viernes, 27 de abril de 2012

CAMBIO DE ACTITUD

Micro relato ganador de 2 puntos en un concurso literario.



Tumbado sobre la cama, con los ojos cerrados, Luis reflexiona. Está cansado… pero no físicamente. Es cansancio sicológico. Necesita dar un cambio a su vida, dejar de ser como es y buscar lo que realmente quiere. Encontrar a la mujer de su vida. Sabe que no va por el buen camino, salir todos los fines de semana y jugar a la seducción no es la mejor manera para enarmorarse, pero hasta ahora era lo que le hacía feliz. Hoy se ha dado cuenta que eso no es lo que quiere. Intenta recordar la última vez que se enamoró y parece que fue hace muchos años. Quiere volver a sentir eso, volver a emocionarse, mirar a lo ojos de una chica y decirle “te quiero”. Sabe que va a tener que trabajar mucho para conseguirlo, pero la mirada de una mujer enamorada merecerá la pena.

sábado, 21 de abril de 2012

QUERIDO AMIGO

Me gusta cuando me miras, cuando sin querer tu mano roza la mía, cuando me hablas sólo a mi…Me gustan tus ojos porque me pierdo en ellos, tus manos porque son protectoras. También me gusta tu forma de ser, eres una buena persona con una vida más o menos fácil, más o menos difícil. Cierro los ojos y escucho tu tono de voz, recuerdo tus expresiones, me estremezco al recordar como pronuncias mi nombre. Quiero volver a verte, volver a observarte, andando o parado, de pie o sentado, despierto o ¿dormido? ¿Cómo serás dormido? ¿Roncarás o respirarás fuerte? ¿Eres de los que se abraza o de los que ocupa media cama? ¿Tienes buen despertar o malo? No quiero. No quiero que me guste tu mirada, ni perderme en tus ojos, ni sentir que el resto del mundo no existe cuando hablamos. Me molesta sentir lo que siento. Día a día me digo a mí misma que esto no puede ser, que debo seguir mi camino, debo dejar de pensar en ti. Tengo que verte como lo que eres, un amigo. Hace más o menos tiempo que nos conocemos, nos hemos visto algunas veces y gracias a eso sé lo que sientes. Duele, fastidia, da rabia, pero es así. Hoy es así. Hoy no te gusto, ni me ves con los mismos ojos que yo a ti. Hoy no. ¿Tal vez mañana? No. Me niego a alimentar una esperanza que en el fondo sé que va a morir siendo lo que era cuando nació…esperanza. Me gustaría que cambiara a realidad, pero es lo que hay, a pesar de que mi corazón no está de acuerdo. Debo poner fin a esta nueva entrada. Tengo que dejar de escribir, quitarle importancia a lo escrito y decirle a las personas que lean esto que tú no existes, que es todo ficción y que no me gusta nadie. No obstante no puedo ni quiero mentir. Guardaré en secreto tu nombre y tal vez, si algún día la esperanza se convierte en realidad, te diga que la entrada con título “Querido amigo” iba por ti.

lunes, 9 de abril de 2012

RETO

Ayer una amiga y yo hicimos una excursión. El camino en un primer momento era llano, después empezaron las cuestas. ¡Y que cuestas! No podía con mi alma. Mientras ascendía iba pensando en el camino. Intentaba animarme imaginándome lo que vería cuando llegara al final del mismo. Hicimos varias paradas durante el ascenso para admirar el paisaje y respirar un poco. Allí no tenía problemas, el único era dar cada paso sin caerme. Cuando llegamos al final de la ruta quedé decepcionada. Habíamos llegado a un hayero, cuando yo pensaba que nuestro destino era la cima de una montaña. Las vistas eran bastante pobres, tan sólo había árboles a nuestro alrededor. El paisaje de subida era mas bonito. Después bajamos hasta llegar a nuestro punto de origen. Resbalé un par de veces pero ninguna me caí. Si cogemos la excursión y la comparamos con la vida real encuentro muchos parecidos. La vida es un camino que va por etapas. En ocasiones son duras, muy duras las subidas, pero son necesarias para llegar a nuestro destino. Tal vez lo que encontramos al final del camino no es lo que esperamos, pero es imprescindible recorrerlo. No importa si estás cansado o si sientes que la cuesta no va a acabar nunca. El final siempre llega y está ahí, esperando a que llegues. Cuando has llegado debes continuar el camino. No sabes si el próximo será mas fácil o mas difícil que el que has recorrido, pero hay que seguir. Y siempre hacia adelante. Mirando atrás lo justo para alegrarte de lo conseguido y para aprender de los errores. Es necesario tropezar para darnos cuenta que tenemos equilibrio y que a pesar de tropezar no caemos. Si en algún momento nuestras manos tocan el suelo, no pasa nada, las utilizaremos para levantarnos y continuar. Ayer fue uno de esos días en los que me olvidé. Tocando el agua del pequeño río olvidé mi trabajo, subiendo la cuesta olvidé que tenía que planchar, observando lo que me rodeaba olvidé el resto de cosas. Allí sólo era la amiga de mi acompañante y una chica con ganas de andar y de cansarse. Y si, me cansé. Hoy tengo agujetas hasta donde la espalda pierde su casto nombre. Pero me siento feliz. Viene bien desconectar. En la vida no puedes hacerlo, o vives o no vives. Yo he decidido lo primero y espero tener la fuerza necesaria para llegar a lo alto de aquella montaña. Dejé la ruta a medias y eso es algo que no quiero que sea así. Deseo acabarla, tengo ganas de llegar a lo alto y observar las vistas, hacer alguna foto y sentir que he acabado una etapa de mi vida y que debo continuar buscando el siguiente reto.

