sábado, 12 de febrero de 2011

¡¡CUMPLEAÑOS FELIZ!!

Dentro de unos días, concretamente el día 15/2, haré un año con mi blog. El balance que hago es muy positivo. La idea incial era escribir relatos, pero en vez de eso, me he dedicado a plasmar mis ideas, pensamientos y sentimientos según el día. Me siento orgullosa de ello. Ahora, al leerlo, soy consciente de los buenos y malos momentos vividos y ello me da fuerza para seguir adelante. Durante este año he tenido que abrir un par de puertas que pesaban mucho y otras que no eran tan grandes. Siento miedo al pensar que me espera durante los próximos meses, pero estoy contenta porque sé que podré con todo, y si lo dudo en algún momento, no tengo mas que acudir a mis propios escritos para dar ese paso hacia adelante. Un año es mucho tiempo. Aunque sé que no debo, miro hacia atrás y recuerdo cómo era mi vida hace justo un año. No me apetece volver a sentir todo ese dolor, así que me quedo con todo lo positivo que he conseguido desde entonces. Bueno, poco mas tengo que escribir, tan sólo que espero no haber defraudado a cada una de las personas que alguna vez han leído mis letras y confío en poder seguir escribiendo cosas que en algún momento hagan pensar a alguien.

miércoles, 2 de febrero de 2011

LUCHA INTERNA

Por un lado opino que no sirve de nada llevarte mal con alguien. Los pensamientos negativos no llevan a nada positivo, mas bien al contrario. Todo el mundo sabe que la energía negativa atrae mas energía del mismo polo y viceversa. Por otro lado, soy consciente de mi forma de ser. Intento pasar de las cosas negativas, de las que puedo pasar, y cuando no puedo hacer eso, lucho contra mí para que no me afecten. En cuanto a la gente, soy bastante tolerante. Doy mil y una oportunidades, no sirve de nada llevarse mal con la gente. En cuanto a las personas que entran en mi terreno mas íntimo, no paso de ellas, soy lo más sincera posible, porque me interesa mantenerlas cerca. Pero claro, ahora estoy en una situación en la que, por un lado, siento ganas de sacar los dientes. Intento no pensar en el futuro, pero lo hago y lo que veo no me gusta. Lo veo en función de la situación actual y me entras ganas de morder. Soy reacia a pensar que la gente cambia y si me he formado una idea de cómo es una persona... es complicado sacarme esa idea, sobretodo, cuando día a día veo cosas y me dan la razón. Y ahí es donde entra mi lucha interna. Confiar en que la gente cambia a mejor o hacer caso a mi instinto y hacerme a la idea de que no va a ser así. Si me inclino por lo segundo de nada sirve que me preocupe ahora, ya lo iré solucionando a medida de que se planteen los problemas. El problema está en que no sé cómo solucionar la situación que tengo ahora. Vale, sí, no depende de mí, pero me afecta. Será mejor dejar de darle vueltas al asunto. Si tengo que sacar los dientes, lo haré, sólo espero no hacerlo de forma irreflexiva. Soy partidaria del diálogo, pero claro, huyo de él cuando la persona en cuestión no está dentro de mi círculo íntimo. También huyo del enfretamiento... En fin, una vez mas, me dejo en manos del tiempo. Confío en que él ponga a cada uno en su lugar, sea como sea.

sábado, 29 de enero de 2011

LA LLUVIA, por Javier Astorga. El que me aguanta cada día.

Hoy es uno de esos días en los que salgo a la calle y me administro una dosis extra de calma. La cosa está en que los días de lluvia la mayoría de la gente se muestra de forma muy egoísta. Esto es debido a que el personal se divide en dos bandos, las personas que tienen paraguas y las que no. Dentro de las personas que usan paraguas, la mayoría, o eso creo, caminan totalmente secas y protegidas de la lluvia mediante su paraguas y por caminar pegadas a las fachadas de los edificios. La mayoría de estas personas no se aparta ante un humilde servidor que está calado hasta los huesos, con ganas de comprarse gafas con “mini-limpiaparabrisas” y con la cartera del trabajo totalmente chorreante. No se queda ahí el tema, pues la cuestión que más me intriga es que al intentar este humilde servidor seguir pegado a la fachada para resguardarse mínimamente del agua gracias a los pequeños balcones, la gente que usa paraguas no se aparta, lanza miradas asesinas y, al ceder este humilde servidor ese paso pegado a la fachada, intenta sacar un ojo a su inocente víctima.

