de asfalto. Si ahora estás en las rocas y no te gusta.... ¿por qué seguir ahí? Mejor avanza hasta encontrar algo que sea más fácil. Da igual si la motivación es la esperanza de encontrar algo mejor o el no querer lo que se tiene en el momento, lo importante es salir adelante, y sobretodo, el saber que se puede hacer. Una gran ayuda es la experiencia. Cada uno ha tenido una vida mas o menos llena de retos. Si un día fuiste capaz de superar una cosa... ¿por qué no ibas a ser capaz de hacerlo hoy? Es otra de las cosas que nos puede motivar a seguir acia adelante. Con cada obstáculo saltado nos damos cuenta de lo que somos capaces. Tal vez por ello esté tan de acuerdo con la frase del principio... no hay nada tan difícil como conocerse a uno mismo.
Doy por finalizada la entrada. Mando un saludo a la persona que me sugirió que la escribiera y animo a todo aquél que quiera que escriba sobre algo me proponga ideas... ya que para mí serán nuevos retos y podré poner en práctica todo lo dicho anteriormente.
Una vez escuché que no hay nada tan difícil como conocerse a uno mismo. Lo cierto es que estoy completamente de acuerdo. Día y a día me sorprendo a mí misma. Hecho la vista atrás y me doy cuenta de la cantidad de cosas que he sido capaz de superar. Si tú haces lo mismo seguro que piensas igual. La vida nos pone al límite para que demostremos de qué somos capaces. Es fácil seguir el camino cuando es llano pero es mas divertido cuando tiene cuestas. Si vas a un valle, la vista que tienes desde la base de la montaña es mas o menos bonita. Los árboles, el río... Pero cuando subes a la cima, lo que ves no tiene ni punto de comparación con lo que has visto ahí abajo. Por eso debemos ascender por la pendiente, superando las pequeñas cuestas. Cuando lleguemos arriba y veamos el camino recorrido sabremos que mereció la pena el esfuerzo. No es fácil, sobre todo cuando la cuesta es grande, pero en la dificultad está el atractivo. Un niño, cuando empieza a andar, llora, patalea, se cae muchas veces.. pero una vez que puede dar dos pasos sin caer de culo, siente que el mundo es suyo. Puede ir a cualquier sitio sin ayuda y ello le llena de alegría. Si ese niño se rindiera al caer una y otra vez... nunca conocería la libertad que da el poder correr por la casa. Tal vez esa sea la clave para luchar. Intentar ver mas allá de la dificultad. Sabemos que no siempre hay un camino de piedras, sino que algunas veces es de asfalto. Si ahora estás en las rocas y no te gusta.... ¿por qué seguir ahí? Mejor avanza hasta encontrar algo que sea más fácil. Da igual si la motivación es la esperanza de encontrar algo mejor o el no querer lo que se tiene en el momento, lo importante es salir adelante, y sobretodo, el saber que se puede hacer. Una gran ayuda es la experiencia. Cada uno ha tenido una vida mas o menos llena de retos. Si un día fuiste capaz de superar una cosa... ¿por qué no ibas a ser capaz de hacerlo hoy? Es otra de las cosas que nos puede motivar a seguir acia adelante. Con cada obstáculo saltado nos damos cuenta de lo que somos capaces. Tal vez por ello esté tan de acuerdo con la frase del principio... no hay nada tan difícil como conocerse a uno mismo.
Doy por finalizada la entrada. Mando un saludo a la persona que me sugirió que la escribiera y animo a todo aquél que quiera que escriba sobre algo me proponga ideas... ya que para mí serán nuevos retos y podré poner en práctica todo lo dicho anteriormente.
viernes, 27 de abril de 2012
CAMBIO DE ACTITUD
Micro relato ganador de 2 puntos en un concurso literario.
Tumbado sobre la cama, con los ojos cerrados, Luis
reflexiona. Está cansado… pero no físicamente. Es cansancio sicológico.
Necesita dar un cambio a su vida, dejar de ser como es y buscar lo que
realmente quiere. Encontrar a la mujer de su vida. Sabe que no va por el buen
camino, salir todos los fines de semana y jugar a la seducción no es la mejor
manera para enarmorarse, pero hasta ahora era lo que le hacía feliz. Hoy se ha
dado cuenta que eso no es lo que quiere. Intenta recordar la última vez que se
enamoró y parece que fue hace muchos años. Quiere volver a sentir eso, volver a
emocionarse, mirar a lo ojos de una chica y decirle “te quiero”. Sabe que va a
tener que trabajar mucho para conseguirlo, pero la mirada de una mujer
enamorada merecerá la pena.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