martes, 3 de abril de 2012

LECTOR Y LECTORA, OS NECESITO

¡¡Hola!! Estoy apunto de llegar a las 4000 visitas. La verdad es que nunca imaginé el llegar a esa cifra. Quiero agradecer, una vez mas vuestro tiempo y pediros un favor. Quiero un tema, una idea, unos personajes... lo que sea. Quiero escribir para la persona que lee no para mi. Así que os agradecería que me propusierais algo. No se me ocurre mejor manera para celebrar un número de visitas tan redondo.
Para darme tus ideas puedes hacerlo via face, via email lebasisenail@hotmail.com o sms, wasap... como quieras. Atenderé todas la sugerencias.
¡¡Un abrazo fuerte para ti!!

domingo, 18 de marzo de 2012

FORMAS DE COMUNICACION

Vivimos en una época en la que la comunicación es lo más importante. No obstante pienso que la que mas utilizamos es la menos fiable, la verbal. Decir "te quiero" es fácil. Puedes decirlo para que la otra persona esté contenta mientras piensas en lo que le harías a tu compañera de trabajo si se dejara. Puedes decir "te odio", mientras te maldices por amar tanto a la persona que tienes delante. O puedes decir que no te pasa nada cuando realmente no quieres hablar con esa persona porque es la culpable de tus problemas.
Una mirada. Con una mirada puedes expresar mucho mas que con cualquier palabra. Te quiero, te odio o estoy triste son cosas que se pueden leer claramente si estamos atentos a la persona que nos mira. Al igual que con las palabras, también puedes mentir pero es mas difícil.
Una caricia, un involuntario roce de manos, o un inocente beso en la mejilla pueden expresar muchas cosas sin necesidad de articular palabra.
Una imagen vale mas que mil palabras. Que gran verdad. Una foto hecha en un momento de despiste, una persona al acecho de ese despiste, una sonrisa sincera cuando la persona que está al otro lado del objetivo te cae bien, una mirada ausente al pensar en otra cosa mientras te hacen la foto... todo eso expresa mucho mas que cualquier palabra.
Giñarle un ojo a la persona que tienes delante, ver su reacción, dar un paso para acercarte mientras observas como actúa... Muchas cosas se pueden ver con la vista. En ocasiones mal interpretamos las reacciones y es necesario hablar para aclarar las cosas.
 Me doy cuenta que siempre acudo al tema romántico, pero todo lo que diga se puede aplicar a muchas cosas. El amor es el sentimiento donde todo y nada se siente a la vez.
Un beso. Hay besos fríos, cálidos, robados, fraternales... ¿Quén no ha besado a una persona cuyo sabor no le agrada? O al contrario, que le agrada mucho. ¿Y las cosquillas en la tripa cuando llevas tiempo esperando ese momento? Un beso dado con sentimiento dice muchas cosas. "Me gustas mucho y no me he atrevido a besarte hasta ahora. Espero que yo a ti también porque de lo contrario estoy metiendo la pata y lo voy a pasar muy mal." Todo eso se puede decir con un beso. O tal vez... "Llevo toda la noche fijándome en ti, si te dejas meter mano te voy a llevar a mi casa y te voy a meter otra cosa hasta el fondo".
Hay otras cosas que dicen mucho en silencio. Una mejilla sonrojada cuando ves a la persona te gusta, la piel de gallina cuando esa persona te roza queriendo o sin querer, una tímida sonrisa cuando te sorprende mirándole... Cuantas palabras no se dice y se entienden sin ser pronunciadas. Supongo que cuando sientes algo tienes que decirlo con el corazón, no con las palabras.
¿Y las lágrimas? No las de cocodrilo, sino las de verdad. Expresan tristeza, dolor, alegría...
Otra cosa que se me ocurre es justo lo contrario al ruido de las palabras, el silencio. La de información que se transmite. Si, no, estoy cómoda a tu lado, no estoy nada agusto...
Y por último y no por ello menos importante... Las palabras escritas. Bueno, mas que ellas, lo que se lee entre líneas. Con una carta, una entrada de blog o un relato se pueden decir muchas cosas. Se puede expresar mucho con pocas palabras y poco con un texto largo. En ambos caso lo mejor no está escrito. Es lo que no se lee, lo que se sabe y se siente. Volvemos a hablar de sentimientos, y no necesariamente de amor, sino de desamor, lucha, enfado... Claro está que para todo lo anterior hace falta otra persona, a la que va dirigida lo que deseamos transmitir.
Tal vez deberíamos hablar menos y sentir mas. Escuchar menos con los oídos y mas con el corazón. Leer mas entre líneas y no centrarnos en la letra escrita. En definitiva, quedarnos con la esencia, porque el resto es envoltorio. Las palabras, las miradas, las caricias... todo eso esconde un sentimiento. Bueno, uno  o varios a la vez. Para todo lo anterior hay que ser capaz de una cosa, de interpretar. Ese gesto, esa sonrisa... no siempre estamos atentos o no nos queremos dar por aludidos. Por eso utilizamos la palabra, porque es el medio mas eficaz para transmitir nuestro mensaje...mas eficaz, pero ¿también el mas fiable.?