También existen los denominados camicaces, aquellos que bajan tanto el paraguas que les impide tener una visión del frente, con lo cual se llevan los ojos y cabezas de otras personas que están a su alrededor, tanto al caminar como al girarse sin darse cuenta de que llevan en sus manos un arma de extremo potencial destructivo.

A todas aquellas personas que me obligaron a salir de mi pequeño cobijo bajo el agua para aumentar mi resfriado, ¡GRACIAS!

jueves, 20 de enero de 2011

PANTUNFLAS ROSAS

Sé que algún lugar debe estar el botón de "pausa". Ese botón mágico que me haga desconectar del mundo. Necesito dejar de pensar, auque sea por tan sólo unos minutos, en las pequeñas cosas negativas y tristes que me rodean. Un poco de fiebre por aquí, una persona que no acepta mi presencia por allá y una conversación que sé que no me va a llevar a ninguna parte un poco mas lejos. Por otro lado está la proposición decente de esta mañana y un fin de semana en el que planeo hacer muchas cosas. Todo esto es lo que tengo conscientemente en la cabeza. Si nos vamos al subconsciente... mejor no tentar a la suerte porque entonces la cosa se puede complicar de manera considerable. Por eso necesito unos minutos de relax, de no pensar en nada. De nuevo, las ganas de dormir hasta que las cosas esten cada en su sitio, vienen a mí. Tengo tendencia a huir de las dificultades, aunque es sólo un impulso. Cuando estoy a punto de correr los cien metros lisos para escapar recuerdo que soy asmática y que no voy a llegar muy lejos. Es entonces cuando me armo de valor, busco energía positiva y miro de frente a las dificultades. De momento estoy poniéndome las zapatillas de correr. El escribir en el blog mientras dos pequeños tosen a la par y uno de ellos tiene fiebre hacen que aumenten mis ganas de correr. Precisamente por ellos voy a cambiar las deportivas por las zapatillas rosas de andar por casa. Son mas cómodas y bonitas.

EL TIEMPO SEGUNDA PARTE

Todos los días te levantas a una hora. Da igual si has descansado o no. Suena el despertador y apoyas los pies en el suelo. La hora de llegada al trabajo siempre es la misma. No se tiene en cuenta si el trayecto hasta el mismo se te ha hecho largo o corto. La jornada laboral transcurre como todos los días. Tienes unos minutos de descanso, siempre los mismos. Y finalizado tu tiempo de relax, vuelta al curro. Da igual si has podido relajar o no cuerpo y mente. La hora de continuar es la que es. Llega la hora de comer, la misma de todos los días. Y llega la tarde, tu tiempo de relax. Tal vez quedas con alguien, por supuesto, a una hora. Vuelves a casa con tiempo suficiente para hacer la cena, cenar a la hora de todos los días y tras ver la tele, recoger, o leer un rato, llega el momento de irse a la cama. Una vez mas, cumples con el horario establecido para cerrar los ojos y cargar las pilas para enfrentarte a un nuevo día. Este es el resumen de cualquier persona. Hay gente que trabaja a turnos, que trabaja por la tarde, que tiene hijos... En cualquiera de los casos, el resultado siempre es el mismo: el reloj domina nuestra vida. Digitales, analógicos, grandes o pequeños, da igual como sea. Nos guiamos por un "tic-tac" para hacer cada cosa a una hora. Da igual si un día tienes mas o menos sueño, mas o menos ganas de trabajar... No importan las emociones. Lo que importa es la hora que sea. Una esfera redonda nos dice cuando tenemos que amar, ya que nos señala la hora a la que hemos quedado con nuestro amado. Nos dice cuando tenemos que abrazar a nuestros hijos, cuando salen del colegio a una hora determinada. Vivimos controlados por algo que intentamos medir cuando realmente no se puede. Una hora esperando en la consulta del médico a que este te atienda, es eterna. Esa misma hora, en ese mismo sitio, con alguien con quien hablar, se pasa volando. Entiendo que debe ser así, para que la sociedad vaya hacia delante debemos marcarnos horarios, reglas, normas... Pero tengo la sensación de que hay poco tiempo para vivir. Me explico, para sentir emociones cuando quieres sentirlas. Yo, a la una de la mañana, quiero darle un beso de mi novio. Pero no puede ser porque es hora de dormir. Y ese beso se pierde. Cuando le veo, doce horas mas tarde, le daré un beso y me apetecerá hacerlo pero no será el mismo. Todos pasamos por momentos de infinita tristeza, son unos minutos en los que pagarías por un abrazo, pero si no hay nadie a tu lado te quedas con las ganas. Unos minutos u horas mas tarde, tal vez haya alguien dispuesto a abrazarte y lo hará pero no será ese instante en el que lo necesitabas con urgencia. Soy consciente de que debemos adaptarnos al reloj, pero las emociones no entienden de eso. Lo que sientes lo sientes cuando lo sientes, no cuando "toca" sentirlo.