jueves, 15 de marzo de 2012

ME OLVIDÉ

En los últimos meses he hecho dos excursiones. Muy diferentes entre sí, pero con un denominador común... bueno dos. Gente desconocida y hermoso paisaje. La primera fue a los Mallos de Riglos. Iba sin mis chicos y con tres mujeres y un hombre que conocí ese mismo día. El camino hasta el pueblo donde iniciamos la caminata fue ameno. Algunos se con conocían entre sí y una de las chicas y yo no conocíamos a nadie. Cuando vi la montaña que tenía que subir no sabía si iba a ser capaz de hacerlo. Nunca había andando montaña arriba excepto una vez... y de eso hace más de 12 años. Cada uno llevaba su ritmo a la hora de subir y se iban turnando para no dejarme sola al final de la fila. Me costó pero llegué... y mereció la pena. El paisaje era precioso, un río cruzaba entre las dos grandes rocas y me sentía como uno de esos grandes buitres que volaban libres. En aquél momento, y escuchando el silencio, me olvidé de todo. Yo era una persona muy pequeña frente a la grandeza que mis ojos veían. Yo no tenía trabajo, ni casa, ni preocupaciones. Me olvidé de todo ello. En ese momento tan sólo existía el paisaje. Cerré los ojos y noté el frescor en las mejillas los abrí y me sentí libre. Respiraba aire puro sin contaminación ni acústica ni olorífica. Tras unos minutos de relax, comenzó la bajada. Después de una animada comida cogimos almendras y volvimos a casa. En el coche la conversación fue animada y cuando bajé del coche volví a recordar todo. Recordé mi trabajo, que tenía que ir a buscar a los pequeños al día siguiente era lunes... y recordé cuando olvidé todo ello.
La otra excursión fue muy diferente. A la nieve y con niños. En esta ocasión iba con dos chicas y un chico junto con dos niñas y un niño. Risas, disfrutar de la nieve, notar el calor del sol en la cara... y de nuevo... el olvido. Subimos una pequeña ladera y en la cima me sentí todo poderosa. Estaba rodeada de un bonito paisaje nevado. En ese momento, que olvidé todo. De nuevo no tenía trabajo ni problemas, tan sólo existían el paisaje y las personas con las que había ido hasta allí. Respiré hondo, llenando mis pulmones de aire limpio, igual que la nieve que pisaba. Y fue en ese momento cuando lo oí, escuché con total claridad el silencio. El día abanzaba y los coches se fueron. Los pequeños descubrieron un iglú y los mayores estábamos en el aparcamiento. Cuando iba acia el coche, después de sorprenderme con el iglú, volví a escucharlo. Se lo dije a mi acompañante. Le comenté que lo que mas me gustaba era que no se oía nada. Su repuesta fue que no se había dado cuenta y me dio la razón. Es lo que mas me gusta de las excursiones, lo que se escucha si sabes escucharlo, ya que el silencio es un ruido que no todo el mundo sabe percibir.
Tengo ganas de volver a no tener trabajo, ni casa, ni problemas. Tengo ganas de volver a olvidar. Quiero volver a hacer alguna excursión para admirar el paisaje, sentirme libre, respirar aire puro, cerrar los ojos y notar el aire limpio en las mejillas. Supongo que esa es la mejor manera de encontrarme conmigo misma, porque después de una caminata no busco el móvil, ni el mando de la tele, ni enciendo el ordenador. Tan sólo busco naturaleza, colores verdes, azules, ocres, para luego cerrar los ojos y almacenarlos en mi mente. Tal vez de esta manera, cuando el extress del día a día me invada pueda cerrar los ojos y volver a recordar qué fue lo que me hizo olvidar.

lunes, 12 de marzo de 2012

ADICCIÓN

Hola Laura:
En primer lugar me presentaré, soy Luis, un hombre de 35 años que lleva cinco siguiendo casi a diario tu blog. Una buena amiga me lo recomendó porque pensaba que me ayudaría. En él hablabas de tu lucha diaria contra una adicción, el alcoholismo y yo estaba a punto de caer en él. Recuerdo que en la primera entrada que publicaste describías los sintómas que yo tenía. Relatabas con total precisión como me sentía por las mañanas o lo feliz que estaba cuando llegaba el fin de semana y podía beber todo lo que quería sin que la gente pensara que soy un bicho raro. A pesar de tus palabras, caí en esa adicción. Leí como intentabas salir, nos contabas a tus lectores anónimos cómo luchabas cada día por seguir los consejos de tu psicóloga, la cual se acabó convirtiendo en tu mejor amiga. Lloré mucho leyendo tus palabras. De alegría cuando conseguías estar un día sin beber y de tristeza cuando pulsabas con una mano el teclado mientras en la otra tenías una copa. Todo esto lo relatabas y aún hoy se me pone la piel de gallina al recordar tus duras palabras. Afortunadamente, todo eso quedó atrás. Conociste a un chico, te enamoraste, y las ganas de ser madre pudieron con tu adicción. Nuestra adicción. No sólo era adicto al alcohol, sino también a tus letras. Con ellas vivía una vida que no era la mía, conseguía olvidarme de los problemas que tenía cuando salía de la habitación en la que vivía. Compartía piso con dos personas mas que apenas conocía. Nunca tuve interés por relacionarme. Estaba muy feliz en mi habitación, con una botella, un viejo monitor y un teclado con varias teclas rotas. Como iba diciendo, conseguiste salir del infierno en que yo estaba metido. Una vez superado, el doctor te dijo que tu deseo de ser madre no se iba a cumplir. Tenías una deformidad en el útero que hacía imposible que allí se gestara cualquier vida. Te afectó... y mucho. A punto estuviste en varias ocasiones de coger de nuevo la botella para olvidar lo desgraciada que era tu vida. No obstante, fuiste fuerte. Continuaste tu camino que te llevó a la separación. Tu marido quería ser padre y tu no se lo podías dar así que decidiste dejar la relación. Lo hiciste porque le amabas y querías que se realizara como hombre, cosa que tu no pudiste hacer como mujer. Fueron varios meses los que estuviste sin escribir nada nuevo. Ese tiempo lo aproveché para releer cada entrada y luchar contra la adicción que amenazaba con matarme. El médico ya me advirtió en alguna ocasión que no iba a durar mucho si seguía por camino que llevaba. Así que me puse manos a la obra y puedo decir orgulloso que llevo seis meses sin beber ni una gota. Sigo siendo alcohólico, porque nunca podré beber ni una copa de vino, pero la botella ya no es mi fiel compañera. Hace dos meses has vuelto a escribir en tu blog. Nos has contado que ya está todo superado y que te sientes orgullosa de ser quien eres. Tienes la autoestima por las nubes y quieres que todo el mundo lo sepa. Tu ex-marido está ahora con una amiga tuya, que va a ser mamá en los próximos meses y no puedes ser mas feliz. Te sientes orgullosa de lo que has conseguido. Das las gracias al blog, dices que te ha ayudado a superar tu adicción pero no estoy deacuerdo. Tienes que darte las gracias a ti misma, ya que has sido la que ha salido adelante con tan sólo la ayuda de una psicólga.
Bueno, creo que ya va siendo hora de decirte lo que llevo media hora intentando. Te quiero. Gracias a tus letras conozco cada virtud y cada defecto de la persona que las escribe. Me gustaría poder quedar contigo, tomar tan sólo un café, conocernos y darte las gracias por convertirme en la persona que soy hoy. Un hombre cuya única adicción, son tus letras.