martes, 18 de enero de 2011

DISPOSITIVO

Siete menos cinco de la mañana. Gimoteo en la habitación de al lado, un pequeño se levanta y le miro a la cara. Hum... mejillas rojas, tos seca, se queja de la garganta... Apoyo un segundo la cabeza en la almohada, niño no va al cole, toca montar el dispositivo correspondiente. Una caricia por aquí, una palabra cariñosa por allá y mientras marco el número del padre busco en el armario el Dalsy que guardé la noche anterior. Para los que no tengan peques les diré que el Dalsy es un medicamento similar a las pastillas de paracetamol, que es antiinflamatorio. Mientras intento organizar la mañana del pequeño el termómetro da su veredicto, 38.8 de fiebre. Decidimos dormir un poco. Tras una horita de sueño veo que mi pequeño grande ya no le hace competencia a Heidi. Despierto al hermano y tras dejar al peque mas peque en el colegio voy al trabajo. El pobrecillo mira la gran sala donde trabajo y algunas compañeras le preguntan si está malito mientras cambio el turno a la tarde para el día siguiente. De camino al pediatra cojo zumo de naranja y la buena mujer dice lo que le pasa, laringitis. Con una "itis" hemos topado. La mañana transcurre con traquilidad y con calor, mucho calor. Ahora, que el día toca a su fin, tan sólo espero que pase una buena noche. Si la cosa no va a mas, el jueves volverá al cole y confiaré en no tener que volver a montar ningún otro dispositivo hasta dentro de mucho, mucho pero que mucho tiempo.

lunes, 17 de enero de 2011

DE TODO TIENE QUE HABER

Bueno... como estoy hoy. Hoy, yo, araño. Por un lado tengo la extraña sensación de haber vuelto al pasado, cuando una persona se intentó meter en mi relación y por el otro parece que yo sea la mala de la película. Pero no. Me niego a protestar, a hablar mal de esas personas. Me dedicaré a darles las gracias. Sí, las gracias. Gracias a ciertas personas mi relación de pareja se fortalece. Cada día estoy mas unida a la persona que viene a tomar café conmigo. Algo me dice que en breve va a haber un enfrentamiento, pero no pasa nada. Ahí estaré yo, para aportar en todo momento un punto de vista que haré lo posible porque sea positivo. Quiero dejar claro que quiero a mi novio, que no soy una mala influencia para él, que estoy muy enamorada, que le quiero un montón y que nadie va a conseguir que me separe lo más mínimo. Si la gente, ciertas personas, siguen en este plan, conseguirán que esté mas unida. Por eso quiero darles las gracias. Para todo aquel que pueda interesar le diré que me va genial, que estamos muy felices, y que no de no ser por ellos no tendríamos las conversaciones que tenemos. Tienen su punto interesante, nos damos cuenta de que pensamos igual y eso nos une un poquito mas. Llegados a este punto, os pido por favor, una tregua. No pretendo caer bien a todo el mundo y si os caigo mal, lo siento, pero tranquilos, no voy a hacer daño a mi querido novio. Y puesto a pedir, ¿que os parece si le dejáis un poquito en paz? Pero solo un poco ¿eh? Yo no digo que no le llaméis, pero andaaa, dejad de meteos donde no os llaman. Y si pensais que soy una mala persona, tan sólo se lo tenéis que decir a él, que muy gustosamente os contestará. Un saludo, Teruel.